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jueves, 25 de julio de 2019

The Host

Título: “Detective Comics” #1006 (There wil be blood”) y #1007 (Let it bleed)
Historia: Peter J. Tomasi
Artista: Kyle Hotz
Colorista: David Baron
Rotulista: Rob Leigh
Portada: Kyle Hotz
Portada variante: Dan Quintana

“El vengador de la sangre es el que dará muerte al asesino. Cuando lo encuentre, él mismo le dará muerte”.
[Números 35:19]

Desde sus inicios allá por los '40, de la mano del papá de Superman, cada vez que The Spectre aparece en escena es porque algo ominoso y divino se acerca, algo en la forma de justicia celestial… Bueno, la mayoría de las veces, porque no es sólo que The Spectre haya sufrido varias alteraciones en cuanto a sus orígenes o naturaleza sino que sus últimas apariciones han sido poco más que curiosas, por decirlo de modo gentil: un par de episodios del olvidable "Batman Eternal" y como protagonista en la infumable serie "Gotham by Midnight" que así como apareció, se desvaneció (aunque le duela a cierto integrante de nuestro Blog…).
Pero su regreso, ahora en “Detective Comics”, no puedo si no celebrarlo plenamente.


Y razones sobran:
Acostumbrado a ser prácticamente un secundario en estas últimas décadas —salvo un par de títulos en solitario con diverso éxito—, en este mini-arco que podríamos titular Blood” —“There will be blood” se titula la primera parte y “Let it bleed” la segunda— es The Spectre quien se luce y nuestro Murciélago cede su titularidad para desarrollar una verdadera historia de terror con sangre y gore en abundancia, ritos oscuros y sociedades secretas. ¡Qué más se puede pedir!
La historia es sencilla y directa: Jim Corrigan —el humano en el que aloja la entidad vengadora The Spectre— acude junto a su compañero a investigar un tiroteo y se ven envueltos en el ataque de un grupo de tipos vestidos como el Vengador de la Sangre.
El compañero de Corrigan es asesinado y, al manifestarse The Spectre, los miembros de este culto —del que pronto sabremos que se autodenominan The Cult of the Divine Hand— logran secuestrar a su huésped.
The Spectre recurre entonces al Mejor Detective del Mundo, nuestro querido Batman, presentándose de la manera más aparatosa y sobrenatural que uno pudiera imaginarse.


Tras el desencuentro de rigor, concurren a la escena del crimen —donde la furia de The Spectre ha dejado todo salpicado con picadillo de malhechor— y Batman recoge lo que puede, apenas unos jirones ensangrentados que, ya en la segunda parte del arco, resultarán cruciales para llegar hasta el siniestro templo abandonado donde el Culto pretende sacrificar al desesperado Corrigan.
Lo primero que llama la atención al comenzar a leer estos dos números es su espectacular dibujo —a cargo de Kyle Hotz—, una dichosa mezcla de Neal Adams y Kelley Jones y con cierto dejo a Todd Mcfarlane en el diseño de personajes—que le imprimen a las viñetas un aire clásico que parecía perdido desde los tiempos superlativos de los noventa donde el estilo hipermusculoso y el abuso de photoshop cambiaron el modo de dibujar cómics al que estábamos acostumbrados, tanto para bien como para mal.
Los colores ocres, de textura terrosa, son otro acierto. De la mano de David Baron, logra que el arte conjugue perfectamente con el por fin inspiradísimo Tomasi.


Estamos hablando de la Mano vengadora de Dios, más conocido como The Presence en el mundo de DC. Sus historias deberían siempre cumplir una mínima exigencia de guión y de arte. Y “Detective Comics” #1006 y #1007 cumplen a cabalidad con esta premisa.
No sólo logra Tomasi y equipo una gran historia de Batman como detective sino que ensalza y vuelve a posicionar la figura tan manoseada de The Spectre en el sitial que se merece —¡estamos hablando de un personaje fundacional del Universo DC!—.
Tras las desilusiones de sus primeros arcos, creo que por fin podemos decir ¡bienvenido, Tomasi!

2 Batcomentario/s:

Rafael Bisono dijo...

Olvidable batman eternal 👏😁

mena dijo...

¿Batman Eternal?
¿Qué es eso?😋😋😋