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miércoles, 17 de agosto de 2016

Daddy’s little girl my ass!!!

Título: Rise of the Batmen, part five; Enemy at the gates
Guión: James Tynion IV
Lápices: Álvaro Martínez
Arte: Al Barrionuevo (páginas 1-4)
Tintas: Raúl Fernández
Colores: Brad Anderson; Adriano Lucas (páginas 1-4)
Portada: Martínez, Fernández y Tomeu Morey
Portada variante: Rafael Albuquerque

¿Echábamos de menos algo de acción?
Pues este completo #938 está dedicado a la más pura y entretenida acción.
Tras una magnífica introducción dibujada por Barrionuevo y Lucas, se nos viene una avalancha de patadas, combos y actos magníficos. Y agradecemos a Tynion por ello: estamos ante un cómic de superhéroe. A veces olvidamos que la acción nunca debería postergarse en pos de un argumento supuestamente más serio, o adulto, u oscuro… O cómo sea que le llamen los que no quieren admitir que encuentran diversión casi infantil en las viñetas de una historieta.
Y no es que Tynion haya infantilizado el título, todo lo contrario. El escritor ha profundizado y logrado hacer evolucionar a un personaje del que no sabíamos que esperábamos y necesitábamos algo más: Batwoman. Mas no por ello ha escrito una historia pesada y lenta.


Su run hasta ahora sólo puede calificarse de óptimo —incluso considerando algunos ripios iniciales—. Todo el proceso de crecimiento de Kane ha sido desarrollado de un modo prácticamente natural. Nada forzado en ello, aunque sí detectamos un casting inicial algo impuesto, seguramente para acercar “Detective Comics” a lo que Rebirth busca, pero que ha resultado completamente ad hoc para la historia que se nos cuenta, donde esta Colony dirigida por el propio padre de Batwoman intenta suplantar al Batman original por un ejército de Batmen, iguales de efectivos aunque sin taras morales. Un plan donde la hija resulta ser un prototipo de la cruzada de este general que, como todo soldado con aires de golpista, justifica con el manoseado “el fin justifica los medios”.
Las primeras páginas de este número nos hablan de ello, de cómo el deseo de un padre por proteger a su hija, se transforma en una obsesión que puede incluso destruir a la hija a la que se intentaba proteger. Quizá por ello el estilo casi idílico de la ilustración, el trazo suave, el color casi de acuarela. Ese tiempo pasado en que creíamos que las cosas eran mejores y que, enfrentados al presente, nos resulta sólo una versión deformada de la realidad.


Por ello se agradece el contraste del arte inicial con el posterior arte normal de un cómic de superhéroe: el trazo duro, los rincones negros y las expresiones exageradas. Este es el mundo al que despierta Batwoman, pero que abraza sin mirar atrás, como esperamos de una verdadera súper heroína.
Tal y como le ha sucedido a “Batman” y “Nightwing” —pero en especial al primero—, los acontecimientos transcurren bastante rápido: el primer crossover de la Batifranquicia así lo demanda. Los Monster Men están a la vuelta de la esquina y los tres títulos deben alinearse para interactuar. Lo que, en el caso de Batwoman, se agradece ya que la historia no se dilata innecesariamente con el simple afán de ganar páginas. Aquí todo cuenta y todo aporta.
Tal vez, más que los Monster Men, sea que durante los seis años pasados, nos acostumbramos al estilo de Snyder —que sí pecó de estira-guiones en muchos de sus arcos— y nos llama la atención lo rápido que se nos presentan los acontecimientos.
Sin embargo, volvemos a aclarar, es algo que nos gusta y que ha beneficiado enormemente a Batwoman.


Continuando con el cliffhanger del #937, Batwoman encara a su padre y, junto a su equipo, rescata literalmente a Batman de la muerte.
En la reseña anterior mencionábamos cómo Kate Kane ascendía hasta un status de igualdad con Wayne, y ahora lo notamos, brindándonos un jugoso intercambio de opiniones entre ambos héroes que, esperamos, sean la tónica en “Detective Comics”.
Pero la consigna en este número es rescatar y huir: ya habrá tiempo para el enfrentamiento final.
Tynion le da a cada personaje su momento de lucimiento y, aunque este título sea mayormente Batwoman, no olvida que hay otros protagonistas presentes. Lo que también agradecemos porque aquello ha evitado que incluso la interacción del equipo se nos haga redundante o soporífera.
Aquí cada personaje respira a su propio ritmo y hasta Basil “Clayface” Karlo tiene la chance de demostrar su utilidad.
Demás está mencionar que, en un par de viñetas apenas, el escritor también se da maña para recordarnos la relación Red Robin/Spoiler, o para remarcar que la aparentemente frágil Cassandra es una perfecta asesina, ahora bajo la égida de Orphan.


Como reseñador, pero principalmente como lector de cómics, uno no puede evitar muchas veces sentirse inquieto por cómo se desarrolla una historia. Seguramente a ustedes les ha pasado lo mismo. Pero “Detective Comics” en manos de Tynion —y de Martínez, por supuesto, en los lápices— me da absoluta confianza en el producto que se nos está entregando quincenalmente. Y espero ver lo que viene a continuación.
Me alegra también que este título se esté transformando en el título de Batwoman: magnífico personaje que siempre estuvo buscando su lugar y que incluso en The New 52 sufrió más de un tropiezo editorial.
Me conforta ver que en los anuncios del crossover “Night of the Monster Men”, junto a Batman y Nightwing, Batwoman sea el tercer integrante, cada uno representando un título.
Todo marcha bien en “Detective Comics” y es un agrado reseñar una historia bien contada y bien dibujada.


Plagiando a un compañero de Blog: “Detective Comics” #938 se lleva un 15/10.
La niña ha crecido. Es hora de que le patee el trasero a su papito.

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