¡TODO LO QUE TENÉS QUE SABER DEL BATIVERSO ESTÁ AQUÍ!

viernes, 28 de septiembre de 2018


Título: “I'm Just Warming Up”
Guión: Tom King        
Dibujos y Tintas: Clay Mann
Colores: Tomeu Morey
Letras: Clayton Cowles
Arte De Tapa: Mann & Morey

El esperado evento que viene a cambiar todo (o no, después de lo veremos) comienza con un Booster Gold visiblemente vapuleado por tomarse un café en un típico bar/comedor norteamericano al costado de una ruta, puntualmente en Nebraska, ante la poca sorpresa de la camarera. Uno de los clientes avisa que “otro héroe” va a entrar: es Harley Quinntambién con signos de haber estado en combate. Cuando el cliente se da cuenta que no es una heroína sino una villana (o anti-heroína para los estándares de hoy, pero ustedes entienden), la camarera Shirley pregunta si habrá una pelea, a lo que Michael Carter responde que sí. Después de compartir el desayuno, merienda, brunch o lo que sea, Harley se arroja contra Booster armada con el cuchillo con el que acaba de comer.

Superman llega a una pequeña casa en el campo a toda velocidad; espera por las llegadas de Wonder Woman y Batman. El lugar en cuestión es El Santuario (o “Refugio”, o “Asilo”, no decidimos aún como le vamos a decir (?) y el panorama que encuentro El Hombre De Acero es por demás dantesco. Todos los que estaban en aquel lugar fueron asesinados.

Una vez reunida La Trinidad dentro de El Santuario (lo dejemos así nomás) no sólo encuentran a los androides/enfermeros que controlan el lugar destruidos sino también los cuerpos de Arsenal y The Flash (Wally West, el que acaba de volver hace dos años). Batman está seguro de que quien (o quienes) causó la carnicería fue alguien que estaba siendo tratado allí.

Por su parte la pelea entre Booster y Harley se prolonga hasta que Harley lo apuñala mientras éste la llevaba volando al Salón de la Justicia. Ambos caen a un lago y luego sucede algo muy extraño cuando hacen una tregua implícita: ambos acusan al otro de haber causado el pandemonium en El Santuario.


LO QUE DEJÓ ESTE NÚMERO

Un primer número con una dosis de intensidad justa y extrañamente de rápida lectura, cosa que resulta extraña en este tipo de eventos, más aún para el issues de presentación.

Claro que el punto principal es hablar de las muertes. Se supone que esta serie tendrá consecuencias devastadoras en el Universo DC o al menos debería, sino NO sería una “Crisis”, pero hay dos cosillas que nos hacen cuestionar hasta qué punto llegarán esas consecuencias. Una es que cuesta creer que personajes como Roy HarperWally West vayan a morir al menos hasta el próximo reboot, sobre todo en el caso de Wally, cuyo regreso es básicamente la piedra fundacional de la etapa Rebirth. El caso de Roy es distinto porque ya pasó por situaciones similares donde fue completamente destruido por varias decisiones editoriales por demás de cuestionables y porque además se podría decir que tuvo su merecida despedida semanas atrás en Red Hood and the Outlaws Annual v2 #2, aunque así y todo no dejaría de ser chocante su muerte. La otra, todo lo que se nos vendió sobre La Boda y que no fue, una desastrosa crónica que realmente no vale la pena volver a repasar.

En cuanto a los otros caídos, estamos hablando de personajes nada populares y totalmente “sacrificiales”. Primero tenemos a Hot Spot, un miembro de Teen Titans en los '90. A su lado yace Commander Steel, personaje creado en los '70 y ligado a la Justice Society of America cuyos descendientes han tomado su manto, siendo la versión más reciente creada por Geoff Johns en la década pasada. Otro de los finados fue Lagoon Boy, que surgió en los cómics de Aquaman y llegó a ser parte de Young Justice y los Teen Titans.

En una de las mejores páginas del issue y de las más impactantes, vemos cuervos comiéndose los restos de (un miniaturizado) Blue Jay, quien recientemente desfiló por las páginas de “Justice League of America” de Steve Orlando. Debutó en los '70 en el mismo título y aquí le dieron el honor de tener la mejor muerte, lejos.

Blue Jay, Hot Spot, Arsenal, Booster y Harley aparecen a lo largo del número en flashbacks de lo que parece ser sus entrevistas con los miembros del Santuario, o en todo caso en plena sesión. Ahí explican sus traumas o las razones para buscar tratamiento.

Hot Spot menciona el miedo que tiene a veces en el campo de batalla, a la vez que cuenta su frase caracaterística, “estoy apenas calentando” (haciendo referencia a sus poderes calóricos). Dicha frase es recordada por Superman y de hecho es la que da nombre al número en cuestión.

Roy Harper cuenta cómo las heridas en combate lo llevaron a la adicción a los medicamentos y posteriormente a drogas ilegales, un estigma con el que este personaje viene cargando hace años. Blue Jay revela que pierde el control de sus poderes de cambiar de tamaño sobre todo cuando duerme (que lo hacen despertar perdido entre sus sabanas).

Harley habla sobre lo que le generaba oír los problemas de todos sus pacientes cuando era psiquiatra y las ganas que tenía de destrozarlos con un martillo neumático. Booster Gold parece revelarnos que todo lo que vio en sus viajes por el tiempo lo están trastornando (ya vimos esto en “The Gift”, que sirve de alguna forma de preludio para esto, como así también “Everyone Loves Ivy”).


El Santuario aparentemente no es sólo el lugar sino que así le llaman a los androides terapeutas, que fueron construidos con tecnología 100% kryptoniana y poseen la voluntad de Batman, la compasión de Wonder Woman y el honor de Superman. Remiten a Jonathan y Martha Kent, y hay un tercero que se parece a Shondra Kinsolving, aquella doctora telépata (devenida en interés romántico del Hombre Murciélago) que ayudó a recuperarse a nuestro héroe tras la pelea con Bane.

Aún nos resta saber quiénes o qué son estos seres enmascarados que están en las instalaciones y vimos tan presentes en la portada (vemos a uno de estos muerto junto a Hot Spot, Lagoon Boy y Commander Steel).

Harley y Booster están seguros que el otro fue el asesino. Harley en su chifladura parece querer ser la heroína asesinando a Michael (y resulta raro ver como un cuchillo simple atraviesa el traje futurista de Carter pero bué), mientras este planea llevarla ante la Liga.

Está claro que difícilmente las cosas sean lo que parecen... aunque a la vez podrían serlo. Digo, puede que los héroes efectivamente estén muertos y vayan a regresar más adelante aunque no con la siguiente Crisis/Reboot/Relanzamiento sino recordando que Booster es un viajero de tiempo y podría volver al pasado para enmendar las cosas (hechas o no por él).

Un gran número con Tom King haciendo lo que mejor hace, escribir cosas trastornadas que seguro de alguna forma vivió en sus épocas en la CIA (?) y usando no demasiadas letras. Lo que hizo a este issue muy dinámico y de rápida lectura como ya dije.

Aún así cabe destacar el hecho de que esta Crisis no tenga como puntapié un lío cósmico/temporal o una invasión interdimensional o alienígena sino una tragedia en esta suerte de clínica para el estrés post-traumático de los héroes, lo cual le da un gusto totalmente distinto y excitante a la propuesta. 

Clay Mann y Tomeu Morey hicieron un trabajo excelente como era de esperarse. Ya que estamos hablando del arte debemos recordarles que esta semana no sólo se confirmó que la serie tendrá dos númers más, pasando de los siete originalmente anunciados a un total de nueve, sino que también habrá dos artistas más: Lee Weeks y Mitch Gerads. Si Mann seguirá con las seis entregas que le correspondían en un principio, imaginamos a las otras como flashbacks o algo así ya que los estilos de los tres artistas son MUY diferentes.

En fin, gran comienzo, no dijo mucho y tampoco tuvo un cliffhanger propiamente dicho, sin embargo la expectativa queda muy alta. Ahora los invitamos a ustedes a opinar en los comentarios.   

lunes, 24 de septiembre de 2018

Llámenme Ismael

Título: “Batman: Damned”, libro 1
Escritor: Brian Azzarello
Arte y portada: Lee Bermejo
Portada variante: Jim Lee y Alex Sinclair
Rotulado: Jared K. Fletcher

Lamentablemente opacado por la artificiosa, innecesaria y pueril —extremadamente puerilpolémica en torno al desnudo frontal de Bruce Wayne, la semana pasada fue el estreno de la nueva línea de cómics de DC titulada Black Label con la que nuestra editorial favorita promete entregarnos mundos alternos —sí, Black Label es algo así como la reinvención del sello Elseworlds— con un público objetivo marcadamente adulto.
Línea que, como era de esperar, tuvo como punta de lanza a Batman y al tan esperado DAMNED”, de manos de los talentosos Brian Azzarello y Lee Bermejo.
Un cómic oscuro y viscoso que asusta, intriga y crea adicción a partes iguales.


Por ello, como dijimos en el párrafo inicial, nos lamentamos por el infantilismo de la mayoría de los fans que, pareciera, nunca hubiesen visto un pene en la página de un cómic y que revela, peor aún, que hay una ingente cantidad de público que nunca se ha dado la molestia de mirar por arriba de las historietas de superhéroes al gran mundo de la historieta en serio, la que llamamos con orgullo Noveno Arte, donde una escena de desnudo ni siquiera es advertida por quién la lee. Espero que la mayoría de ustedes no haya caído en la estupidez que desbordó las redes sociales y lean un cómic como lo que es: una expresión literaria y plástica a la vez que necesita verse bajo esos parámetros —sobre todo si es creada para un público maduro—, y no con los parámetros de un adolescente lleno de granos que se masturba viendo excitado los senos de las mujeres nativas en algún documental antropológico de Discovery.


Hecha esta molesta —y creo que inútil— salvedad es hora de viajar a esta nueva versión de Gotham que Azzarello y Bermejo nos han preparado, al parecer, con tanto cuidado y amor.
Es un mundo alterno, eso se da por descontado, y por ello mismo todo está permitido en esta ficción.
Una ficción en donde Batman no es tan invulnerable como solemos verlo y, producto de un enfrentamiento brutal, despierta dentro de una ambulancia con aparente riesgo vital.
Pero aquí y allá, como solemos decir, Batman es Batman, y rápidamente escapa de la ambulancia para vagar por las nunca antes oscuras y barrocas calles de Gotham. Quizá por el mismo Crime Alley.
Es ahí cuando comienza esta odisea del Caballero Oscuro, justo cuando el más impensado de los salvadores hace presencia: John Constantine. El mismo que será quién nos cuente esta historia ¡y he ahí la primera trampa de este texto!


La historia que leemos, o vemos, es siempre la versión del que la cuenta. Nunca podemos saber si es la verdadera.
Un ejemplo clásico de esto es el primer párrafo de la mega-novela Moby Dick” de Herman Melville. Como todos ustedes deben recordar, comienza con el famosísimo “Llámenme Ismael” que lleva a cualquier incauto a creer que ése es el nombre del narrador. ¡Nones! Cualquier profesor de literatura medio les golpearía con la regla en la hueca testa para advertirles que así es como el narrador se hace llamar, pero que no tenemos certeza absoluta de que ese sea su nombre real.
Pasa lo mismo en el perfecto texto de Azzarello: al ser Constantine —llamado por más de una razón, un bastardo— quien narra, sólo podemos asumir que esta es su versión de lo que ocurre con Batman, cuando no su propia intervención en la psiquis del Encapotado.
No lo sabremos, con seguridad, sino hasta el final del tercer libro de esta exquisita pieza de cómic.
¿Qué vemos, entonces?
En primer lugar, la muerte del Joker.
Esto lanza la gran pregunta que guiará al Detective: ¿quién lo asesinó? ¿Fue él mismo acaso?
Las imágenes de un aparente presente se mezclan con las de un ambiguo pasado. Un pasado que nos muestra a un muy distinto Thomas Wayne del que hemos conocido en versiones anteriores.
Este es un hombre libidinoso que antepone la seguridad de su hijo a la falda de la primera mujer seductora que se le cruce.


El pequeño Bruce Wayne, por lo tanto, vive atrapado en un mundo de falsedad, donde la clásica imagen de los padres y el hijo es sólo una mascarada que disfraza a un hogar roto por las infidelidades y el engaño.
Siendo este el ambiente que le rodea en los tortuosos rincones de la mansión, no es raro que esa oscuridad engendre una figura casi satánica, una suerte de súcubo que está ahí para tentar al niño y para enseñarle el camino que lo llevará a transformarse en Batman.
Lo que plantea una pregunta basal en “DAMNED”: ¿por qué Batman es Batman en esta historia?
Damned se traduce como dañado.
Y el Batman de este cómic sí que está dañado, pero no son sus cicatrices corporales las importantes sino las psíquicas.
Nos preguntamos, entonces, si este Gotham que vemos no es quizá la mente corroída de Bruce Wayne.


La aparición constante de Deadman —increíblemente retratado por Bermejo— añade otra pátina de duda y vacilación al deambular de Batman por la ciudad.
Una chica que bien puede ser la Zatanna de este mundo es ya un claro indicio de que la magia juega o jugará un papel muy importante en el desarrollo de la historia. Pero no esa magia ligada a lo oculto, sino más bien esa magia ligada al truco, a las apariencias.
Si la familia feliz de Wayne niño es una fachada, ¿cuántas máscaras más nos presenta esta historia?


El guión está urdido de tal manera que nunca estamos seguros de lo que vemos. Mucho menos Batman, cuyo periplo lo lleva a una catedral para encontrarse con la imagen de un Cristo que en vez de un INRI” luce un extenso Hahaha”, signo inequívoco del supuestamente asesinado Joker.
¿Es Constatine el ángel que ha descendido sobre Gotham para redimir a Batman? ¿O es el 'avad·dóhn que trae destrucción a una ciudad corrupta cuyo más grande héroe es sólo una expresión más de esa podredumbre del dédalo de calles que alimenta los sueños turbios de los habitantes de la infame ciudad?



“DAMNED” ha comenzado. Tenemos en nuestras manos una obra perfecta, ambigua, elusiva y fascinante.
Detenerse en niñerías como lo que muestra o no cierta imagen, es un despropósito que cualquier verdadero amante de Batman y de los grandes cómics en general debe execrar, para concentrarse en lo importante: el filoso texto de Azzarello unido al soberbio arte de Bermejo.
Black Label ha estrenado a lo grande, poniendo la vara muy alta para los próximos proyectos que sean presentados aquí.
“DAMNED” puede transformarse rápidamente en la mejor historia del año de nuestro Murciélago.
Nosotros en el Blog, orgullosos de ser testigos del nacimiento de tal obra del Noveno Arte, estaremos atentos a los siguientes dos libros de la historia para compartir con ustedes nuestras impresiones y nuestras sensaciones.
Y, ante tal belleza de cómic, esperamos que ustedes también nos compartan qué les ha parecido y qué otros detalles les han llamado la atención.

sábado, 22 de septiembre de 2018

This is a mystery and I am a detective

Título: “Deface the Face”, parte 1: A Solitary Man
Escritor: James Robinson
Artista: Stephen Segovia
Colores: Ivan Plascencia
Rotulado: Rob Leigh
Portada: Segovia y Plascencia
Portada alterna: Mark Brooks

It's a mystery to me
The game commences
For the usual fee
Plus expenses”.
[Private investigations, Dire Straits]

Cuando preparamos nuestras reseñas solemos escoger algunas viñetas representativas tanto del guión como del arte que ayuden a visualizar nuestros comentarios sobre la entrega bajo análisis.
Sin embargo, cuando abrí este “Detective Comics” #988 me encontré con uno de esos peculiares y conspicuos cómics que aparecen de tanto, en que cada página, cada viñeta, es una genialidad de diseño y momentum. ¡Es prácticamente imposible decidir qué imagen usar y cuál desechar!

¡Hasta la portada alternativa de Brooks es extraordinaria!

Conversando con mi editor, coincidimos en que el arte no sólo era extraordinario, sino que rezumaba un estilo clásico y dinámico a la vez que lo singularizaba de todo lo que hemos visto antes en “Detective Comics” o en cualquier otro título que involucre al Murciélago en estos últimos tiempos. Casi pudiera creer uno que estábamos en los ochentas o los setentas deleitándonos con las clásicas aventuras de nuestro héroe; pero todo con una pátina de modernidad que lo coloca a la vanguardia del trabajo visual de los cómics actuales.
No hablamos de la calidad representativa del dibujante (Batman es un personaje que siempre ha acaparado a los mejores artistas del medio); sino al estilo en que cada viñeta es diseñada, recordando las poses y los ángulos que dibujantes memorables como Carmine Infantino o Neal Adams lograron en su época —en especial Adams, a quien le debemos haber salvado a Batman de la cancelación junto a Dennis O'Neill—.
No obstante, debemos aclarar desde ya que este “Detective Comics” no sólo es extraordinario por su arte…


Como ustedes, asiduos lectores de historietas, han de saber, un cómic no sólo es un medio gráfico sino también literario. Y el arte de combinar en sus partes justas las letras y los dibujos es tan difícil, que pocos son los títulos que logran el status de Noveno Arte.
Pero si, además, tomamos como referencia el cómic comercial cuyo principal objetivo son las ventas y la producción continua con que satisfacer la demanda, encontrar la amalgama perfecta entre escritor y artista, es una tarea casi mitológica.
Pero este número que analizamos, si lo logra… y con creces.
Porque intrínsecamente ligado a las bellas imágenes de Segovia, el guión de Robinson es un anhelado viaje a las raíces de Batman. Sí, ese Batman pre-Miller (en los ochenta) y pre-Image (en los noventa), cuando sus dotes de buen detective eran lo primordial.
Porque muchas veces olvidamos —y lo hace en primer lugar DC Comics— que el Encapotado, el Caballero Oscuro, el Murciélago tiene un título aún más antiguo: El Mejor Detective del Mundo.

Esta imagen se va directo a la portada de mi Facebook...

        No por nada el personaje nació entre las páginas de la revista Detective Comics” que, si han tenido la oportunidad de leer esos añosos cómics, se darán cuenta que está repleta de personajes al estilo de Speed Saunders, Cosmo, Gumshoe Gus, Slam Bradley o hasta el mismo Detective Marciano. Todos ellos, investigadores privados o detectives.
Y, como dice la cita de Wayne que da título a esta reseña, en este “Detective Comics” #988 hay un misterio y Batman es un detective.
Por ello la primera página nos lleva a la escena del crimen donde un tal Harold Frank ha sido asesinado por dos armas de fuego distintas. Y donde Gordon mismo cuestiona la presencia del Murciélago en un crimen, a simple vista, común y corriente.
La trama nos llevará más allá, descubriendo que ese Frank esconde más de lo que aparenta y que Firefly —presumiblemente Ted Carson—, acompañado de una Lady FireflyBridgit Pike, protegida del primero; y cuyo nombre es una cita directa a la Firefly que conocimos en la segunda temporada de Gotham—, busca borrar todas las huellas del occiso y sus actividades.


Relaciones que Batman aún no logra establecer del todo, pero que la viñeta final con agentes del culto de Kobra adelanta como una historia que no acaba sino por comenzar y que las investigaciones del Mejor Detective del Mundo develarán inexorablemente.
Ah, sin embargo, no todo acaba allí, en lo que leemos. Porque el cómic, junto con los hechos narrados, da cuenta de los procesos internos que Batman vive tras la ruptura con Catwoman —ya saben, el fiasco del “Batman” v3 #50—. Es ello la principal motivación de Wayne para interesarse en un caso “simple”: volver a lo básico. Volver al detective tras la huella, tras el misterio.
Si en el título “Batman” ya le hemos visto volver a vestir los calzoncillos por sobre las mallas, este cambio físico se traduce en un cambio mental en “Detective Comics”.


A punto de acercarse a los 80 años de existencia, es interesante darnos cuenta que DC Comics está insuflando nueva vida a sus personajes, devolviéndolos a lo que alguna vez los definió y los inmortalizó.
Nosotros, como parte del staff del Blog, pero como fans además, seguiremos atentos a lo que ocurre con nuestro querido Batman, aquel que todos queremos seguir distinguiendo como El Mejor Detective del Mundo.

jueves, 20 de septiembre de 2018


Título: “The Better Man”
Guión: Tom King
Dibujos y Tintas: Matt Wagner
Colores: Tomeu Morey
Letras: John Constanza
Arte De Tapa: Matt & Brennan Wagner

Este issue, como ya hemos visto en más de una ocasión en el run de Tom King, bucea entre el presente y el pasado mediante flashbacks. Todo esto para mostrarnos la transformación de Dick Grayson, de un joven atormentado por la pérdida de sus padres al faro de optimismo que lo hace uno de los personajes más queribles del Universo DC.

Así que vemos a un pequeño Richard totalmente reacio a aceptar la hospitalidad de Bruce y Alfred en su nueva casa y de a poco entrando en confianza. Al mismo tiempo, es Batman en el presente quien está reacio a aceptar el humor de Nightwing en medio de los casos que enfrentan. Se miden con Crazy Quilt, o vemos a Bruce tratando de focalizarse en investigar el caso de Mr. Freeze.

Así como vemos a Grayson de a poco aceptar su nueva vida, vemos a Bruce bajando la guardia paulatinamente frente a la buena onda de Richard. El momento de más intensidad en la historia es Batman riéndose de un chiste de Nightwing para súbitamente quebrar en (lo que parece) un brevísimo llanto. Un pequeño momento de debilidad donde Bats confiesa lo duro que le ha sido llevar las cosas tras la no-boda.


LO QUE DEJÓ ESTE NÚMERO

Siendo que estos hechos suceden tras los eventos de “Cold Days”, Nightwing se queda con Batman para ser su apoyo. Así como tomó el manto mientras Bruce era jurado en el arco mencionado, ahora toma la decisión de velar por la cordura de su mentor, siendo nuevamente su compañero de andanzas.

Tenemos la aparición de otro villano clase B-C, como es Crazy Quilt. El personaje creado por Jack Kirby en “Boy Commandos” v1 #15
(1946). Un pintor y ladrón que, traicionado por uno de sus hombres y cegado por un balazo, se ofrece para un experimento que podría devolverle la vista estando en prisión, aunque este resulta en que solo puede ver colores brillantes y esto lo vuelve loco. Luego utilizará un casco que le permite emitir luces de colores, que usa para ver mejor e hipnotizar a sus enemigos. Recordando que este personaje existía en Tierra 2, luego hubo otro oriundo de Tierra 1 (Paul Dekker) que nació en "Blackhawks" v1 #180 , seguido por una versión femenina que apareció brevemente.

Por otra parte es interesante que Dekker hiciera acto de presencia aquí teniendo en cuenta que se lo creía muerto tras ser usado por Scott Snyder en “Endgame” como uno de los tres científicos que trabajaron para replicar/crear el Dionesium. Fíjense hasta donde llegan las maquinaciones de Manhattan (?)

El chiste con CQ es la burla de Nightwing, y su supuesta confusión con la técnica de costura llamada “crazy quilting”, donde se crean cubrecamas con diseños extraños a través de la unión de varios parches coloridos (siguiendo, o no, un patrón). “Quilt” sería también algo así como “enriedo” y ahí es donde Dick lo usa como burla con enhebro (que sería su otra definición).


También aparece Condiment King, y lo extraño acá es que parece que Dick no está muy ofuscado por el hecho de que CK ha matado en distintos robos a tres personas recientemente. Todo sea por hacer chistes para animar a Bruce, ¿no? ... ¿No?

En fin… el número tiene la dosis justa emocional, con los flashbacks y el cambio de roles. Un Bruce que intenta levantar la moral de su nuevo pupilo y luego este tratando de hacer lo propio años después con su mentor. Ah, y los sándwiches de pepino de Alfred vienen siendo mencionados muchos en los últimos años y acá nos sirven para ilustrarnos cómo puede cambiar una persona si se lo dispone y se da (o le dan) la oportunidad: Dick los odiaba de chico y con el tiempo se volvió fanático.

Obviamente el atractivo principal de este libro fue el regreso de Matt Wagner a las calles de Gotham, pues cabe recordar que este artista ha participado en celebradas historias como “Faces” (“Legends Of The Dark Knight” v1 #28-#30), “Batman and The Monster Men” (2006), “Batman and The Mad Monk” (2006-07) y las dos partes del crossover con su creación, Grendel (la parte 1 en 1993, la parte 2 en 1996).

En ese sentido debemos decir que el trabajo de Matt fue muy bueno y estuvo muy bien complementado por Tomeu Morey, sin embargo hubo polémica con los colores ya que se suponía que Brennan, el hijo de Matt, iba a ser el colorista pero al parecer su estilo no convenció a los editores de DC y lo bajaron del proyecto de un plumazo. Al final se habló, Brennan solamente trabajó sobre las portadas (tanto la original de su padre como la variante de Tim Sale) y fue reemplazado en los interiores por Morey. El problema es que los Wagner quedaron muy desilusionados con la forma en que la editorial manejó la situación y eso probablemente implique que no vuelvan a trabajar en el DCU al menos por un tiempo. Lástima.

Narrativamente hablando ésta aventura era necesaria no sólo por los aportes que hizo a la mitología del Bativerso sino también para retomar el vínculo del Dúo Dinámico original ya que en este último año, año y medio las interacciones entre Bruce y Dick (por no decir las interacciones de Bruce con casi cualquier otro miembro de la Bati-Familia) quedaron en segundo plano para desarrollar su romance con Catwoman y su amistad con Superman y Wonder Woman de cara a “Heroes in Crisis”. En ese sentido se agradece lo que King hizo en estas páginas pero por otro lado, sabiendo lo que se viene (que de hecho ya vino, pasa que nosotros estamos más atrasados que la mierda), no estamos seguros de cómo sentirnos respecto a lo que DC tiene preparado para Wayne y Grayson.

martes, 18 de septiembre de 2018

I am an outsider

Título: “On the Outside”, partes 3 a 5
Escritor: Bryan Hill
Artista: Philippe Briones [#985, #986]
Lápices: Miguel Mendonça [#987]
Tintas: Diana Egea [#987]
Colores: Adriano Lucas
Rotulado: Sal Cipriano
Portadas: Eddy Barrows, Eber Ferreira y Lucas [#985, #987]; Eduardo Pansica, Ferreira y Lucas [#986]
Portadas variante: Mark Brooks

“I know always that I am an outsider; a stranger in this century and among those who are still men.”
[The Outsider, H.P. Lovecraft]

Uff… Y se nos acabó esta laaaarga introducción al nuevo título que DC Comics prepara con los Outsiders como protagonistas.
Sip. Aunque fue entretenido y repetitivo a partes iguales, la función de este arco no es otro que servir de prólogo (así como lo fue No Justice” en su momento). Una suerte de cómic instrumental.
Pero lo que ha de venir, ya vendrá. Aboquémonos a lo que tenemos entre manos: el arco “On the Outside”.

Lo dijimos: este arco es la antesala de "Batman and The Outsiders".

Porque sus méritos —y deméritos— tiene.
Nadie puede negar que ha sido un viaje entretenido. Con muchas cosas súper heroicas que nos gusta ver en los cómics.
Y tuvo su parte dark o depre con nuestro buen Batman cuestionándose al atardecer mirando por un ventanal.
Pero lo que sí destacó —y se agradece— es su nivel de violencia gráfica como pocas veces tenemos oportunidad de ver.
Sí, sí. Nuestro Murciélago se va a trompadas página por medio de modo habitual; sin embargo, escenas como la del chofer escolar con sus sesos volando, o a la lectora de noticias ardiendo frente a las cámaras, son situaciones que rara vez podemos apreciar en los cómics mainstream —es decir, los títulos regulares que tiene como público objetivo a adolescentes llenos de granos—.
Y la violencia desatada por Karma, el villano de turno, se mueve en ese nivel. ¡No podemos pasar por alto esto!: En un arco que parece déja vu de tantos otros vistos —casi como un spin-off de The Victim Syndicate (“Detective Comics” #943-#947)—, esas escenas hacen que valga la pena haber leído los cinco números que conformaron “On the Outside”.

Maravillosa escena que sorprende por su audacia gráfica.

Ya que hablamos de Karma, detengámonos en este nuevo capítulo de enemigos creados por el mismo Batman.
Como nos enteramos, la verdadera identidad de Karma es Fleet Delmar, un asesino que recibió su dosis de castigo en la forma de una variación del Gas del Miedo de Scarecrow.
Dispuesto a vengarse, adquiere un yelmo de manos de una contrabandista con el pueril nombre de Martina Dementieva —algo así como Cruella de Vil o Maléfica—. Casco que le permite leer el pensamiento a las personas, le da agilidad y súper fuerza y que parece tener un origen extraterrestre ligado a Brainiac —¿recuerdan que mencionamos No Justice”? Parece que hay una relación sutil ahí…—.
Pero su integridad misma está tan ligada al yelmo, que basta una triquiñuela de Batman para incapacitarlo y arrancárselo para vencerlo.
Claro, la triquiñuela es abrir la mente del Murciélago para que Karma reciba terapia de shock con todos los traumas que Wayne arrastra desde el Crime Alley.

Yo no quisiera estar en la cabeza de Batman...

¿Ven? Hasta la mente atormentada de Batman es un arma dado el caso —y creían que Scott Snyder con John Romita, Jr. se habían sobrepasado hasta el ridículo con las armas que sacó de bajo la manga en All-Star Batman”. Brrrrr… un escalofrío recorre mi columna de sólo recordarlo—.
No obstante, aun con las supuestas novedades en este villano markoviano, Karma no deja de ser un refrito de muchos otros que hemos visto antes, siendo la pandilla del Crime Syndicate el más reciente y notorio. Y sus acciones, no muy distintas de las llevadas a cabo por otros adalides de la maldad —ya mencionábamos en nuestra reseña anterior las similitudes de este arco con Death of the Family (“Batman” v2 #13-#17)—.
Mención aparte merece Black Lightning, que juega un papel de nexo con el próximo título de los Outsiders.

Black Lightning acostumbrándose al trabajo en equipo

Si bien se agradece cómo es introducido y el uso final que Hill hace de él para el clímax del arco, no podemos evitar sentir que sus interacciones con Batgirl —extrañamente infantilizada en este arco—, Orphan y The Signal —que bien hubieran podido aprovechar la ya mentada violencia del arco para habérselo cargado y hacernos un favor a quienes no soportamos al Robin mutante de Snyder…— tengan más de relleno que de necesarias para el avance de la trama en sí. Aunque, claro, ellos son la base de los futuros Outsiders, so…
Para qué hablar de Katana: una aparición tan instrumental como el arco que reseñamos aquí. Si no está, ni se nota. Pero, repetimos, como ella también será parte de los Outsiders, so…
¿Qué viene ahora?
Dentro de “Detective Comics”, poco que tenga que ver con ellos. Esta historia continúa en “Batman and The Outsiders”, título anunciado para Diciembre por el editor de DC Chris Conroy hace un par de semanas, siempre bajo la pluma de Hill y con el arte de Dexter Soy —directo desde Red Hood and The Outlaws—.

Portada de "Batman and The Outsiders" #1, dibujada por Tyler Kirkham y Arif Prianto.

Colgándose de dos puntos esbozados en este arco —que tan magro no fue, después de todo—: los llamados Brainiac Files (¿recuerdan lo del yelmo?) y Markovia… ¡Sí! Desde su mismo origen, la historia de los Outsiders ha estado ligada y dictada por esta nación ficticia de Europa del Este. MARKOVIA.
Si hasta en los adelantos de la esperadísima Young Justice: Outsiders” vemos a Markovia metida a fondo en la historia.
Y podemos estar seguros de que este nuevo grupo de Outsiders ya está sacando boletos para ese país y, quizá, su primer enemigo sea bastante sobrenatural: la tal Dementieva cierra el #987 haciendo alusión a un viejo enemigo… Roderick… o Príncipe Roderick. Un vampiro que ya alguna vez intentó hacerse con el trono de Markovia y que, aparentemente, murió tras su encuentro con los Outsiders… los de ese tiempo, se entiende (Outsiders v2 #1 al #11, años 1993-1994).

Ése, con la copa de vino tinto (?), ése es Roderick...

Lo que queda por verse es cómo diablos encajarán todo el tema de los Outsiders, de Markovia… y de Doomsday Clock, que en su línea temporal futura ha hecho referencia a ellos de manera bastante directa. ¡Vaya dolor de cabeza para Brion Markov, el eterno príncipe heredero de la dichosa nación propensa a los dictadores!
Entretanto, “Detective Comics” continúa y ya el próximo número nos adelanta un Batman que, calzones por fuera mediante, nos va a devolver la esencia del personaje: el detective siguiendo pistas. The World's Greatest Detective… ¿lo recuerdan? Título tan caduco hoy por hoy como lo de El Último Hijo de Krypton
Sólo esperemos que este reseñador no se demore tanto en revisar junto a ustedes lo que viene…

viernes, 14 de septiembre de 2018


Obviamente que la noticia que nos consumió el día de ayer, fue el universo mediático asegurando que Henry Cavill dejó de ser Superman, a pesar de qué, NO hubo ninguna confirmación oficial, y de hecho tuvimos desde un extraño mensaje de DC diciendo "todo bién con Henry, pero no sabemos si hacemos TMOS", hasta la manager del mismo diciendo "Henry sigue", luego los medios diciendo que Michael B. Jordan es el apuntado a ser el nuevo Supes y finalmente, un extraño video de Henry que da a entender que (al menos por hoy) sigue firme.

Entre tanto humo de kriptonita, el autor del rumor que empezó el 'CavillGate' tiró otra bomba de humo (de plomo, para que Supes no vea nada, onda lo que pasó en "Batman v Superman"), en su twitter personal.

El nefasto Umberto Gonzalez se mandó otra de las suyas, y le seguimos la corriente, porque hace unos días que no posteamos nada (?)...

Hace no mucho, el periodista (sorta) había asegurado que tras el 'día del trabajo' (en Estados Unidos, el primer lunes de septiembre, este año día 3), Reeves entregaría (o planeaba entregar) el primer borrador del libreto... ahora, don Mayimbe dice, que esto fue así.

Hace un par de días se había reflotado el rumor de que se quería al actor de 'Game Of Thrones', Kit Harington, como nuevo Batman, pero esto fue desestimado por el periodista James Hibberd. Este twitteó que le consultó al representante del actor británico y que no le fue ofrecido el rol.

Bien, en los días por venir esperemos tener alguna novedad y que al menos a fin de año sepamos quien será el nuevo Batman (o si sigue Affleck, como muchos queremos :P ), porque se supone que el año próximo debería comenzar a filmarse "The Batman".