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martes, 14 de noviembre de 2017

Distopía

Título: Dystopia” 
Historia: James Tynion IV y Christopher Sebela
Textos: Sebela
Arte: Carmen Carnero
Colores: Ulises Arreola
Rotulado: Sal Cipriano
Portada: Yasmine Putri
Portada alternativa. Rafael Albuquerque

“He’s a real nowhere man
Sitting in his nowhere land”
(Nowhere man, The Beatles)

Cuando Tomás Moro creó el término “utopía” para su novela homónima, tomó palabras del griego que significan, básicamente, “ninguna tierra”; tal vez advirtiendo que una sociedad ideal es sólo una ilusión que no puede ser hallada en lugar ninguno.
(Los invito a leer la novela, considerada una de las primeras novelas de Ciencia Ficción de la historia. Recuerden, los cómics no son todo.)
El siglo XX, en su alba, fue una época de ensoñaciones, de esperanza y confianza en el mundo mejor que se avecinaba gracias al saber humano y a la progresiva industrialización.
El asesinato del duque Franz Ferdinand de Austria-Hungría que devino en la Primera Guerra Mundial echó abajo cualquier ilusión en un mundo utópico. La realidad de un mundo cruel nos golpeó y hoy, cien años después, aún seguimos resentidos por la paliza.


Por ello mismo, novelas emblemáticas del siglo pasado como “1984” de George Orwell o “Mundo Perfecto” de Aldous Huxley, nos presentaron una utopía que resultaba, a la larga, sólo una fachada —al modo, para ser más ilustrativos, del vídeo “Shiny Happy People” de R.E.M.—.
Entonces a alguien se le ocurrió un nuevo término que rápidamente fue aceptado: distopía. Una de esas palabras inventadas a partir de otra —al modo de “precuela, derivación antojadiza de “secuela”—, pero que pronto gana su sitial dentro del habla cotidiana, aunque no esté sancionada por la Real Academia de la Lengua Española.
Tynion y Sebela siguen jugando con los términos en un arco que ya no sabemos identificar como uno centrado en Spoiler —verdadera protagonista hasta ahora— o en Red Robin —que se, supone, regresará durante el próximo arco—. 
Decimos eso porque la temática misma de la utopía, de la distopía y la anarquía, más bien tiene que ver con los procesos internos que la protagonista está viviendo, que con el eventual retorno de Red Robin de la prisión del ya no incógnito Mr. Oz —me ahorraré su identidad por si aún no han tenido oportunidad de leer “Action Comics” #987… Sí, DC es más que Batman—.
¿Es eso bueno o malo?
Cuesta definirlo, aunque sí podemos decir que es confuso.
Sin embargo, la trama engancha pero con una trampa: el personaje que realmente se roba nuestra atención es Basil Karlo/Clayface.


Su derrotero no puede sino conmovernos e, increíblemente, conectarnos con él de modo más estrecho que las disquisiciones de una niña como Stephanie Brown que, a esta altura —y tras leer este número— más parece una adolescente enojada tratando de irritar a papá. Poco ayuda a ello, el breve e innecesario encuentro con Harper Row y la Dra. Tompkins que, y no me lo sé explicar, se encuentran en ese sitio.
Clayface, en cambio, se yergue como un personaje más sólido y real.
Si hemos de hablar de un no-lugar —recuerden, significado básico de “utopía”—, Karlo es una suerte de no-hombre. Alguien que aspira a ser alguien —el mismo—, pero sólo puede vivir emulando la realidad de otras personas a través de su moldeable aspecto de arcilla o greda.
Su encuentro con Glory Griffin/Mudface en Arkham, al inicio de este número, nos sorprende porque transforma a Clayface en la más triste de las criaturas: una persona que no tiene redención.
De ahí a su explosiva manifestación ante la Doctora October hay un solo paso, y es uno de los pocos actos que se ve natural, real, en este número.
Nuevamente, su relación con Cassandra Cain es lo que lo salva y, en contra de la opinión de su ex asistente, lo vuelve el más humano de todo el team de “Detective Comics”.


De Brown sólo podemos reseñar que, como se podía adivinar, la utopía tras la que seguía a Anarky resulta ser una simple estafa que no se sostiene sola y que, Batman mediante, se revela como un ardid del misterioso First Victim —de hecho, desde la aparición de Mudface en adelante, el capítulo tiene un hálito a The Victim Syndicate que no es del todo reprochable: más de una vez desde esta misma tribuna hemos hablado de cómo Rebirth se ha encargado de establecer consecuencias permanentes de los eventos previos en los números posteriores de los títulos.
Tal vez sea la hora de cerrar definitivamente ese capítulo, aunque eso parezca ser muchas cosas ocurriendo antes que Red Robin regrese.
Incluso, cuando Drake es por fin mencionado, parece un chiste, justo en las últimas viñetas. Una mención que sólo acentúa el infantilismo de Spoiler en este punto, o quizá un mal manejo de un personaje que, hasta ahora, no tenía desecho.
Si ustedes leen regularmente las reseñas que hacemos de “Detective Comics”, sabrán que, vez tras vez, hemos alabado los guiones de Tynion; pero también debemos reconocer cuando algo afloja y, en el caso de Stephanie Brown y este mini-arco, algo falla con toda claridad.


Por ello, valga repetir que Clayface acaba siendo lo mejor del capítulo y realmente quiero ver qué ocurre con él a continuación —aunque, al mismo tiempo, preferiría que evitaran las portadas engañosas, aunque de cierto modo figurativo, la ilustración de Putri refleje mucho de los procesos internos de Karlo.
Su futuro, de hecho, ha sido motivo de discusión dentro del staff del Blog. Interés que, no les quepa duda, ha sido en desmedro del transcurrir de Spoiler.
El adelanto de lo que viene en el siguiente número, claramente anuncia ya el regreso de Tim Drake. Confiamos en que Tynion retomará la ruta vital de sus personajes en la forma a la que ya nos tiene acostumbrados. Quizá Sebela tuvo algo que ver en el enfoque fallido de este número.
Pero no quiero concluir la reseña sin resaltar el magnífico trabajo de Carnero: las viñetas sobre Clayface yendo berserker son fortísimas, de alto impacto y retratan muy bien esa impotencia y rabia que explota en el personaje. Queremos ver más de ella.
¿Qué piensan ustedes?
Queremos que nos compartan sus opiniones. Cada uno tiene su visión y queremos conocer su opinión.

Hasta el siguiente número.

2 Batcomentario/s:

Anónimo dijo...

Creo sinceramente que pululan demasiados personajes alrededor de batman. Si quiero leer historias corales de batman ya tengo a la liga de la justicia, la liga de la justicia de america, trinity, dark knights...

Brainy5 dijo...

Muy interesante tu artículo, como todos los que haces. Te sigo hace años... en particular sobre JLA aparte de los animados que mencionas (mi favorito es Justice League Unlimited), comentar que en los 60s hubo un par de pilotos con la alineación clasica de JLA. En mis jóvenes años preadolescentes, llegué a verlos en la TV como parte de los animados de superman y superboy, en Uruguay.
https://www.youtube.com/watch?v=5Y4VORN6YOw