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martes, 20 de septiembre de 2016

My Friends will Come

Título: Rise of the Batmen, part seven: The Red Badge of Courage.
Guión: James Tynion IV.
Lápices: Eddy Barrows.
Tintas: Eber Ferreira.
Colores: Adriano Lucas.
Portada: Barrows, Ferreira & Lucas.
Portada variante: Rafael Albuquerque.

“I can’t keep track of each fallen robin […]
I don’t think of you that often”.
(Chelsea Hotel, Leonard Cohen)

Literalmente, el título de este fortísimo número #940 de “Detective Comics” es “La insignia roja del coraje”.
“Coraje” es definido por la R.A.E. como la “impetuosa decisión y esfuerzo del ánimo, valor”, pero también como “irritación, ira”.
Si ya leyeron este número no sólo sabrán que todos estos sustantivos hacen precisa referencia al Robin Rojo, sino que las páginas mismas de este cómic apuntan desde la primera viñeta a resaltar la decisión del joven Tim Drake de afrontar incluso la muerte en su esfuerzo por hacer lo que es correcto. (Si aún no lo han leído, les aconsejo hacerlo antes de seguir con esta reseña.)


Una palabra basta para definir aquella actitud que a todos nosotros ha emocionado: héroe. Aquel ser que, indignado, airado contra la injusticia, tiene el ánimo suficiente para mirar a la muerte a la cara y decidir con calor que su vida bien vale ser sacrificada para salvar la de otros cientos.
Nec cogitatis quia expedit vobis ut unus moriatur homo pro populo, et non tota gens pereat”, proclama el Sumo Sacerdote Caifás, según la versión Vulgata, respecto de Jesús. “Es provechoso que un solo hombre muera en el interés de una entera nación.
O, en jerga Trekkie, “las necesidades de muchos se anteponen a las de uno”.
Sea como sea que lo interpretemos, lo que siempre ha distinguido a los verdaderos héroes es su disposición al sacrificio para salvar a los demás. Y Tynion no ha escatimado en recursos para hacer de este magnífico número no sólo el relato de la desaparición de Red Robin, sino también una elegía a su partida: mientras la primera mitad del cómic nos revela los dramáticos momentos que anteceden a la segunda ola de drones asesinos que acabará con el tercer adlátere de Batman, la segunda es capaz de ralentizarse y brindarnos emotivos momentos que transforman las páginas en una sentida elegía.


Las viñetas precedentes a la inmolación de Drake —que Barrows dibuja como nunca— son ciertamente dramáticas.
El enfrentamiento entre Batwoman y su padre es de antología y claramente remarca lo que ya comentábamos de los primeros números de este arco: Kate Kane adquiere status de verdadero superhéroe integrante de la Bati-Familia rompiendo todo lazo con su avieso padre.
Pero más llama la atención la desesperación del hombre que siempre tiene todo bajo control: Batman.
Ya fuimos testigos de algo parecido en “A Death in the Family”, cuando los esfuerzos del Murciélago resultaron infructuosos para salvar a Todd.
Tras la inevitable desaparición de Red Robin, el panorama no es más amigable.
Vemos al equipo profundamente afectado. Y nuevamente es Batman quién captura nuestra atención. Lo vimos destrozado cuando Damian murió a manos de Heretic en “Batman Inc.” sin embargo, siempre resulta perturbador verlo quebrarse, mientras abraza a Spoiler en esta ocasión.


Tim Drake, como hemos repetido desde su incorporación a “Detective Comics”, fue uno de los grandes damnificados tras The New 52, y entendimos su inclusión en este variopinto grupo como parte de la estrategia de Johns para re-encantarnos con las historias de DC Comics y recuperar a aquellos personajes que se hicieron irreconocibles tras el reboot de 2011.
Y ciertamente Tynion lo logró. En estos siete números conseguimos volver a sentirnos en confianza con Tim Drake. Por fin podíamos decir que éste era el gran genio que se ganó a puro pulso su lugar como Robin. Por fin podíamos verlo junto a Brown. Todo volvía a ser como en los viejos tiempos.
Pero se necesitaba un último paso. Un bautismo de fuego tras el cual Red Robin fuera re-creado a imagen y semejanza de sí mismo antes de Los Nuevos 52.
Y su aparente muerte es la herramienta perfecta para colocarlo de vuelta en el sitial que le corresponde dentro Bativerso.


Estamos bajo la sombra de “Rebirth”. Toda historia está siendo contada con un propósito: devolvernos a nuestros superhéroes queridos en sus mejores versiones. Y “Detective Comics”, más que cualquier otro título del Bativerso, es el crisol en el que se está forjando la restauración de Batman y todos aquellos que le acompañan.
Los que integramos el Blog de Batman somos, en primer lugar, fans del Encapotado, al igual que ustedes. Y, aunque tratamos de ejercer cierta objetividad que nos permita reconocer cuando algo no está bien o debe criticarse, no podemos evitar emocionarnos ante momentos como los que este número nos prodiga.
La muerte de Tim Drake venía comentándose desde varias semanas atrás. No es que fuera una gran novedad. El mismo ciclo superheroico ya ha establecido como norma que alguno de sus personajes muera de vez en cuando… y regrese.
Tras el número anterior de “Detective Comics”, supimos que aquí habría de ocurrir su desaparición —no olviden que hay otro Tim Drake, que protagoniza Batman Beyonden un futuro alterno, secuela del soporífero Futures End— y, de cierto modo, estábamos preparados.


Pero nunca pudimos prever que la carga emocional —gracias a un magnífico guión y un no menos destacado dibujo— sería tan fuerte, y que leeríamos sus páginas con el corazón encogido.
Qué agradecidos estamos que DC Comics vuelva a producir historias de este nivel y haya sabido elegir a los profesionales precisos para cada título que nos están entregando desde la puesta en marcha de “Rebirth”.
“Detective Comics”, en cierto modo, está recuperando su lugar como el principal título de la franquicia y, personalmente, sólo puedo sentirme honrado de ser el asignado para escribir las reseñas de cada número.
Seguir la evolución de Batwoman. Atestiguar la reivindicación de Red Robin… ¿Qué mayor privilegio hay para un fans?
Y, no obstante, “Detective Comics” #940 es aún más.
Es aún más porque el epílogo de este número enlaza directamente con el misterio tras “Rebirth”.
Cuando ya creemos que podemos cerrar la revista y lamentarnos por la ida de tan especial personaje, nos encontramos cara a cara con el gran complot tras bambalinas, el misterio que modificó la realidad de todos nuestros personajes.


¿Pensábamos que Tim Drake por fin era representado dignamente? Las últimas páginas de este cómic dan un paso más adelante y colocan a Red Robinvivo y prisionero por este extraño Mr. Oz, que hasta ahora sólo habíamos visto relacionado con Superman y su familia— a la vanguardia de la meta-historia que Geoff Johns y equipo están tejiendo: alguien o algo alteró la realidad y Red Robin, sin saberlo, se ha acercado de tal manera a la verdad que ha llamado la atención de poderes en las sombras.
Las últimas palabras del joven, “my friends will come”, nos despiden de un número que sólo podemos calificar de perfecto. Posiblemente el mejor publicado desde el inicio de “Rebirth”, no sólo dentro del Bativerso, sino de todo DC Comics.
My friends will come nos llena de expectativas de que, a pesar del nivel alcanzado, aún vienen cosas mejores para los que somos devotos de Batman y su escolta.

Sí, amigos que siguen nuestro Blog: Es un muy buen tiempo para ser un Bat-Fan.

3 Batcomentario/s:

Anónimo dijo...

Lamento decirlo pero tim siempre me resultó el menos interesante de los robins, pero si es interesante q se vuelva a rescatar al personaje, la aparición de damian con morrison resultó fatal para drake, al cabo q paso a ser una especie de Robín de emergencia, quizá xq nos gustan los petirojos winers, y ahí tim no lo era, no tenía la personalidad de damian, no tenía la destreza y belleza de grayson y tampoco tenía ese conflicto permanente del antihéroe del resucitado todd, quien hay q decir pasó de ser un robin rechazado a posteriori ganarse un lugar muy importante en el batverso, y con todo eso era como q tim quedaba muy tapado, siendo crudo, era el robin q menos importaba, ojalá el personaje logre grandeza y trascendencia, q estoy seguro para muchos ya tiene, pero no para este servidor

Billy dijo...

Luego de la controversia que generó BvS y las chapuzas que vienen siendo las animaciones últimamente, uno se preguntaba si este era un buen tiempo para seguir al encapotado. Por suerte acá está la respuesta.

Juan Carlos Solano Rodriguez dijo...

Simplemente excente!!!