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sábado, 16 de julio de 2016

Reseña: "Detective Comics" #936

Así poh, sí…

Título: Rise of the Batmen, part three: Army of Shadows.
Guión: James Tynion IV.
Lápices: Álvaro Martínez.
Tintas: Raúl Fernández.
Colores: Brad Anderson.
Portada: Álvaro Martínez, Raúl Fernández & Tomeu Morey.
Portada variante: Rafael Albuquerque.

No fue sino una reseña atrás que, desde esta misma tribuna que me brinda el Blog de Batman, revelaba mis temores respecto a la historia que Tynion nos estaba entregando. Habían pasado dos números apenas y ya elucubraba sobre lo acertadas o no que eran las decisiones que el autor estaba tomando en su debut en Detective Comics.
Me alegra, tras leer este #936, reconocer que me equivoqué al juzgarlo y que Tynion tiene un gran talento para escribir historias a un ritmo trepidante y, al mismo tiempo, coherente. Porque todo lo que pude lamentar sobre la dirección del guión, en este número queda establecido como el camino directo a la sorpresa y al deleite de nosotros los lectores.


Con un tercer número enfocado directamente en Batwoman y su significado dentro del arco “Rise of the Batmen”, hemos entendido el aparente apuro de Tynion en la historia: la Colony no es más que un paso hacia una trama superior que nos espera en el futuro en la forma de algún enemigo insuperable que requerirá de un método más que eficaz para superarlo.
Si el primer número nos mostraba a un Batman apurado en hacer equipo con Batwoman, y el segundo hacía hincapié en la necesidad del colectivo, este tercer número es la confirmación directa del axioma “Juntos venceremos”.
Demostrando un gran conocimiento de la historia de Batwoman y la relación con su padre, el Coronel Jacob “Jake” Kane, el autor nos brinda un episodio que honra no sólo lo que la pelirroja encapotada fue en The New 52, sino principalmente lo que envolvió su nacimiento en medio del mastodóntico evento 52.


Si la premisa de Rebirth ha forzado la mano de Tynion a la hora de escoger a los protagonistas —como señalamos en la reseña del número anterior—, también ha actuado como un claro inspirador para hacernos sentir que la vuelta a la numeración de Detective Comics” es más que un juego de prestidigitador: es la constatación de que lo mejor de DC está volviendo a través de las páginas de sus cómics.
La historia en sí, en este #936, es bastante lineal y Batwoman es su eje. Desde las primeras páginas en que la vemos reunirse con Renee Montoya —otro gran guiño a 52— y revelar su vacilación a la hora de tomar decisiones, hasta el cliffhanger con una Batwoman que decide oponerse a su propio padre, Detective Comics es un episodio redondo, bien construido. Coherente en sí mismo, coherente con el arco que está desarrollando y, más importante aún, coherente con el universo DC clásico.


En las veintitantas páginas de este cómic, vemos cómo Batwoman crece y toma por fin las riendas de su vida, aunque esto signifique romper con su padre y mentor. Si alguien se quejaba que el personaje había tenido muy poco desarrollo desde su creación, dependiendo del Coronel a cada momento, aquí da un importante paso que la deja casi a la par del Murciélago dentro del Bat-verse.
En una historia donde Batman ha resultado ser, más bien, el elemento aglutinador; Batwoman es el catalizador de la acción. Para quienes alguna vez disfrutaron del Detective Comics de Greg Rucka y J. H. Williams III con la pelirroja a la cabeza —#854 a #863—, ciertamente es un agrado el ver que, tras tanto tiempo, tras ser tan mal tratada por la editorial en su versión New 52 —cancelada unilateralmente por desacuerdos con los autores, W. Haden Blackman y Williams III, que deseaban llevarla al siguiente nivel—, el personaje es tratado con respeto y camino de un sitial importante al lado de Batman.

Del apartado gráfico, a cargo de Martínez, poco podemos agregar que no hallamos mencionado en las dos reseñas anteriores. Su dibujo es dinámico, con gusto por las splash-pages, donde sobresalen por encima de la media sus viñetas con alguno de los personajes bamboleándose entre edificios. La sensación de vértigo, de velocidad y de dinamismo que emanan, se debe tanto a la excelente factura de las posturas de nuestros héroes, como a la disposición a contracorriente del fondo. En este número no pudimos evitar quedarnos pegados al dibujo de Orphan volando en las azoteas con su cuerpo torcido en acrobática pose, generando una sensación de movimiento que se agradece, sobre todo en un capítulo que derrocha diálogo... diálogo muy necesario por lo demás.

Tynion, ya no me queda la más mínima duda, sabe lo que hace al desarrollar la trama de su historia.
Sabe dejarnos en vilo respecto de la suerte de Batman. Ha introducido al Coronel Kane y su Colony de un modo preciso, cerrando el círculo de la relación de la hija y su padre. Nos revela lo precaria que es en realidad la situación de Red Robin, Spoiler, Orphan y Clayface, ante un grupo completo de émulos de Batman. Y, lo mejor de todo, nos ha dejado con el grato placer de ver cómo la figura de Batwoman se alza ante nuestros ojos y se transforma en la gran protagonista de Detective Comics.



Ansiosos de saber qué ocurre a continuación, agradecemos que el título se mantenga quincenal, porque Tynion no afloja y, recién leído el #936, ya queremos saber qué viene a continuación.

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