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jueves, 22 de junio de 2017

عزرائيل

Título: “Intelligence”, parte 1.
Escritor: James Tynion IV.
Lápices: Álvaro Martínez.
Tintas: Raúl Fernández.
Colores: Brad Anderson.
Rotulado: Sal Cipriano.
Portada: Eddy Barrows, Eber Ferreira y Adriano Lucas.
Portada alternativa: Rafael Albuquerque

“Hoy la ignominia y el suplicio caerán sobre los infieles.
Aquellos a quienes el ángel de la muerte recoja a la hora de la muerte, ofrecerán su sumisión”.
(Sura 16, versículo 30, El Corán)

Jean Paul Valley —al igual que Bane— nació de la mano de Dennis O’Neil y Joe Quesada allá por el año 1992 como parte de los preparativos que derivarían en la ahora mítica saga de Knightfall. Y su presencia, como Azrael, la espada asesina de la Orden de San Dumas, llegó a ser tan importante que acabó siendo el reemplazante de Batman durante un largo período.
Azrael, por cierto, toma su nombre de las tradiciones ágrafas musulmanes y judías respecto del ángel de la muerte de Alá o Dios. Es aquel llamado a ejecutar la sentencia contra los incrédulos y los infieles.
En su primera acepción comiquera, el personaje guardó mucha relación con su distante origen seudo religioso. La misma Orden de San Dumas hincaba sus raíces en la perenne tradición de Órdenes místicas y secretas.
Tras Flashpoint y el reboot de DC Comics, Valley y su alter ego desaparecieron del mapa y no volvimos a saber de él —y de la Orden, por cierto— hasta la soporífera y eterna “Batman and Robin Eternal”, siendo su regreso a las viñetas uno de los pocos puntos rescatables de dicha saga —si quieren saber de qué iba “Batman and Robin Eternal”, echen un vistazo por nuestros archivos en el Blog—.
Pero The New 52 —y DCYou principalmente, en este caso— tuvo el desagradable efecto de intentar arreglar lo que no estaba roto y el resultado, la mayoría concordamos hoy, fue penoso por decir lo menos.
Azrael, por lo tanto, también sufrió con este “arreglo” innecesario y su aparición quitó mucho del sabor que sentíamos cada vez que aparecía en escena o se le mencionaba en la antigua continuidad.
Mientras O’Neil y Quesada concibieron a un asesino envuelto en la Guerra Santa de una Orden Mística que usaba de la tecnología para ejecutar los juicios divinos de un Poder Superior y Sagrado, Snyder y Tynion IV revirtieron el concepto y transformaron a la Orden en una suerte de Sillicon Valley que usaba la religión como un instrumento, todo basado en códigos binarios y no en manuscritos inspirados por profetas ancestrales. Resultado: este nuevo Azrael era un mero asesino dotado de extraordinaria tecnología en un juego más bien corporativo que espiritual.
De algún modo, nos habían devuelto a Valley a la actual continuidad pero, a la vez, nos habían engañado dándonos gato por liebre —como se dice por mis tierras—.
Y entonces apareció “Rebirth, el glorioso intento de DC Comics con Johns a la cabeza de revertir todo lo perdido después del 2011. Y nos volvimos a encontrar con Azrael, esta vez en el contexto del “Detective Comics” del mismo Tynion que había co-escrito su reaparición meses antes, sin embargo ahora no lo hicimos con cierto resquemor, ni miramos a Valley como una suerte de suplantador del personaje que amábamos: el trabajo del discípulo aventajado de Snyder ya había probado ser uno de los pilares de la recuperación del legado perdido de DC.
Y “Detective Comics” era el sitio donde los personajes que orbitan en torno al planeta Batman estaban reinventándose… o mejor dicho, volviendo a ser lo que siempre fueron. Por lo tanto, aunque fuera en un comienzo sólo como personaje secundario, nos alegramos de verlo rondando en la reinventada continuidad.
Tras el número extra largo —#950— del título, nuestras ganas de saber más de Valley se vieron alentadas por el episodio ahí presentado y por la introducción de un nuevo enemigo que, supimos, serviría como la piedra de toque para que Azrael volviese a ser el que conocimos hace unos 25 años.
Y ahora llegó el momento.


Confiados en la mano de Tynion IV y el brillante trabajo de Martínez junto a Fernández en el arte, acogemos este “Detective Comics” #958, dispuestos a dejarnos llevar una vez más por toda la fuerza celestial del ángel de la muerte.
El arco —bautizado “Intelligence”— arranca con paso firme, como un creyente en medio de una muchedumbre de infieles dispuesto a inmolarse por algún tipo de guerra santa viciada.
Al igual que en el #950, la historia de Valley se encuentra ligada a la de FoxBatwing— y es en medio de un partido de basketball donde aparece el primer ominoso mensajero del futuro que aguarda a Azrael. Nada menos que Nomoz, el maestro de Valley tal y como lo conocimos en Batman: La Espada de Azrael, el título en el que debutó este último.
Hoy reaparece herido, aterrado: una fuerza se ha desatado, una nueva espada se ha alzado para vengar al traidor de la Orden de san Dumas. Es Ascalon.
Al mismo tiempo, Bruce Wayne llega al reabierto casino Iceberg Lounge de Penguin —cada vez más parecido a la versión de De Vito. ¡Me alegra eso!—. Él también tendrá un encuentro con un personaje ligado a la Orden: el hermano Kodo, un hombre también dominado por el terror ante la venida de Ascalon.


¿Dónde nos llevará la historia?
Con un cliffhanger centrado en la aparición de Zatanna deteniendo a Ascalon, nuestro principal interés está en la clara frase de Nomoz: “Un miembro de El Consejo ha estado predicando en secreto… Dice que necesitamos despojarnos de la debilidad de la carne para convertirnos en algo más grande. Convertirnos en pura FE”.
Y el Azrael que extrañamos es ése: el hombre de fe que se niega a ser la espada de Dios. No otro soldado modificado por la tecnología.
Queremos no sólo el legado… Queremos la mística. Queremos la fe.
Que Alá Bismillah nos conceda de la mano de “Intelligence” recuperar al Jean Paul Valley que conocimos hace 25 años.
Esperamos ahora, penitentes, la continuación de este nuevo arco.

¡Shalom alekhum, hermanos!

1 Batcomentario/s:

Juan Carlos Solano Rodriguez dijo...

Esperemos que resurja nuestro amado Azrael, no puedo creerlo, pero es verdad, 25 años de su primera aparición. Ya estamos viejos los pastores como dicen en mi rancho