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lunes, 24 de septiembre de 2018

Llámenme Ismael

Título: “Batman: Damned”, libro 1
Escritor: Brian Azzarello
Arte y portada: Lee Bermejo
Portada variante: Jim Lee y Alex Sinclair
Rotulado: Jared K. Fletcher

Lamentablemente opacado por la artificiosa, innecesaria y pueril —extremadamente puerilpolémica en torno al desnudo frontal de Bruce Wayne, la semana pasada fue el estreno de la nueva línea de cómics de DC titulada Black Label con la que nuestra editorial favorita promete entregarnos mundos alternos —sí, Black Label es algo así como la reinvención del sello Elseworlds— con un público objetivo marcadamente adulto.
Línea que, como era de esperar, tuvo como punta de lanza a Batman y al tan esperado DAMNED”, de manos de los talentosos Brian Azzarello y Lee Bermejo.
Un cómic oscuro y viscoso que asusta, intriga y crea adicción a partes iguales.


Por ello, como dijimos en el párrafo inicial, nos lamentamos por el infantilismo de la mayoría de los fans que, pareciera, nunca hubiesen visto un pene en la página de un cómic y que revela, peor aún, que hay una ingente cantidad de público que nunca se ha dado la molestia de mirar por arriba de las historietas de superhéroes al gran mundo de la historieta en serio, la que llamamos con orgullo Noveno Arte, donde una escena de desnudo ni siquiera es advertida por quién la lee. Espero que la mayoría de ustedes no haya caído en la estupidez que desbordó las redes sociales y lean un cómic como lo que es: una expresión literaria y plástica a la vez que necesita verse bajo esos parámetros —sobre todo si es creada para un público maduro—, y no con los parámetros de un adolescente lleno de granos que se masturba viendo excitado los senos de las mujeres nativas en algún documental antropológico de Discovery.


Hecha esta molesta —y creo que inútil— salvedad es hora de viajar a esta nueva versión de Gotham que Azzarello y Bermejo nos han preparado, al parecer, con tanto cuidado y amor.
Es un mundo alterno, eso se da por descontado, y por ello mismo todo está permitido en esta ficción.
Una ficción en donde Batman no es tan invulnerable como solemos verlo y, producto de un enfrentamiento brutal, despierta dentro de una ambulancia con aparente riesgo vital.
Pero aquí y allá, como solemos decir, Batman es Batman, y rápidamente escapa de la ambulancia para vagar por las nunca antes oscuras y barrocas calles de Gotham. Quizá por el mismo Crime Alley.
Es ahí cuando comienza esta odisea del Caballero Oscuro, justo cuando el más impensado de los salvadores hace presencia: John Constantine. El mismo que será quién nos cuente esta historia ¡y he ahí la primera trampa de este texto!


La historia que leemos, o vemos, es siempre la versión del que la cuenta. Nunca podemos saber si es la verdadera.
Un ejemplo clásico de esto es el primer párrafo de la mega-novela Moby Dick” de Herman Melville. Como todos ustedes deben recordar, comienza con el famosísimo “Llámenme Ismael” que lleva a cualquier incauto a creer que ése es el nombre del narrador. ¡Nones! Cualquier profesor de literatura medio les golpearía con la regla en la hueca testa para advertirles que así es como el narrador se hace llamar, pero que no tenemos certeza absoluta de que ese sea su nombre real.
Pasa lo mismo en el perfecto texto de Azzarello: al ser Constantine —llamado por más de una razón, un bastardo— quien narra, sólo podemos asumir que esta es su versión de lo que ocurre con Batman, cuando no su propia intervención en la psiquis del Encapotado.
No lo sabremos, con seguridad, sino hasta el final del tercer libro de esta exquisita pieza de cómic.
¿Qué vemos, entonces?
En primer lugar, la muerte del Joker.
Esto lanza la gran pregunta que guiará al Detective: ¿quién lo asesinó? ¿Fue él mismo acaso?
Las imágenes de un aparente presente se mezclan con las de un ambiguo pasado. Un pasado que nos muestra a un muy distinto Thomas Wayne del que hemos conocido en versiones anteriores.
Este es un hombre libidinoso que antepone la seguridad de su hijo a la falda de la primera mujer seductora que se le cruce.


El pequeño Bruce Wayne, por lo tanto, vive atrapado en un mundo de falsedad, donde la clásica imagen de los padres y el hijo es sólo una mascarada que disfraza a un hogar roto por las infidelidades y el engaño.
Siendo este el ambiente que le rodea en los tortuosos rincones de la mansión, no es raro que esa oscuridad engendre una figura casi satánica, una suerte de súcubo que está ahí para tentar al niño y para enseñarle el camino que lo llevará a transformarse en Batman.
Lo que plantea una pregunta basal en “DAMNED”: ¿por qué Batman es Batman en esta historia?
Damned se traduce como dañado.
Y el Batman de este cómic sí que está dañado, pero no son sus cicatrices corporales las importantes sino las psíquicas.
Nos preguntamos, entonces, si este Gotham que vemos no es quizá la mente corroída de Bruce Wayne.


La aparición constante de Deadman —increíblemente retratado por Bermejo— añade otra pátina de duda y vacilación al deambular de Batman por la ciudad.
Una chica que bien puede ser la Zatanna de este mundo es ya un claro indicio de que la magia juega o jugará un papel muy importante en el desarrollo de la historia. Pero no esa magia ligada a lo oculto, sino más bien esa magia ligada al truco, a las apariencias.
Si la familia feliz de Wayne niño es una fachada, ¿cuántas máscaras más nos presenta esta historia?


El guión está urdido de tal manera que nunca estamos seguros de lo que vemos. Mucho menos Batman, cuyo periplo lo lleva a una catedral para encontrarse con la imagen de un Cristo que en vez de un INRI” luce un extenso Hahaha”, signo inequívoco del supuestamente asesinado Joker.
¿Es Constatine el ángel que ha descendido sobre Gotham para redimir a Batman? ¿O es el 'avad·dóhn que trae destrucción a una ciudad corrupta cuyo más grande héroe es sólo una expresión más de esa podredumbre del dédalo de calles que alimenta los sueños turbios de los habitantes de la infame ciudad?



“DAMNED” ha comenzado. Tenemos en nuestras manos una obra perfecta, ambigua, elusiva y fascinante.
Detenerse en niñerías como lo que muestra o no cierta imagen, es un despropósito que cualquier verdadero amante de Batman y de los grandes cómics en general debe execrar, para concentrarse en lo importante: el filoso texto de Azzarello unido al soberbio arte de Bermejo.
Black Label ha estrenado a lo grande, poniendo la vara muy alta para los próximos proyectos que sean presentados aquí.
“DAMNED” puede transformarse rápidamente en la mejor historia del año de nuestro Murciélago.
Nosotros en el Blog, orgullosos de ser testigos del nacimiento de tal obra del Noveno Arte, estaremos atentos a los siguientes dos libros de la historia para compartir con ustedes nuestras impresiones y nuestras sensaciones.
Y, ante tal belleza de cómic, esperamos que ustedes también nos compartan qué les ha parecido y qué otros detalles les han llamado la atención.

1 Batcomentario/s:

Anónimo dijo...

Increíble primer número