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miércoles, 30 de noviembre de 2016


Titulo: Dark Trinity – Part Two: Paradise Lost.
Guión: Scott Lobdell.
Dibujos: Dexter Soy.
Colores: Veronica Gandini.
Letras: Taylor Esposito.
Portada: Giuseppe Camuncoli, Cam Smith y Dean White.
Portada variante: Matteo Scalera y Moreno Dinisio.

Poco después de sobrellevar la carga emocional que representó la versión “extendida” de “Suicide Squad”, recordé irremediablemente que tenía trabajo que hacer y muy poco tiempo para finiquitarlo. Por supuesto que hablo de planear una arriesgada estrategia para destruir Hollywood y todo lo que representa pero, hasta ese momento, su tío JhonJanor les narrará las nuevas desventuras de Jason Todd y sus peculiares amigos imaginarios.

Si refrescan la memoria vendrá a ustedes la imagen de Black Mask, mejor conocido por sus amigos como “Tiger Lips”, una docena de flashbacks relativos al sobreexplotado origen de Jason, el regreso de Ma Gunn y, como no, la aparición de Artemis como co-protagonista de la serie junto al Petirrojo rebelde. Y con el segundo tebeo del título en nuestras manos, ¿qué nos deparará este nuevo capítulo? ¿Más flashbacks? ¿Más acción? ¿O un híbrido entre ambas ideas? ¡Todo esto parece ser un trabajo para JhonJanor el Retardado !

EL ARGUMENTO:


El arco argumental “Dark Trinity” continúa rompiéndome las bolas con otro maldito flashback aunque para mí “sorpresa” esta vez nos encontramos en la piel de Artemis, una muchacha destinada a la grandeza y que no le tiene miedo a nada (ya saben, un cliché con pies y tetas), que a la tierna edad de 16 años desea apoderarse de un arco místico, suceso evitado por una suerte de entidad celestial egipcia (¡¿?!) que la saca a patadas del lugar donde se encontraba, diciéndole literalmente que no es digna de poseer semejant arma, y obligándola a vagar por los desiertos de África, creo (¿?¿!?”!?¿”=!??”=*AppCrash*)

De ahí pasamos al presente y vemos a la chica tratando de quitarse al vigilante/mercenario/huérfano de encima mientras éste le dice que no le gusta pelear con mujeres, pero ella no es una mujer, es una Amazona, lo que significa que el villano del arco es El Patriarcado. Poco después descubrimos que Roman Sionis usó sus poderes de tele transportación para llegar a la zona del tren descarrilado (¿!!?¿!?!¿!?¿!?), observando cómo su joven pupilo hace el trabajo y viceversa.

Los clichés continúan cuando la guerrera escupe que la arma egipcia mística anti-natural es peligrosa para el bienestar de la humanidad, que contiene mucho poder, que no saben con qué están jugando, bla, bla, bla, bla. Por fortuna, el Petirrojo se cansa de tanto dramatismo y la manda a callar tirándole plomo como Dios manda, sin embargo la hembra consigue destruir las balas usando su hacha.

Todd da pena con sus pistolas de juguete hace lo que puede, mas la fuerza de la pelirroja musculosa es demasiado superior al plomo de sus artefactos justicieros. Antes de acabar con Jason, la chica cuenta que el curioso artefacto oculto en los vagones del ferrocarril se llama
“El Arco de Ra”, un objeto místico de poder incalculable formado en el oscuro horno de un alma tenebrosa. Ya saben, lo típico. Aún así no todo está perdido porque nuestro protagonista rojo electrocuta a la bruja del averno, recordando las sabias palabras de Batman:

“No siempre puedes ser el más rápido o el más fuerte, pero siempre puedes estar preparado.”

Hm. Algo así como decir:

“No siempre puedes ser el más rico o el más guapo, pero tienes salud.” *risas enlatadas*


Para ser una Amazona fuerte e independiente, termina comiéndose el piso sorprendentemente rápido, y eso me hace pensar que quizás esta sea la Kryptonita del personaje: Uno tiene Electricidad, uno tiene Magia, el otro tiene Palancas Locas y su jefe tiene a Martha (Ok, ya, caballo muerto). Prosiguiendo con este tronchante número, de la nada surge nuestro viejo amigo “Tiger Lips”, que seguramente recordó que no era relleno y de hecho tenía que jugar un papel en la trama: Aplaudirle a Caperucita Roja todas sus hazañas, sean cuales sean. ¿Se imaginan si cuando Catwoman mata a Sionis en el viejo run de Ed Brubaker, éste comienza a aplaudirle y para colmo la invita a cenar?

Sin embargo, la luchadora recupera la conciencia a la velocidad de la luz (ella dice que fue pillada con la guardia baja pero no me engaña, tiene de Amazona lo que yo de playboy multimillonario) y ataca a la banda de Máscaras Falsas con su hacha, fallando miserablemente y provocando de paso que Red Hood le salve la vida a Mask. El cínico villano con extraño sentido de la moda contraataca a la Criatura de la Noche con más plomo y obliga a su nuevo afiliado a refugiarse junto con Artemis tras una roca ya, que pese a que sus matones no tienen intención de dispararle, le disparan de todas formas (¿¡!?¿¡!?)

Lo pendejo sorprendente entre la lucha del Bello y La Bestia es que esta última recién le dice “sé que estás fingiendo ser malo” cuando, no lo sé, podría habérselo dicho antes. Técnicamente se le declara ahora porque están lejos de Roman y su banda, pero momentos antes también lo estaban así que no me engañas mujer, imprevista de más habilidades útiles decidiste pedirle perdón a tu contrincante. Pero ya cansado de tanta acción, el guionista decide dedicar unas cuantas viñetas para desarrollar el vínculo entre Todd y Artemis, ofreciendo quizás algunos de los mejores momentos del número. Cuando Jason “acepta los términos de rendición”, el Dúo Dinámico decide combatir al mafioso allí mismo aunque, dando paso a un giro de tuerca super
épico predecible, va y resulta que Black Mask evita ser traicionado por ellos traicionando a su vez al Pajarito, llevándose consigo el botín apocalíptico porque es muy malo y tal *música dramática*

Ocultos entre las ruinas del tren descarrilado, los héroes contemplan impotentes como su enemigo vuela a través de la fría noche plutónica junto a su mercancía especial y, a menos que la Amazona pelirroja 
sea incapaz de volar, no podrán alcanzar a “Tiger Lips” y compañía. Entonces Artemis manda a la puta lanza a Todd contra el helicóptero mientras que ella salta allí poco después (?!), descubriendo por fin el contenido ultra secreto del paquete gigante. Un material impactante, extraño… y bizarro. Tras esta revelación, el número concluye.

LA OPINIÓN:


Niños y niñas, consumir drogas no es un buen hábito. Y creo que este número lo deja claro en muchos niveles pues, más allá de que nuestro querido Lobdell use antibióticos o no, nos encontramos con toda clase de… peculiaridades argumentales, por así decirles. Desde la presencia de deidades egipcias interactuando con entidades amazónicas/griegas (sería como ver a Jesús haciendo un trato con Buda para conquistar China), pasando por la presencia poco definida de un desperdiciado Black Mask y finalizando con Artemis y los 1001 clichés del género femenino, masculino o cualquier otro que incumba al Séptimo Arte, el argumento es bastante extraño.

Esta guerrera amazona tal vez no tenga tanta popularidad como otras féminas relacionadas al Universo DC. De hecho, lo único que conozco de ella es su aparición en uno de los volúmenes de “Secret Six” y su adaptación en la serie animada “Young Justice”. Desconozco cómo se le da escribir mujeres a Lobdell, pero todos aquí seríamos zombies mutantes si esta joven pudiera transmitir veneno y radioactividad. Independientemente de cómo sean las otras versiones del personaje, en la línea “Rebirth” nos encontramos con la típica mujer fuerte e independiente o, mejor dicho, con una Gary Stu femenina (le falta un pasado trágico nomás, el cual seguramente veremos en el futuro, me apuesto la alcaldía de Gotham), que es fácilmente derrotada (por un breve momento) por un joven de veintitantos años pese a su gran poderío y belicosidad innata. Quizás necesite el arco para compensar algo…

Respecto a la historia per se, avanza y no avanza. El cómic solo tiene dos escenas: El flashback de Artemis (que dura unas 3 páginas) y la batalla entre la Guerrera y el Petirrojo, que se termina llevando el resto del número. No estamos ante el mejor número de la serie, de hecho, diría que es el peor porque la trama está atascada, maniatada a una batalla entre estos dos personajes que debería haber durado 5 páginas. Es más, todo lo contemplado en este capítulo debió durar 13 o 15 páginas como máximo. Alargaron el chicle sólo para dedicarle un número completo a Bizarro, lo cual es el paso lógico, claro, pero a este ritmo no me extrañaría que el próximo capítulo se enfoque en estos dos intentando sacar al mastodonte deforme de su cápsula. Con flashbacks de por medio, claro está.

Hablando de eso, afortunadamente el editor parece haberle puesto un freno a Scott Lobdell respecto al exagerado uso de los recuerdos aunque, como venganza, éste posiblemente decidió alargar de mala manera el primer encuentro de dos de los protagonistas de “Red Hood and The Outlaws”. Hacer que Black Mask se “revele” contra el recién incorporado Red Hood es demasiado apresurado y tira por la borda un sinfín de oportunidades para construir una relación entre estos dos, y quizás un par de contrastes interesantes (Batman usa la tortura para obtener información aunque no es un torturador, pero Black Mask usa la tortura para obtener lo que quiere porque le gusta. No lo sé, el chiste se cuenta solo.) pero, en vez de profundizar en el villano de una forma u otra, sus apariciones resultan ser meramente testimoniales y para cumplir su rol específico de chico malo. Podrían haber usado a cualquier bicho raro de Gotham y no habría diferencia alguna, inclusive si reemplazaban a este villano por el Joker (¿qué Red Hood trabaje para el Bufón, siendo su objetivo el infiltrarse en su banda, conocer al Payaso y luego atacarle donde más le duele? Oye, eso no suena tan mal.)

Lo mejor de la historieta argumentalmente hablando es sin duda la página donde Hood y la “Princesa” entablan conversación, moldeando sus respectivas personalidades en el proceso, estableciendo a la dama como toda una estratega y la contraparte femenina del Cruzado Pistolero (apuesto a que en el número seis, Todd saca la “palanca” y la mata de placer), mientras que el macho alfa es todo menos un estratega y eso lo hace la contraparte masculina ideal de Artemis. Si se le diera mucho mimo a la relación entre estos dos personajes, Lobdell capaz consigue que Red Hood obtenga su propia Catwoman, así como Dick Grayson obtuvo a su propio Joker, que era Dos Caras. Claro, yo en el número anterior pensaba que iban a dedicarle tiempo y cariño al moldeamiento del nuevo Black Mask, pero su personalidad y su potencial brillan por su ausencia.

Lo único seguro es que Nephthys jugará un papel importante en un futuro arco argumental de la serie, o al menos eso creo yo, y que los matones del ambicioso criminal son unos trolles de mucho cuidado. Si te dicen que te van a cubrir, cúbrete, porque lo más probable es que te fusilen sin querer queriendo. Eso, y que un número sin flashbacks equivale a un desarrollo argumental seco y lento, igual de retardado como yo con mis reseñas, ha ha ho ho he he.

EL DIBUJO:


Pues la calidad bajó tanto como el carisma de Black Mask durante estos años. Pero sin exagerar, el dibujado continúa siendo llevadero. No hay tantos bocetos trabajados como uno desease (o como en las entregas anteriores), pero de vez en cuando aparece una Artemis o un Red Hood bien pincelados y coloreados, para variar.

Me agrada el nuevo diseño de la Guerrera Amazona. Tiene ciertas reminiscencias a su estirpe, como Zeus manda, y no como el atuendo que tenía en “Secret Six” donde portaba una especie de bañador. Interesante también el sustituir (de momento) su arco por un hacha gigante que, cual Mjölnir, aparece donde te encuentres y cuando la necesites. Pero me llama todavía más la atención cómo su arma y el sistema de la misma, acompañados con algunos de sus ataques, son extremadamente similares al arma de Bui, un villano secundario de “Yu Yu Hakusho”, que también tiene un carácter aguerrido y una afición por las armas pesadas y punzantes.

Un detalle curioso, quizás indirecto, es que cuando la Pelirroja le rompe una parte del casco al buen Jason, su expresión consta casi exclusivamente de apretar los dientes e imitar las características faciales de su viejo mentor, el Murciélago. ¿Casualidad poética, irónica característica o pereza artística por parte del dibujante? 

CALIFICACIÓN: 5.2/10


Tras el peor número de la serie hasta ahora, mis expectativas están como Artemis cuando Todd la electrocutó: Comiendo el piso, que es rico en vitaminas. Sólo espero y confío en que la próxima entrega contenga situaciones y elementos tan hilarantes como el presente tebeo o que, como mínimo, la historia avance como debe en vez de estancarse. 24 páginas son 24 páginas, hay que aprovecharlas como es debido. La primer historia del Ventrílocuo/Scarface (que regresó por la puerta grande gracias a Tom King) solo duró dos números y aún así fueron trascendentes para el personaje. ¿Qué hubiera pasado si su primer arco argumental hubiera debutado en pleno 2016, a manos de nuestro querido guionista? ¿Habría durado 10 números el chiste? ¿El 70% de la historia serían flashbacks sobre Arnold Wesker y Batman? Estoy seguro que, al igual que ustedes, prefiero no averiguarlo.

¿Qué nos depara la primera aparición de Bizarro en esta continuidad? ¿Adquirirá un mejor rol que en The New 52? ¿Cómo será su relación con los otros miembros de la familia? ¿Veremos acaso un triángulo amoroso entre Artemis, Red Hood y Bizarro?

Desde luego, JhonJanor el Retardado  no puede esperar para leer el siguiente número porque literalmente va a tener que reseñar el tercer y cuarto capítulo tan rápido como una bala si no quiere que lo destierren del Blog.

2 Batcomentario/s:

Anónimo dijo...

Y que querés.. .. Q se puede esperar de lobdell sino. Mediocridad y mucha pedorres

Anónimo dijo...

Amigo parece que al momento de reseñar esto tuviste un mal día...