Reseña: “Nightwing” #22 - “Blockbuster”, primera parte

No se lo crean: es Blockbuster quien le vuela la prótesis dental a Naigüín.
My own best enemy

Título: “Blockbuster”, parte 1.
Escritor: Tim Seeley.
Lápices: Miguel Mendonca.
Tintas: Vicente Cifuentes.
Colores: Chris Sotomayor.
Rotulado: Carlos M. Mangual.
Portada: Paul Renard.
Portada alterna: Casey Jones y Hi-Fi.

Tras la mala resaca que nos dejó el #21 de nuestro querido Naigüín, nos lanzamos a una nueva aventura de Ala Nocturna, una aventura que lleva el significativo nombre de “Blockbuster”, que no sólo es una extinta cadena de arriendos de películas, sino que el primer gran enemigo que Grayson se ganó cuando DC decidió darle un título propio allá por los noventa.
Tenemos de vuelta a Seeley en las palabras, lo que ya es una tranquilidad. Echamos de menos a Fernández, pero tenemos a Mendonca que, sin ser descollante, cumple con una de las funciones básicas de un dibujante de cómics: ser un soporte para el guión. La presencia de Sotomayor, por otra parte, garantiza cierta unidad cromática a “Nightwing”, lo que nos hace sentirnos casi en casa al leer este número.

Naigüín siendo... Naigüín.

Desde la primera página nos encontramos con Roland Desmond camino de su flamante trabajo en el Marcus Casino.
Roland, como la mayoría sabe, es el Blockbuster que tantas veces enfrentó a Naigüín en Blüdhaven en continuidades anteriores, pero además es hermano de Mark, el Blockbuster original que enfrentó a Batman y Robin en los sesenta y que tuvo algunas apariciones durante The New 52/DC You.
Pronto lo veremos —a Roland, me refiero— cara a cara con otro viejo conocido del Bativerso: Tiger Shark, que también tuvo una breve aparición durante Los Nuevos 52, relacionada con el ataque de los Talons y otras yerbas, pero fue introducido por Scott Snyder durante su run original en “Detective Comics” v1.
Ahora lo tenemos aquí, directamente relacionado con Desmond, asociado con The Second Hand —que trafica armas sin que Grayson pueda dar con la pista para detenerlos—, y completamente dispuesto a ser el dueño del hampa en Blüdhaven.

Pobrecito: Tiger Shark no sabe que el animal print ya no se lleva...

¿Qué puede resultar de tamaña asociación? De partida, una amenaza para Tapia, quien ve cómo la violencia vuelve a la zona portuaria de su nueva ciudad base, mientras intenta conseguirse un nuevo trabajo y, a la vez, acostarse con Shawn —que, para desesperación del que escribe, ¡continúa presente en la vida del muchacho!—.
Esta primera parte, como bien podíamos suponer, es una presentación de los actores que tomarán parte en el arco “Blockbuster”.
Entendemos además, que, pese a las intenciones que Tiger Shark pueda tener, Blockbuster es el gran protagonista y, suponemos, se erigirá en el gran némesis del culo favorito de DC.

Para que no se nos olvide quién es, Ala Nocturna no se saca la máscara ni para "eso"...

Como número uno, cumple con su objetivo. Las páginas finales nos anticipan una extraña relación entre él y Naigüín que veremos desarrollarse en los episodios por venir: ¿es esta nueva versión de Blockbuster un aliado o sólo pretende usarlo para sacar a Tiger Shark de la jugada?
Con una movida más extensa bajo la superficie en Blüdhaven, podemos esperar cualquier cosa de las decisiones que tome Ricardo Tapia.
Confiamos en la mano de Seeley para desarrollar una historia que nos mantenga atrapados, que continúe con el trabajo emprendido por “Rebirth” en el sentido de traernos los episodios clásicos que se perdieron con The New 52.
Hasta el momento, vamos bien. Tras la decepción que significó el arco “Blüdhaven, que era la punta de lanza para recuperar el legado del personaje, creemos que Seeley lo hará mejor: el arco anterior, “Nightwing Must Die!”, fue excelente. Nada indica que este no lo vaya a ser también.
Con el optimismo en alto, esperamos la segunda parte de este arco.

¿No les dije? El de la jeta partida es Naigüín.

Y ustedes, los que leían “Nightwing” en los noventa, ¿qué expectativas tienen con el regreso de este archivillano a la galería de enemigos de Naigüín?

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