¡TODO LO QUE TENÉS QUE SABER DEL BATIVERSO ESTÁ AQUÍ!

domingo, 14 de julio de 2019

A happy ending? Don’t know… yet

Título: Detective Comics, anual 2, “Adam raised a Cain”
Historia: Peter J. Tomasi
Arte: Travis Moore y Max Raynor
Color: Tamra Bonvillain y Nick Filardi
Rotulado: Rob Leigh
Portada: Guillem March

“And the enemy that sowed them, is the devil. But the harvest is the end of the world. And the reapers are the angels”.
[Mateo 13:39]

Los anuales, más allá de rellenar esa molesta quinta semana que manda al diablo toda la programación editorial, se han transformado en instancias y oportunidades para avanzar o dar un vuelco en la mitología de cierto personaje, no siempre el protagonista del título.
El que yo recuerdo como uno de los mejores es el primer Anual que Snyder, Tynion IV y Fabok nos regalaron en los primeros días de TheNew52: intitulado “First Snow”, que nos invitaba a revisitar el leif motiv de Mr. Freeze dando una perversa vuelca de tuerca al origen heredado de Batman TAS.
A veces, también, los anuales han servido para introducir a algún personaje nuevo o reintroducir a otro que estaba en el limbo editorial.

No todo fue pérdida durante los nefastos TheNew52...

El presente anual, “Adam raised a Cain”, es de los segundos: un rescate de algún personaje antiguo, reinventado para que, en algún momento futuro, vuelva a darle dolores de cabeza a nuestro Murciélago.
Rememorando los tiempos de su desaparecida Batman Incorporated, Bruce Wayne decide buscar en el extranjero algún “negocio sin acabar”, como reza la portada del número.
Y el nombre de un justiciero asesino salta de inmediato a la palestra: The Reaper, cuya encarnación más conocida, Judson Caspian, conociéramos en el “Detective Comics” #575 al #578 del año 1987, en el arco Year Two, escrito por Mike W. Barr y dibujado, entre otros, por Todd MacFarlane (que unos años más tarde reventaría a las editoriales grandes con su Spawn).
[Si están pensando en Morrison, están en lo cierto: tras el magnífico trabajo que el autor realizó durante su run, reinterpretando la mitología clásica de Batman, los nuevos autores —desde Snyder para abajo— se desviven por recrear momentos como esos.]

MacFarlane practicando para Spawn

Este Anual, como descubriremos en su desarrollo, es heredero directo de aquel Year Two, pero con la impronta de una actualización multinacional que transforma  The Reaper ya no en un Vigilante solitario, sino en una sociedad capaz de operar a nivel internacional —o, por lo menos, europeo como vemos en este anual—, orquestado y dirigido por uno de esos siempre presentes hijos sacados de la manga que, cada cierto tiempo nos entregan los comics.
Por si aún no han leído el Year Two, cabe mencionar que en dicha historia conocimos a Rachel Caspian, hija de Judson, y con quien Bruce Wayne desarrolla un acercamiento romántico antes de descubrir la identidad de The Reaper —algo muy parecido a lo que, años más tarde, ocurriría en la película animada Mask of the Phantasm, quizá una interpretación de aquel cómic—.

The Reaper original dándole la madre a Batman. Ouch!

Judson Caspian, como nos recuerdan algunas viñetas de este Anual y que citan de las originales de 1987, se suicidó antes que enfrentar a la justicia que él mismo predicaba impartir.
¿Quién puede ser este nuevo The Reaper, que replica los métodos y la apariencia del original?
Como mencionamos, hijos no faltan en el mundillo de los comics y esta no es la excepción: haciendo gala de sus dotes detectivescas —¡ya va siendo hora de que “Detective Comics” nos hable sólo del Batman detective!—, nuestro Murciélago descubre que quién está detrás de The Reaper es otro hijo de Judson, uno llamado Julian, quien ha preparado un ejército de Reapers para completar el trabajo de su padre, pero también para pasarle cuenta a Batman por la muerte del Reaper original.

Justicia estilo Reaper

As you can see, nada nuevo bajo el sol, pero aun así un buen cómic para pasar el rato, quizá despertar la curiosidad y repasar antiguos números, o simplemente para estar al tanto de qué nuevas amenazas habrá de enfrentar nuestro infatigable paladín en los números venideros.
Tomasi lo escribe bien, es ágil, nos recuerda al a veces olvidado alter ego de Batman, el playboy Bruce y actualiza a un enemigo que ha vuelto para quedarse —aunque justo cuando también se anuncia la llegada a la continuidad del Phantasm, el primo lejano de The Reaper—.
De  la mano de Moore y Raynor, el aspecto visual es más destacable que el guión y con una viñeta de Wayne desnudo afeitándose que causó furor entre algunos colegas del Blog —son argentinos, hay que entenderlos…—.
A fin de cuentas, un Anual que se salva del simple relleno, algo cliché y poco original, pero que no deja de tener cierto atractivo y que de ningún modo es una pérdida de tiempo.
¿Qué les pareció a ustedes?

0 Batcomentario/s: