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domingo, 8 de diciembre de 2019

Shut the hell up!

Título: “The Rising Sun”
Escritor: Peter J. Tomasi
Artista: Christian Duce
Colorista: Luis Guerrero
Rotulado: Rob Leigh
Portada: Guillem March y Arif Prianto
Portada variente: Bryan Hitch y Alex Sinclair

Sí, es verdad, esta historia de dos partes tiene poco y nada de Detective, pero sí mucho de Comics.
Tomasi, pese a los ripios que ha tenido desde que asumió la escritura de la serie, de vez en cuando nos está dando pequeñas sorpresitas que nos hacen volver a tener el gusto de leer un título encabezado por Batman.
Lo malo es que sea de vez en cuando y que la mayor parte del tiempo sus guiones estén resultando un mero meh


Lo que es aun más terrible considerando que Batman es la punta de lanza de DC y que la mayoría de las historias que protagoniza hoy en día se merecen poco más que un meh… —sí, King, estoy mirando hacia tu escritorio en Langley—.
Pero concentrémonos en este número, la conclusión de esta pequeña historia.
Para quienes ya hayan olvidado de qué iba —y de la reseña que hice hace una eternidad atrás, que vengo a ser como el Geoff Johns del Blog por mis atrasos—, tras un ataque de Deathshot al jet privado en que Bruce Wayne, Lucius Fox y una sarta de millonarios empresarios viajaban rumbo a Singapur, todos acaban en una de esas innumerables islas perdidas que pueblan los océanos de los cómics.
Tras separarse del grupo, Wayne se encuentra con dos veteranos de la Segunda Guerra Mundial, Clarence y Hiroshi, quienes se encuentran ahí desde los ’40, ignorando de qué va el mundo hoy en día.
Ellos le ayudarán a liberar a los demás sobrevivientes del jet que se encuentran prisioneros por Deathshot.


Aunque en el crossover The Price, The Flash ya dejó más que claro que el título de Batman como el Detective más Grande del Mundo es apenas una mala broma; parece que Tomasi también quiere que olvidemos que nuestro Murciélago encuentra su mejor definición en las investigaciones criminales: en esta historia sólo hay acción y un poco más —sí, sí, la palabra relleno resuena a través de las páginas—. De hecho, este número es apenas un par de cosas sucediendo y, sin embargo, funciona.
Entretiene y nos permite ver al mismísimo Batman sonriendo abiertamente en las páginas finales haciéndolas de Santa Claus.

Sip, Batman sonriendo.
Por ello decimos que “Detective Comics” #1011 es más Comics que Detective; pero supongo que en estos tiempos, el ya encontrar una historia que se lee con facilidad, que esquiva las tramas tortuosas o decididamente tramposas —KingLangley…—, es una suerte de pequeña sorpresa.
Justo cuando uno no espera nada, Tomasi es capaz de extraer un guión bien construido —a pesar de sus clichés— y divertirnos.
A veces, en realidad, hace falta un poco de aventura por la simple emoción de la aventura.
Y esta historia lo tiene con creces.
¡Bien, Tomasi! Pasaste, aunque raspando.
Poco más que decir: el arte de Duce cumple. Nada extraordinario, pero acompaña al texto y eso, en un cómic, es un logro tremendo. La mayoría de las veces, o el guión se come al arte, o el arte al guión.


Un cómic, por definición, es un texto escrito en imágenes. Y esta dupla cumplió bien.
Como se anunciaba en las páginas finales del número pasado —y también en este—, para el siguiente arco nos meteremos en el dichoso evento/no-evento, crossover/no-crossover Year of the Villian, donde veremos a Mr. Freeze en plan Arnold Schwarznegger de Batman and Robin”… Uff… ya me dio urticaria.
¡Hasta la siguiente reseña!

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