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miércoles, 22 de noviembre de 2017

To carry a world on the shoulders

Título: A Lonely Place of Living, partes 1 a 3
Escritor: James Tynion IV
Lápices: Eddy Barrows [parte 1 y 2]; Álvaro Martínez [parte 3]
Tintas: Eber Ferreira [parte 1 y 2]; Raúl Fernández [parte 3]
Colores: Adriano Lucas [parte 1 y 2]; Tomeu Morey y Jean Francois Beaulieu [parte 3]
Rotulado: Sal Cipriano
Portada: Barrows, Ferreira y Lucas
Portada alternativa: Rafael Albuquerque

Por diversas circunstancias, hemos estado ausentes un buen tiempo ya de nuestros títulos preferidos.
Gracias a todos ustedes por saber esperar.
“Detective Comics” —ustedes ya lo saben— se ha transformado, a ratos, en el título puntal del Bativerso.
Vez tras vez, Tynion IV ha reinventado a los compañeros del Murciélago, recuperando el legado de éste y, a la vez, haciéndolo crecer a nuevas alturas.


Estos Caballeros Oscuros —como descubriremos en estos tres números que Drake los llama— o El Equipo —según Batwoman parcamente los nombra— están aquí, no sólo para acompañar a Batman, sino para tener la posibilidad de madurar.
Una verdadera caterva que Tynion ha creado y que, de modo más que efectivo, le ha servido para consolidar un Bativerso contundente y, más importante aún, consistente.
Para que no nos atrasemos más, hemos decidido juntar las primeras tres partes del arco A Lonely Place of Living, para luego abordar su parte final por separado, antes de encarar el arco Fall of the Batmen” en el #969, donde descubriremos que ese futuro que tanto teme Batman-Drake ha llegado —les recomendamos, desde ya, leer lo que se puede considerar el prólogo para el siguiente arco, el Batwoman #6—.
Pero aún no llegamos ahí.
Estamos justo en el momento en que Drake escapa de esta cárcel fuera del Tiempo y el Espacio… y hay mucho que comentar al respecto.
Como recordarán, hacia el final del arco Rise of the Batmen “Detective Comics #940—, Red Robin se inmoló para salvar a los gothamitas condenados por los Batmen. Claro, eso en apariencia —y no por falta de intenciones de Drake— porque pronto nos enteramos que Red Robin había sido trasladado a otro sitio por el, entonces, enigmático Mr. Oz —que, como ustedes ya deben saber, resultó ser Jor-El, el padre del mismísimo Superman [para más detalles lean “Action Comics” #987, The Oz Effect, parte 1]—.
Perdido en ese limbo, solo le veríamos aparecer en un par de ocasiones donde, fiel a su carácter, Drake intentaría encontrar, de modo infructuoso, una salida; mientras, sus compañeros lamentaban su pérdida sin saber de su verdadero destino.
La más afectada, por supuesto fue Stephanie Brown, cuya relación con Red Robin comenzaba a profundizarse —y que ya nos remitía a la versión original de la pareja—.


Recordemos que tras el ataque del Sindicato de las Víctimas —“Detective Comics” #943 - #947—, ella decidió abandonar definitivamente al Equipo —merced a las dudas que The First Victim infiltrara en su mente—y sólo supimos de su deambular en un número suelto entre arcos—The Wrath of Spoiler, #957— y en el anterior especial de dos partes Utopia/Dystopia #963 - #964—.
Pero también resultó afectado Batman, aunque, por supuesto, a su modo esquivo y oscuro. Como ya lo hemos visto en situaciones similares, sentía esta pérdida como si fuese totalmente su culpa. En más de una ocasión lo vimos rozar la verdad sobre el destino de Red Robin —recuerden el conspicuo #950 y su último episodio, pero no sería hasta la revelación de Ascalon en la última parte de Intelligence #958 - #962— que se encontraría con la realidad de que Drake seguía con vida, en algún lado, en algún tiempo…
Pero Tim Drake es Tim Drake, el self-made Robin. Su regreso no podía ser de otra forma más que honrando el espíritu del personaje desde su primera aparición en “Batman” v1 #436 —aunque solo lo veamos como un personaje secundario en flashbacks que recuerdan el asesinato de los padres de Dick Grayson, es una lectura que no puedo dejar de recomendar—.
Un joven altísimamente dotado que, por sí solo, descubrió la verdad tras Batman y Nightwing, justo cuando el Murciélago aún no acababa su duelo tras la muerte de Jason Todd. Un verdadero detective que por sus propios méritos se ganaría portar el uniforme de petirrojo.
Pero Tynion es muy inteligente al momento de elaborar su regreso y nos brinda toda esta información a través del diálogo que Drake mantiene con su captor, quien no sólo repasa los diversos momentos que llevaron a su ascensión como el tercer Robin, sino que revela la verdadera alma del personaje: es un gran altruista que siempre querrá llevar sobre sus hombros el mundo entero.


Interesante aproximación al joven, porque no es movido por el dolor o la tragedia —como sus dos predecesores—, o por la rabia y la violencia —como su sucesor—. Tim Drake es impulsado por su compasión, por su humanidad. Él no busca venganza. Él busca salvar.
En ese sentido, y partiendo de la premisa de que Drake es el más fiel reflejo de Batman, el primero sale ganando a todas luces por tener mejores intenciones que su mentor. Drake puede ser llamado un joven Batman —y no sin razón—, pero obviamente es mucho mejor que el Murciélago que le tomó bajo su tutela.
En este punto, vale ser majadero e insistir en alabar por cómo Tynion ha abordado a cada personaje que se le ha asignado en “Detective Comics”. Con acierto las más de las veces, el discípulo aventajado —aunque a estas alturas sea injusto seguir refiriéndonos a él como un alumno— de Snyder ha tomado a personajes dañados o simplemente desaparecidos tras la aplanadora que significó The New 52 y los ha actualizado, los ha renovado y, al mismo tiempo, los ha traído de vuelta con todo aquello que nos hizo amarlos.
Una muestra tanto de lo gran escritor que es, como de la pasión —y conocimiento— que tiene por estos caracteres.
Y en A Lonely Place of Living simplemente se luce recreando a un Tim Drake prístino, que en iguales partes nos recuerda sus raíces, las fundaciones del personaje, y nos muestra el potencial que aún puede explotarse en torno a él.
Usa el recurso de Mr. Oz de modo magistral, sobre todo tomando en cuenta que es un personaje prestado de otra publicación —acto arriesgado, pero que resuelve con gracia y que nos confirma, una vez más, lo afianzado que está el Universo DC tras Rebirth—.


La prisión es la excusa perfecta para mostrarnos a Red Robin tal cual es: desprovisto de su contexto, de su entorno, podemos conocerlo en esencia, saber cuál es esa motivación primera que hemos mencionado.
En eso, Tynion acierta al brindarnos momentos claves de los inicios editoriales de Drake, recuperando aspectos que “Teen Titans” v4 destruyó “gracias” al deplorable guión de Scott Lobdell —el mismo que actualmente lleva el título “Red Hood and The Outlaws” con un poco más de gracia— y que, por supuesto, nosotros agradecemos —especialmente, los más viejos del fandom, entre los cuales me incluyo—.
Pero la historia avanza: tenemos a Drake, hemos conocido el leif motiv de su actuación… es hora de verlo actuar.
Usando sus superlativas habilidades, el interrogatorio de Mr. Oz le permite usarlo en su favor y lograr entrar en el sistema computacional de su cárcel para enviarle un mensaje de socorro a Batman… y éste le responde… o casi...
Es Batman… y no es Batman.
Tim Drake se encuentra cara a cara con el Batman del futuro, un Batman que no es Bruce Wayne, sino él mismo… dentro de diez años. Un futuro oscuro donde Wayne está muerto. Donde la mayoría de los villanos de la Bati-Galería también han muerto, ejecutados por este Bat-Drake usando como arma el mismo revólver que alguna vez asesinó a Thomas y Martha Wayne delante de su pequeño hijo…
Un Batman que para los más antiguos es un perfecto conocido: Ya tuvimos ocasión de verlo en acción en el arco Titans Tomorrow,  dentro de “Teen Titans” v3 #17 - #19, año 2005—. ¡Qué brillante maneras de unir legado con presente! Nuevamente las clásicas historias de nuestros héroes resuenan en “Detective Comics” y en todo Rebirth.


Tras la sorpresa inicial, no hay tiempo para mayores explicaciones ya que ambos deberán enfrentar al Doomsday que Mr. Oz también mantiene recluido en aquel lugar fuera de toda noción temporal y espacial —“Action Comics” #962—; y que ahora está libre como consecuencia indirecta de la manipulación del sistema que realizó Red Robin.
Huelga hablar del peligro mortal que siempre representa Doomsday en cada una de sus encarnaciones, pero Bat-Drake se guarda más de una sorpresa.
Curtido por su particular y violenta senda en el futuro, ha desarrollado métodos para enfrentar incluso a una bestia apocalíptica como Doomsday. Ya lo dijimos, Drake es un reflejo de Batman, sólo que mejorado. Nuestro héroe siempre tuvo el potencial para llegar a ser tan apto intelectualmente como el Batman que todos conocemos; ahora, este Bat-Drake ha tenido las circunstancias y el tiempo para aguzar aún más esas cualidades que hacen de Tim no sólo uno de los mejores detectives del Universo DC, sino también uno de los más inteligentes que hemos conocido, quizá al mismo nivel de Wayne y Luthor, los epítomes de la inteligencia de la llamada ahora Earth-0 y, con toda seguridad, en todos los restantes mundos del Multiverso. Claro, habrá que ver qué pasa cuando el intelecto de Ozymandias entre nuevamente en juego, aunque eso por ahora es harina de otro costal.
Por todo ello, puede contra Doomsday, venciendo al músculo con la mente.
Esa misma capacidad intelectual, aparte de su decidida cruzada, le ha permitido hacerse con tecnología de una Mother Box y usarla para crear portales y escapar de ese no-lugar y… regresar al hogar de Red Robin.
Pero no todo será tan fácil: Bat-Drake lo ha llevado a casa con una segunda intención en mente: mientras en “Titans Tomorrow”, la razón de este cambio en el futuro se debía a la separación de los Teen Titans, en la continuidad futura que Tynion nos presenta, hay otro motivo para que todo se haya ido al carajo. Alguien mató a Batman. Si elimina a ese asesino, podrá cambiar los acontecimientos que se vienen.


Porque, aunque este Drake del futuro parezca divergir tanto del Drake del presente, la verdad es que ambos comparten más de una similitud y una de ellas es que ninguno de los dos ha deseado nunca ser Batman —recordarán lo acontecido durante el evento Battle for the Cowl del año 2009—.Y sólo podrá hacerlo si elimina al causante de ese futuro oscuro del cual proviene: Batwoman
Recuerden: Batwoman #6 es, a estas alturas, un imperdible para lo que viene.
Drake, fiel a su impronta, intenta detener a su doppelgänger pero Bat-Drake lo inmoviliza y desaparece en la noche de Gotham dejando antes un críptico mensaje para Red Robin: tell Conner you’re sorry.
Nuevamente Tynion nos está remitiendo al pasado clásico de nuestros héroes. ¡De eso se trata Rebirth!
Conner Kent… Quizá desaparecido de la memoria de muchos de los lectores o ignorado por los más recientes llegados al mundo de los cómics… Conner Kent es un gran personaje que no vemos desde antes de The New 52.
Miembro activo de los Teen Titans, era el clon de Superman y Lex Luthor que apareció durante el “Reign of the Supermen”, título que sucedió al histórico Death of Superman de 1992.
En Teen Titans v4 —hablamos de The New 52— sólo vimos a un Kon-El que era el clon de un futuro hijo de Superman y que acabó desvaneciéndose tras el arco de H'El on Earth Krypton Returns de 2012.
Por ello, nuevamente saltamos de alegría ante este guiño que Tynion hace a los lectores históricos de estos títulos —y, sobre todo, ya que ha indicado en una entrevista que podemos estar ante el avance de un nuevo regreso de un personaje desaparecido—.


¿Qué más nos depara A Lonely Place of Living?
La verdad es que ahora todo comienza en A Lonely Place of Living.
Viene el reencuentro con el Equipo, el tiempo de los abrazos, de los reencuentros, pero también el momento de trazar planes para detener a Bat-Drake. Nada es fácil ni regalado en la vida de los superhéroes: no podía ser que sólo Drake volviera al Bellfry y todo acabara ahí, como en una edulcorada película infantil. Esto es “Detective Comics”. Esto es acción y emoción. Esto es un maldito cómic… y nos encanta ello.
Los eventos, pues, se suceden de forma vertiginosa.
Advertida del peligro que se cierne sobre ella, Batwoman no puede traicionarse a sí misma y se niega a quedarse escondida mientras sus compañeros le salvan la vida.
¿Y qué ocurre con Spoiler?
Ignorando que Drake sigue vivo —al final de “Dystopia”, ella huye antes de que Batman le dé la nueva—, menos se entera de su regreso y sigue rumiando su dolor y rencor sin advertir que Bat-Drake la observa desde las penumbras.


Apenas un preámbulo para el primer enfrentamiento en la Wayne Manor contra este Murciélago del Mañana que quedará suspense tras revelarse que si se encuentra ahí, no es por un simple capricho o un sentimentalismo blandengue, sino porque bajo la mansión está la Bat-Cave y, en ella, el último proyecto de Batman para cumplir su objetivo: el sistema Brother Eye que tanto dolor de cabeza le ha causado al Universo DC tantas veces —y cuya última versión, en la deplorable “Futures End” del 2014, fue aún más deplorable—.
Las fichas están echadas. Sólo queda la confrontación final.
Tynion, apoyado magistralmente en el arte por los lápices de Barrows y Martínez, nos ha conducido por el más intenso de los arcos de “Detective Comics” en lo que va de Rebirth.
Mención aparte merecen las portadas del tándem Barrows, Ferreira y Lucas, quienes han emulado no sólo una portada clásica —#965, según la de “Batman” v1 #441— sino también viñetas completas donde tienen lugar los acontecimientos que se nos presentan como recuerdos aquí.

Arriba, a la izquierda, las viñetas originales de "Batman" v1 #440; a la derecha, "The New Titans" #60 [1989]; abajo, en el centro, las viñetas de "Detective Comics" #965

Un hermoso trabajo de homenaje y de rescate del Legado, ese con mayúsculas de nuestro querido Universo DC y del Bati-Universo en particular.
Sí, es un lugar muy solitario para vivir, pero definitivamente, “Detective Comics” es el mejor lugar para estar vivo justo ahora.

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