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viernes, 9 de diciembre de 2016


Título: I Am Suicide – Part 4.
Guión: Tom King.
Dibujos & Arte De Tapa: Mikel Janín.
Tintas: Mikel Janín & Hugo Petrus.
Colores: June Chung.
Letras: Clayton Cowles.

He aquí el número que encendió una absurda polémica que vamos a analizar sobre el final de esta reseña. Ahora pasemos a lo que nos incumbe.

El cierre de la entrega anterior nos dejaba con un cliffhanger bestial, sobre todo porque ya esgrimimos nuestras razones para dudar de lo que pudo haber pasado realmente. Claro, me refiero a la inesperada traición de Catwoman.

En el número diez, segunda parte de este arco, leíamos una carta que Selina le escribió al Encapotado mientras veíamos a este último y al Bat-Force X arribando a Santa Prisca. Se trataba de una misiva muy sentimental donde la Gata hablada de sus propios orígenes, de cómo ambos parecían destinados a estar juntos o al menos a orbitarse de manera constante y, por sobre todas las cosas, revelaba finalmente 
porqué la femme fatale había sido condenada a muerte.


En esta cuarta parte tenemos la respuesta, la carta del Detective a Selina, y no sólo es totalmente oscura sino que provoca sentimientos cruzados. Batman relata un poco su origen, recuerda sus horas más oscuras, aquellas donde surgió el embrión que eventualmente daría vida al Hombre Murciélago y también tiene palabras para la Felina, algunas similares a las que ella tuvo para con él y otras... No tanto.

Así como en el décimo capítulo leíamos las palabras de la Señorita Kyle mientras el Bat-Force X tomaba posición, ahora tenemos a un Caballero Oscuro totalmente abocado a recoger el guante de Bane. Al principio del número el líder de Santa Prisca invita al Cruzado de la Capa a ir tras él, diciéndole que lo espera en su trono junto a lo que vino a buscar: a Psycho-Pirate.

Entre la emotiva y oscura carta, veremos a Batman cruzar todo Peña Duro derrotando a todo soldado de Bane que se cruce en su camino como si se tratara de un beat 'em up y, como en ese estilo de juegos, entre que derrota a centenares de rivales armados hasta los dientes, escala paredes, nada entre tiburones y se las arregla para esquivar incesantes ráfagas de ametralladora para finalmente quedar cara a cara con Bane y dejarnos, nuevamente, como ha sido cada número de King hasta acá, con ganas de mucho pero mucho más, y lógicamente lo digo en el buen sentido.


LO QUE DEJÓ ESTE NÚMERO.

N-U-M-E-R-A-Z-O. Si el mundo es aunque sea un poquito justo, esta entrega pasará a la historia por razones que abundan.

Amo este número principalmente porque no puedo decidir a quien le pertenece verdaderamente el show. ¿Es de King o de Mikel Janín? Quiero decir, ¡el arte es brillante! Esperamos durante mucho tiempo para ver algo de acción en este arco y en un número compuesto casi totalmente por splash-pages está claro que no podemos quitarle mérito al escritor, que básicamente se encarga de aportar al menos los lineamientos generales para los artistas. Tom dijo que después de esta entrega todos íbamos a amar a Mikel y no se equivocó, aunque creo que se refería a amarlo todavía más *guiño guiño* La mayoría estábamos muy contentos de que se encargue del arte cuando fue anunciado con la llegada de "Rebirth" (sin desmerecer a David Finch que, aunque con mucho entintador, volvió a lo bueno y regresa en un par de meses para "I Am Bane") y hasta ahora cumplió con nuestras expectativas viñeta tras viñeta.

Tanto por la narrativa como por lo visual, este capítulo es casi una carta de amor a Frank Miller, al Dark Knight que todos amamos, y en especial por esa actitud de Maldito Batman implacablemente violento pero reflexivo a la vez.

La polémica que generó este número se sustenta en que Tom pudo haber dado un cambio radical al origen de Batman y esto tiene que ver con la concepción suicida de su cruzada. Pero ojo, no se confundan, eso es algo que por lo menos desde Miller hasta acá es casi obvio: Batman es un guerrero y, como tal, como un capitán que se hunde con su barco, preferiría caer en el campo de batalla que verse a sí mismo imposibilitado por su salud, edad o lo que fuere, lejos de su elemento. Es decir, sentirse incapaz de cumplir con lo que cree que está destinado a hacer en vida, con su misión. Como esas personas que son muy hábiles y hacendosas, que al envejecer y/o tener problemas físicos sienten como si hubieran muerto antes de tiempo. Es triste pero así funciona la vida misma y estoy seguro que muchos de ustedes habrán visto casos calcados.

Tom King nos cuenta de un Bruce que trató de suicidarse, o que jugó con la idea, tras perder a sus padres. Sin embrago, en medio del acto se detuvo pues consideró que de hecho había muerto y renacido con su voto, el de dedicar su vida para vengar a sus padres. Así el nombre del arco, "I Am Suicide", toma otro sentido: ya no tiene que ver con el improvisado Escuadrón Suicida que Batman lidera en esta misión, sino con un aspecto radical de lo que es el Murciélago. Si lo pensamos bien, nuestro héroe prácticamente sale a la calle todas las noches a buscar la muerte, sin importar el tamaño de la misión, pues no dudaría en arriesgar su vida por alguien más, para evitar que los inocentes sufran lo que él sufrió de niño. ¿Eso quiere decir que el Encapotado quiere morir? Quizás. En mi opinión, más bien significa que Batman sencillamente quiere una muerte con sentido, bajo sus propios términos.

El Detective de Scott Snyder constantemente parecía plantearse su propia mortalidad y King decidió tomar la bandera de su mentor, aunque no pudo evitar hacerlo personal como los grandes autores de Bats lo han hecho. Es más, King comentó que el suicidio era algo persistente en su cabeza cuando era joven, cuando era un "niño nerd, gordo y depresivo" según sus propias palabras y los cómics fueron una gran ayuda para atravesar el complicado momento de transición que es la adolescencia, en donde el lente con el que mirábamos la vida empieza a distorsionarse y a mutar.


Tampoco podemos obviar que King fue operativo de la CIA en Irak (y si mal no recuerdo Afganistán y/o Irán) y que él mismo relató que en situaciones de ese estilo se viven ciertas cosas con las que uno lucha para que no te superen ni te cambien. La depresión y los pensamientos suicidas que esto conlleva en un soldado, que vio o hizo cosas que lo atormentan son algo muy común, lo digo sin ser banal, ya que por más preparación que tenga, un hecho tan terrible como una guerra difícilmente no deje alguna cicatriz física o emocional en una persona. Quizás Tom está exorcizando no sólo algo de su infancia sino de sus épocas como agente de Inteligencia en ultramar.

Más allá de lo que mencionamos, la carta habla de cómo hasta puede considerarse Batman a sí mismo un gran chiste. Un hombre adulto que se viste como murciélago para combatir el crimen, con todo su arsenal alusivo y su misticismo. Para mi termina siendo brillante que, según la carta, esta especie de solemne ridiculez parece justificarse como un tributo a la inocencia perdida del pequeño Bruce, la cuál murió esa fatídica noche con sus padres. Un hombre que combate el crimen raudamente pero disfrazado y con juguetes, tal como un niño. "[…] es la decisión de un niño, la decisión de morir. Soy Batman. Soy Suicida".

Para Bruce, Selina y él son "libres cuando se ponen sus máscaras". A pesar de que generalmente se encuentren en lados opuestos son bastante parecidos porque ambos están muertos y, cuando están juntos, comparten sus muertes y por un instante no están solos. Pero aún así Bruce cree que Selina es un fraude, cree que justificar un asesinato en masa como venganza por los huérfanos fallecidos no es suficiente ya que en verdad lo hizo porque quiso, por ella y no por los demás. Eso parece inconcebible ante sus ojos y sin embargo va a liberarla. Es tan negro como romántico. Lo que hace King con esta carta es (con temor de quemar el termino) brillante.

Nos resta ver cómo terminan las cosas en el próximo número, aunque antes me quedan algunas cosas por considerar. Una: Selina estaba en Arkham porque se hizo incontenible para Blackgate. Dos: Quizás sea un poco extremo que Batman decidiera no romper la ventilación para caer frente a Bane y en lugar de eso diera tooooda la vuelta, enfrentándose a los peligros que ya mencionamos. Puede que esto refuerce la teoría de que algunas cosas no pasaron como creemos, sino miren la portada y verán (como me comentó otro miembro del Blog) que Punch está sosteniendo un arma. Lo dije incansables veces previo a la llegada del arco y especialmente cuando analizamos a los miembros del Bat-Force X: Las armas de Punch y Jewlee pueden ser la clave porque distorsionan la realidad en mayor o menor medida.

Entre King y Janín creo que acaban de crear un pedazo de historia donde no cambian radicalmente nada sino que, por el contrario, contribuyen a engrandecer la mitología del Encapotado. Oscuro, deliciosamente orquestado y con un arte superlativo, es el número (sin desmerecer a los otros) que esperamos desde que supimos que esta dupla se unía en el título principal de Batman. Quizás terminé esta reseña con más flores para el guionista que para el dibujante, aunque sigo creyendo que el mérito es igualitario en esta ocasión

1 Batcomentario/s:

Pablo Gonzalez Oropeza dijo...

Excelente reseña y analisis de este numero, que aborda un poco mas la psique de bruce y la tentacion que tuvo al suicido. Saludos desde Mexico