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domingo, 7 de abril de 2019

Reseña: “Nightwing” #58


Título: “Heroes Without a Home”
Guión: Scott Lobdell, Zack Kaplan
Arte: Travis Moore
Colores: Tamra Bonvillain
Letras: Andworld Design

Una de las cuestiones más interesantes de Nightwing (del bueno, no de esos intentos raros que Lobdell se está aventando en este arco) es que por más que quiera zafarse de su camino como héroe, todo lo terminará arrastrando de vuelta. Oh. Gran. Sorpresa.

Lo de éste número…

Comenzamos dónde nos quedamos *ba dum tss* Una Duela ¿Dent? con agenda política atenta contra la crema y nata de Blüdhaven mientras uno de los Nightwing de turno comienza a dudar si están plenamente capacitados para afrontar una situación como la de Scarecrow otra vez. Y no, es evidente que no lo están.

Es por eso que Grayson termina liderando una embestida contra la Hija del Payaso al tiempo que Nightwing Zak (como si fuesen Power Rangers) logra, de milagro, evitar que el alcalde y, por consiguiente, todo a su alrededor, vuele en mil pedazos.

Al final la villana termina engañando al grupo de Ric, Sapienza y compañía y logra escapar justo después de haber sido derrotada en el terreno que ella misma había preparado.


Lo que importa…

Aunque parezca innecesario y hasta insuficiente hacer mención de la calidad de los trazos de Moore, en verdad es de lo poco que se puede rescatar de éste número (y de la historia en general).

El hecho que nos quieran vender la idea de un héroe caído que no recuerda su pasado pero que sus músculos y mente mantienen los reflejos, agilidad y fuerza y que, además, no quiere usarlos porque le recuerda aquello que no puede y que aparentemente tampoco quiere recordar, no cuadra.

Tal vez el que nos hayan cambiado al Nightwing color rojo no agradó a algunos, tal vez el que lo hayan convertido en un espía tampoco, el que se haya mudado de vuelta a Blüdhaven con historias de relleno cada mes tampoco parecieran la gran cosa. Ahora comparamos lo que está pasando con cualquier punto bajo de los anteriores volúmenes del Chico Maravilla original y nos damos cuenta que éramos felices sin saberlo.


Una mención bastante interesante es la interacción rumbo al final del número entre Ric y Barbara Gordon. Nuevamente una llamarada que no termina de encender y que, al menos en lo que Lobdell sigue y sigue desenrollando esta maraña que parece dar hacia otra maraña que nada terminará demostrando, no aporta nada que no hayamos visto previamente porque es otro de esos burdos momentos en donde los guionistas intentan convencernos de que este lamentable rumbo creativo será permanente cuando sabemos que, Barbatos mediante, no durará más allá de este año.

A resaltar…

Hay que recordar que luego de La Trinidad, Dick Grayson es uno de los personajes más emblemáticos de DC Comics, de hecho es mayor que la misma Wonder Woman ya que este mes estará celebrando su cumpleaños 79 pues, como bien sabrán, debutó un año después que su octogenario mentor. En verdad es una lástima que pareciera no haber ni forma ni fondo para un personaje tan importante que está a punto de entrar a la tercera veintena.

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