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lunes, 11 de julio de 2016

Falta un mes para que se estrene "Suicide Squad" en Argentina y, para amenizar la espera, decidimos hacer lo mismo que hicimos de cara al debut de "Batman v Superman": ¡Hacer un especial random y rellenar el Blog con contenido ideal para amenizar la espera!

THE SECRET (AND NOT-SO-SECRET) ORIGINS OF THE SUICIDE SQUAD

Sip. Puede que un grupo de fuerzas especiales conformado por villanos parezca algo muy de nuestro tiempo pero Suicide Squad, queridos contertulios, es un concepto muy, muy viejo.
No sólo que esté basado indirectamente en los "Siete Samurais" de Akira Kurosawa —que inspiró los "Doce del Patíbulo", que a su vez inspiró la re-creación del equipo—, sino que vio su primera formación en el lejano año de 1959, en el número #25 de "The Brave and the Bold".
Para quienes tengan mala memoria —o presuman de no estar vivos por aquella época—, "The Brave and the Bold" era un título que desde 1955 se dedicaba a contar historias de princesas y caballeros, pero que en este número de septiembre del '59 cambió de giro para ser el epicentro de los títulos experimentales de la editorial, presentando a este grupo de soldados desechables, reclutados por el gobierno del entonces idílico EEUU para combatir a un misterioso monstruo de cuernos —de color púrpura, para más inri— en un historia de llamada "The Three Waves of Doom".
Comandados por Rick Flagah, sí, Rick Flag, a ése lo conozco… ¡¡¡FALSO!!! Este Rick Flag es Rick Flag, Senior. Al que ustedes conocen es a Rick Flag, Jr., hijo de aquel. ¿O se piensan que un personaje de cómics se va a mantener joven por casi cincuenta años? ¿Dónde se ha visto eso?
Comandados por Rick FlagSENIOR…, el héroe fue secundado por su novia Karin Grace —ni idea si es la madre de Rick FlagJUNIOR…—, Jess Bright —ni idea de quién es— y el Dr. Hugh Evans.


Creados por Robert Kanigher en las letras y Ross Andru en los monitos, el Escuadrón Suicida hizo su debut el mismo año que Supergirl llegó dando tumbos en un cohete a la Tierra y Sups se enteró de que era su prima —supongo que debí poner advertencia de spoilers…—, al mismo tiempo que, en una cueva oculta con un cartelito en la entrada que decía "Batcave", un duendecillo de otra dimensión se unía al Dúo Dinámico, haciéndose llamar Bat-Mite.
Wuuutiempos locos aquellos. Lo que explica que esta versión primaria del Squad tuviera aventuras bastante pintorescas, mezcla de Ciencia Ficción clase B y Looney Tunes, en las que se enfrentarían a diversos monstruos y viajarían al espacio —ganándole la mano a Yuri Gagarin, por cierto—. Y explica, además, la presencia de un doctor que, desde Zarkov, nunca ha dejado de acompañar a este tipo de héroes, y la presencia de la novia que, desde Dale Arden, nunca ha dejado de estar poniéndose en peligro para que el jovencito la rescate.
Por todo ello, quizá, el Suicide Squad cincuentero tuvo corta duración, haciendo un breve pero intenso cameo en "Action Comics" #552 del '84 donde sí aparece Rick FlagJunior. No se distraigan, que pierden la cuenta.
Y luego, al cajón de los olvidados, hasta… hasta que pasó lo de "Crisis on Infinite Earths" que mandó todo al chanchullo y eliminó realidades y sobrepuso otras, y todas esas cosas sicodélicas que ocurren en las crisis.


Y DC vio que era tiempo de revivir al Escuadrón. Pero le hizo el encargo a John Ostrander, escritor que tomó, con seguridad, algunos viejos números del Squad y se dijo “neh, me están tomando el pelo” y re-imaginó el concepto al estilo de Los Doce del Patíbulo: un grupo de villanos que son forzados a llevar a cabo misiones encubiertas —black-ops para los cabecitas de milico que leen esto y que por jugar "Metal Gear Solid" ya se creen comandos—.
De paso, se dijo a sí mismo —tenía harto tiempo para hablar solo este Ostrander—, justificaría el por qué los villanos vuelven y vuelven. Claro, si el gobierno los envía a misiones a cambio de levantarles las codenas, pos ni modo
Ostrander fundó un equipo completamente nuevo y creó a la magnífica Amanda Waller, esa cabrona de doscientos kilos con más voz de mando que Bene Geresit, que enviaba a los malditos con un brazalete en la muñeca para prevenir que tomaran la iniciativa. Sí, ya saben, un brazalete de esos con explosivos que venden en cualquier local de chucherías.


Seleccionando villanos de menor cuantía de la amplia galería que tiene DC, Ostrander y Paul Kupperberg —en los monitos— lanzaron al equipo en un crossover titulado "Legend" y posteriormente en un "Secret Origin" que enlazaba el Suicide Squad original con el nuevo. Todo esto, en 1987.
De ahí en adelante, Ostrander al mando y un grupo variado de artistas, mantuvieron al Escuadrón a flote hasta 1992, año en que la franquicia pareció agotarse nuevamente.
Entre los miembros más notables del Squad, se cuenta al ya referido Flag (Junior, no se confundan), Bronze Tiger, Deadshot, Captain Boomerang, Poison Ivy, Nightshade —cuya historia se transformaría en un eje de varias aventuras—, Killer Frost, etc., etc. E incluso a Barbara Gordon bajo su nickname Oracle.
Tras eso, el Suicide Squad se mantuvo haciendo breves apariciones en diversos títulos que no vienen a cuento mencionar y se diluyó con el tiempo.
Ya entrados los 2000, Keith Giffen —papá del Main Man, el verdadero, no esa copia a lo "Twilight" de los New 52—, volvió a abrir los fuegos con una nueva versión, esta vez guiada nada menos que por el legendario Sgt. Rock —este sí que sobrevivió desde los tiempos de la Segunda Guerra Mundial… y sin envejecer una pizca—. Aunque su versión duró menos que promesa de político y nuevamente el Escuadrón se vio vagando entre otros títulos.


Hasta que pasó lo que siempre pasa… Todo desde el principio… Llegaron los tiempos de New 52 —sí, sí, quiero oír sus abucheos— y DC decidió que era tiempo de volver a lanzar con título propio al Suicide Squad… y nueva formación. Quizá los tiempos ya estaban maduros para una tercera o cuarta versión del grupo de malditos, esta vez con más saña y con más ceño fruncido, que es lo que propiciaba la Casa de Superman para todos sus personajes.
¿Qué ocurrió entonces? Eso ya queda fuera de mi jurisdicción y de mi post. Pero dicen que hasta una película inspiró. Pero vaya uno a saber si eso es cierto…
Lo único verificable es que, como muchas cosas en la vida, las buenas ideas van y vuelven. Quizá no en la forma que las recordamos, pero sí manteniendo la esencia, en este caso, de un grupo de personas que parece no importan mucho y cuyas acciones pueden marcar la diferencia, porque Suicide Squad puede estar integrado por soldados desechables, por impenitentes delincuentes, pero lo que nunca cambia es que acaban siendo héroes aún en contra de sus propios deseos.


Y eso, bien puede darles el derecho a tener su propia película con estrellas de Jólivud. O a llegar a casa sin que el mentado brazalete les deje los brazos como a Patricio, el amigo de Bob Esponja.

Suicide Squad, cincuenta años haciendo el trabajo sucio por usted.

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