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domingo, 21 de agosto de 2016

Reseña: "All Star Batman" #1

Les juro que me hubiera encantado, por el bien común, poner otra de las tantas portadas que tuvo el número, pero esta es la regular. Disculpen.

No perdamos tiempo, que hay para largo: Spoilers a continuación.

Desde que DComics comenzó con toda la movida de Rebirth, que relanzó la mayoría de sus títulos rotando sus equipos creativos y aportandole cierta "frescura" a los mismos, nos preguntábamos qué papel desempeñaría ahora el guionista Scott Snyder. Como todos saben el buen Snyder no ha estado excento de popularidad en estos últimos años, y muchos menos dentro del fandom batmaníaco, pues él ha cargado hace tiempo en sus espaldas prácticamente todo el peso del status quo de Batman. Sin ir más lejos, en su serie homónima llevó 52 números escritos, todos ellos polémicos y discutidos pero sin lugar a dudas acreedores de gran éxito.

Centrémonos en uno de los adjetivos que acabo de mencionar: Polémico. Snyder es un autor cuyo estilo es inconfundible, pero se debe primordialmente a una de sus características más inalterables, es completamente repetitivo. La constante exposición de personajes, la obsesión por desentrañar pasados oscuros de la ciudad y las primeras familias yacidas en ella, el simbolismo tosco -siempre mejor sostenido por Greg Capullo-, las amenazas a gran escala, etc. Pero no quiero ser injusto con él, las intenciones detrás de sus historias son totalmente nobles, siempre buscan contar cosas nuevas o cosas ya contadas bajo otra perspectiva, son rompedoras e innovadoras en concepto y él tiene un enorme talento narrativo para considerarlas minimamente interesantes, pero no creo que sea tan capaz de soportar el cargo que le dieron en The New 52!. Las cabecillas de la editorial daban órdenes que no coincidían con sus ideas y, por consecuencia, sus arcos argumentales eran totalmente estirados para sostener las ventas, plagados de crossovers estúpidos y sus constantes giros argumentales de supuesto gran peso eran minimizados al máximo en el mejor de los casos, y en el peor retrotraídos en un corto lapso de tiempo (¿cuánto duró BatGordon en actividad? ¿Alguien lo recuerda ahora?).


Menos recordada y más aclamada -oh, los gustos masivos, siempre tan acertados- es su temprana estadía en Detective Comics, allí ya se dejaban notar algunos de sus fetiches literarios, pero estaban optimamente ubicados y se correspondían muy bien con la atmósfera neo-noir que los envolvía, además no entraban en conflicto con las malditas insistencias editoriales. Fue un relato sutil, contenido, espaciado para con sus sub-tramas, bien estructurado y conducido. ¿Entonces es eso lo que necesita Snyder? ¿Será que debe desentenderse un poco de la continuidad para poder explayar toda su excentricidad, para no afectar a otros trabajos ni ser afectado por los mismos? Más ahora que tiene el aval de DC, parece la oportunidad perfecta para intentarlo nuevamente. Y así es como caemos en All-Star Batman, porque ya nos dignamos a la idea de que Frank Miller y Jim Lee nunca terminarán su versión -lloremos chicos, lloremos-, una serie en la que el guionista propone una historia al estilo de las road movies pochocleras de los 80', lo que marcaría un cambio de paradigma importante en su propio estilo, y podría ser este su primer gran paso hacia el objetivo de convertirse en un nuevo ícono del Noveno Arte, siendo totalmente libre y pateando el tablero de su bibliografía, ¡nada puede salir mal! ¡¿O SÍ?!

Por supuesto que puede. En sí, el issue no nos cuenta demasiado, pero si muestra lo suficiente como para dejar en clara su premisa, tanto sobre el argumento como el tono, y de buenas a primeras se encuentran problemas en ambos aspectos.

Por enésima octava vez al alter-ego alterado altamente conocido en Gotham City, el ex-fiscal de districto Harvey Dent, se le ha saltado la chapa y desató en la ciudad un caos incontrolable atacando a sus habitantes de formas distintas y simultáneas. De alguna forma, consiguió que en la ciudad llueva ácido y eso hirió de gravedad a una gran cantidad de civiles que ahora deambulan vendados por allí. Sin mucha explicación del por qué no lo encierra simplemente en Arkham, Batman emprenderá un viaje por todo el país para llevar a su archi-enemigo a la otra punta del mismo. Considerada esta circunstancia, Two-Face se ataja amenazando a todos en que si el héroe logra alcanzar su objetivo, va a sacar a la luz información privada de todas las personas que escondan cosas turbias, y premiará a quien detenga la travesía matando al Murciélago.


Tal vez haya que analizarlo con un poco de detenimiento como para percatarse sobre lo terriblemente incoherente de todo este planteo, que para empezar ya hemos leído varias veces antes. Snyder tiene una marcada tendencia a llevarlo todo hacia lo enorme, si quiere revisar algún villano este debe establecer el desorden absoluto en la ciudad, ¿no podía desconstruír a Two-Face sin hacer otro Night of Owls, Zero Year, Endgame o Superheavy? Hay historias íntimas, como The Killing Joke sin ir más lejos, que son mucho más memorables. Si los peligros a los que se expone el Caballero Oscuro llevan todos la misma matiz, ya no nos impactará. 

Sea como fuere, encuentro en la amenaza propiamente dicha una sobre-motivación, un exceso prescindible de "acicates". Entiendo que Harvey Dent quiera compartir su patológico tormento dañando el aspecto de la gente, para -según su razonamiento- sacar a la superficie los demonios interiores de cada quien, ¿pero esto no deja de tener sentido cuando luego advierte públicamente tener datos oscuros sobre cada habitante? Si logra que todos se vuelvan locos tratando de mantener sus secretos ocultos es porque él tiene razón y dentro del cascarón que los cubre se encuentra un monstruo contenido, todos tienen su lado malvado. Pero de nuevo pierde sentido, ¿cómo saberlo si después propone una recompensa monetaria a quien detenga el viaje de Batman? Un desperdicio.

No obstante, si hilamos aún más fino encontramos problemas desde la propia base del argumento. Comprendo que tenga a cada ser humano en su contra y que por lo tanto, para transportar a su inconveniente acompañante, deba permanecer camuflado, mas no es verosímil que el Hombre Murciélago deba rebajarse a eso. El hombre cuenta con tecnología más avanzada que la NASA, tiene en su haber cohetes espaciales, tanques, jets y un largo etc., si quisiera podría encontrarse en cualquier punto geográfico del planeta en menos de un minuto sin verse obstaculizado ni por el ejército. Aprecio la intención de ofrecer algo distinto partiendo desde una idea impensada, retomar un género olvidado como el road movie (permanentemente referenciado) es brillante, simplemente no creo que Batman sea un personaje apropiado para eso, o al menos no la versión canonica.


La ejecución es inclusive bastante defectuosa. Pese a ser una historia conscientemente pochoclera, el escritor insiste en no alterar sus formas, su estilo, y conduce el relato por una línea de tiempo más confusa que la de Memento, llena las escenas de simbolismos y los diálogos de discursos filosóficos. No digo que esté mal, pero por el contexto en el que estos elementos están ubicados, como es de esperarse, desentonan muchísimo y generan una inmensa disonancia que arruinan la experiencia.

Es una gigantesca pena que el estoico Snyder no se deje llevar por su historia absurda y distendida, porque cuando lo hace se permite construír ingeniosos momentos, situaciones magníficas que desbordan sustancia y hacen que la lectura sea hasta recomendable. Ojalá se vea libre de despojarse de la solemnidad y consentir cosas así. ¿Alfred panquequeando espontáneamente? ¿Batman luchando con una ruda motosierra en mano? ¿Un desfile gratuito y descarado de villanos infravalorados como Killer Moth, Firefly, Black Spider o Gentleman Ghost? Carajo, yo compro eso ciegamente sin pensarlo dos veces.

No puedo cerrar esta crítica sin mencionar el apartado gráfico. No hay sorpresas por aquí, John Romita Jr. hace un trabajo horrible, proporciones... desproporcionadas (je), diseños de personajes genéricos, poses incómodas, pésimo manejo narrativo, ni rastros de las aplaudidas composiciones gráficas habidas en Dark Knight Returns: The Last Crusade. Los esfuerzos del entintador Danny Miki por hacer más digeribles los dibujos no son suficientes, pero se aprecian, tampoco los maravillosos colores de Dean White, aunque es el componente más destacado -al menos de momento- del equipo creativo.


Puntaje: 4.5 de 10.

¿Qué más puedo decir? Es un comienzo por demás flojo, no parece augurar un muy buen futuro. Sin embargo, debemos confiar en las facultades de Scott Snyder a la hora de tejer un muy buen relato que, como un road movie en sí mismo, se disfrute más el cómo del trayecto que el porqué. El viaje recién se emprende, ya vimos muchos personajes en acción y no puedo esperar a ver qué más nos depara. Eso sí, habrá que procurarse seguir con cautela. ¿Y a ustedes qué les ha parecido esta entrega de lanzamiento? ¿Suplió sus expectativas? Ya saben que son libres de dejar su opinión en la caja de comentarios. ¡Jokersaludos!

2 Batcomentario/s:

Noldor dijo...

JR jr. es un desastre.

Billy dijo...

Ustedes me avisan si me paso de listo, pero Romita es un desastre. Aún así, y a juzgar por la paleta de colores, por suerte estamos leyendo un comic de Steven Universe y no del Caballero Oscuro.