Reseña: “Detective Comics” #968 - “A Lonely Place of Living”, parte 4

You can be a full person

Título: “A Lonely Place of Living”, conclusión
Escritor. James Tynion IV
Lápices: Álvaro Martínez
Tintas: Raúl Fernández
Colores: Tomeu Morey
Rotulado: Sal Cipriano

“Semplicemente rimuovendo tutto il blocco di marmo non è necesario”.
(Michelangelo Buonarroti)

“A Lonely Place of Living” ha sido un agasajo de principio a fin para el fandom. De un modo profundo, pero no por ello menos vertiginoso, Tynion nos ha traído de regreso a Red Robin. Y, al hacerlo, ha sido como el diestro artesano que coge el mármol y lo talla respetando sus vetas, su dirección, para entregarnos una pequeña obra de arte.
El celebérrimo escultor de La Pietá dijo una vez: ¿Cómo se puede hacer una escultura? Simplemente retirando del bloque de mármol todo lo que no es necesario.
Y pareciera que Tynion ha hecho algo similar.


Enfrentando a Drake con Drake, logró pulirlo de tal forma que no podemos esperar para ver qué nuevas direcciones va a tomar el personaje de ahora en adelante.
La acción de este número, que concluye el magnífico arco, es rápida, masiva: vemos a todos los integrantes del Equipo enfrentando a la amenaza que BatDrake representa, sobre todo ahora que controla el sistema Brother Eye.
Recordamos brevemente al joven Hadrian Armstrong en las primeras páginas.
El genio de The Colony, casi el antagonista perfecto de Drake, ha sido expulsado del equipo del coronel Kane por sus tácticas casi sicópatas pero no ceja en su empeño por demostrar que puede más.
Podemos adivinar por el traje de Red Robin que tiene en su laboratorio que se ha obsesionado con Drake, lo que nos indica que, tarde o temprano, lo veremos volver con cierta importancia para amenazar a Red Robin.
Pero hoy su presencia es circunstancial: sólo está ahí para que veamos cómo Brother Eye toma control de sus “juguetes” para lanzar un ataque violento sobre la Belfry y Batwoman… El mismo tipo de ataque que pudo quitarle la vida a Drake una vez.


Y todo parece indicar que esta vez no habrá un misterioso Mr. Oz que rapte al objetivo en el momento oportuno, preservando su vida.
Es aquí cuando empiezan a jugar un papel más importante las palabras que los hechos: el diálogo es intenso, los sentimientos están vivos.
Tynion se trae a toda la Bati-FamiliaNightwing, Red Hood y Robin incluidos—, para dar vida a dos importantes discursos.
El primero, que BatDrake le dirige a Batman al momento de atacarle y que apunta a ese sentimiento de culpa perpetuo que persigue, cual Erinies griegas, al Murciélago. Ese saber que la batalla está perdida —y que tanto oscuro futuro alterno ha demostrado vez tras vez— y que el involucrar a otros en una causa tal es casi criminal.
Ahondar en ese punto ya es casi un lugar común en la biografía de Batman, y Scott Snyder casi nos llegó a aburrir de tanto que metía el dedo en esa llaga.
Pero Tynion logra darle una apariencia nueva y una auténtica profundidad. Posiblemente el contexto ayude: estamos hablando de Drake. Él es el centro de la historia. Pero también es verdad que Tynion ha superado a su maestro con creces a esta altura en lo que a acercamientos sicológicos de los personajes se refiere —es mi creencia particular que Snyder construye aparatosas historias que, sí, son alucinantes, como el actual “Metal”, pero yerra cuando quiere darle una profundidad que en su mano parece sólo un dechado de lugares comunes. Forma sin fondo—.


El segundo discurso lo vemos cuando, ya derrotado, BatDrake contempla por una ventana como su mundo cae a pedazos —su mundo futuro—, acompañado por Red Robin, en una escena que mucho nos recuerda al final de “El Club de la Pelea” y a la que de modo inconsciente le colocamos la música de los Pixies y su “Where is my mind?”
Podemos llegar a comprender a BatDrake. Su discurso habla sobre la futilidad. Sobre destinos negros y sobre la soledad.
Algo muy similar a lo que el mismo Mr. Oz le expone a Drake en la primera parte de este arco.
¿Qué sentido hay en pelear una guerra que se ha perdido de antemano?
Pensemos por un instante: si pudiésemos enmendar las cosas en nuestro pasado, ¿no lo haríamos?
BatDrake está en esa posición, pero aun así advertimos lo equivocado que está en su punto de vista.
Está solo. Pero está solo porque el dolor de la pérdida lo ha llevado a hacer cosas que no quería. Porque quiso llevar el mundo sobre sus hombros y el peso ha terminado por aplastarlo.
Sin embargo, Tim Drake, “nuestro” Tim Drake, no es así. Él no tomó este camino por resentimiento o por venganza.
Hay una palabra que define a Red Robin: altruismo.
Para llegar a ser una persona completa, no es necesario destruir. Todo lo contrario, es preciso construir.
Y el regreso de Red Robin apunta a eso. Es el gran humanista. Él no sacrificará a nadie, excepto a él mismo si es necesario —y lo demostró con creces—.
Sin él, Batman está perdido.


Resulta, pues, ser el Robin más significativo. No sólo por su origen como adlátere, sino por lo que aporta en la relación.
¿Recuerdan cuánto odiábamos a Damian cuando apareció y desplazó a Tim?
Eso es porque amamos sus cualidades morales. Porque cuando hablamos de luz en el mundo de Batman, no nos referimos a los colores del traje de Robin. Nos referimos a los valores que aporta.
Una advertencia: si no han leído aún el número, no piensen que es un monólogo constante.
No.
Tynion tiene la gracia de conjugar a la perfección acción e ideas.
“Detective Comics” #968 es un contundente cierre al arco que esperábamos desde que vimos, con asombro, desaparecer a Tim Drake.
En sus páginas hay acción magníficamente dibujada y relatada.
Vemos a Batman y sus “hijos” peleando contra BatDrake.
Vemos a Batwoman y sus otros compañeros en la Belfry enfrentando a los drones.
Vemos a todo el equipo enfrentándose con el futuro.
Y vemos la mayor diferencia entre estas dos versiones de Drake: BatDrake se ha vuelto solitario, huraño, violento porque no tiene esperanza, porque ha sido herido.
Tim Drake no está solo, tiene un equipo que lo respeta y lo respalda —creo que la unión Drake/Fox dará muy buenos momentos—.
A pesar de lo vivido, cree en las personas y está dispuesto a darlo todo por salvarlos a todos.
Él lleva el mundo en sus hombros y lo hace con gusto.
Quiere llevar una vida normal, seguramente anhela a Stephanie —queda por ver cómo se desarrollará este punto—, pero siente la responsabilidad de hacer lo que es debido en primer lugar.
Tim Drake es nuevamente parte de “Detective Comics”.
Celebramos ello.
También lo hace el arte de esta revista, que, tal y como lo hiciera en la primera parte del arco, conmemora otra portada anterior, la de “Batman” v1 #442.


“A Lonely Place of Living”. ¡Qué gran arco!
Una verdadera escultura, cincelada con cariño, con esmero y con calidad.

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