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domingo, 2 de agosto de 2020


Título: "The Batman's Grave", Chapter 8 
Guión: Warren Ellis 
Artista: Bryan Hitch 
Tintas: Kevin Nowlan 
Colores: Alix Sinclair 
Letras: Richard Starkings  

Luego de capturar al Coronel Sulphur, Batman logra convencerlo de la manera más atenta y cordial (*guiño, guiño*) para que le proporcione la información debida y encontrar así al responsable de este golpe terrorista a Gotham. 

Las primeras tres páginas dan la sensación de ir en detrimento de aquellos que dicen que "Batman no mata" (soy de los fieles creyentes que ese debería ser el ideal, sin embargo, por los tiempos, sabemos que a situaciones extremas, medidas extremas). Y no, no estoy haciendo ningún spoiler aquí, sólo que sabemos que Batman es tan ingelitente como para hacer creer a alguien que es capaz de matarlo, sin tener qué hacerlo... 

Acto seguido; Batman encuentra a quién parece ser que está detrás de todos estos actos gracias a la información obtenida de Sulphur. 

Sin embargo, ese primer encuentro quizá no fue lo que el Murciélago hubiese deseado ya que su sospechoso estaba preparado para una eventual traición de Sulphur, así que ya tenía algunas artimañas listas. Esto facilita su escapa y sobre todo, el dejar pasmado a Batman por un momento... muy breve, porque en la reyerta, logró lanzar un batarang que provocó que el malviviente sangrara. 

Vemos que algo está pasando en GCPD ya que al recibir el aviso de Batman sobre la ubicación de Sulphur, Gordon deja la tarea a una pareja de policías que lo acompaña sin saber que le dispararían al recién capturado...

De vuelta ya en la Baticueva, Batman le comparte a Alfred que está a poco de encontrar el match con la sangre del batarang, por lo que tendrá una pista mucho más sólida qué seguir. Ahora, el que encuentre al líder de lo que llama Scorn Army, no precisamente es un alivio, puesto que aún hay cabos sueltos en la ciudad, siendo Cornelius Stirk, el asesino serial de los primeros números una de sus preocupaciones.

Alfred, a manera de sermón, le recuerda que no puede estar en más de un sitio a la vez, pero que debería aprovechar ese artilugio bastante peculiar que el mismo mayordomo cataloga como "perturbante". 

Y los Bat-hounds son liberados para patrullar la ciudad entera...


Luego de esperar un poco los resultados, Bruce quiere recordarle un caso a su fiel compañero, uno que ni siquiera fue de Batman, sino antes: Lee Anthony, el Good Thing Killer. Un matón de la mafia que les decía a sus víctimas que el matarlos sería "algo bueno" ("it's a good thing"). Falleció después de un tiroteo con la policía, luego de adjudicarse más de 75 asesinatos. 

Bruce le confiesa que se trata de su hijo, Robert Anthony, quien muy seguramente fue testigo tanto de ésto como del asesinado en fuego cruzado de su madre. Alfred hace una referencia para nada sutil a cierto origen famoso de un vigilante, argumentando que al menos debería de haber siete personas similares a él en una ciudad de ocho millones. 

Con la ciudad siendo vigilada por los Bat-hounds y luego de ser convencido por un mordaz Alfred de beber una mezlca de whisky y píldoras para dormir,  Bruce decide descansar un poco...

Y en verdad es poco, ya que responde a un llamado de emergencia en Arkham.  Jeremiah Arkham, el alcaide, fue encontrado muerto en su propio cuarto dentro del asilo. A juzgar por Gordon, quien lo asesinó y le quitó el corazón (literalmente) fue el motivo de la preocupación de Batman: Stirk. 

Es en ese intercambio de impresiones que Batman se entera qu Sulphur fue asesinado al querer escapar de la policía. 

Ahora, con el alcaide del asilo más peculiar del mundo muerto, una posible guerra de guerrillas en la ciudad y con terroristas infiltrados en las filas tanto del asilo como de la GCPD, Gordon y Bats no la tendrán fácil... 

Mientras tanto, habrá un nuevo alcaide en Arkham, alguien que lo conoce a la perfección, tanto que tendría que estar ahí: el mismo Batman... 


Lo que deja... 

El dibujo, los colores y los diálogos hacen  de éste uno de los números más redondos de la serie. Quizá careció de tanta acción como los demás, sin embargo la trama va generando caminos por sí sola y se va atando poco a poco. 

El "suelten a los Bat-hounds" ("release the Bat-hounds") y la analogía de Alfred referente a que al menos hay siete personas similares a Batman en Gotham hacen una delicia de interacciones entre nuestros dos protagonistas. 

Si a esto sumamos a que se avecina un golpe mucho más profundo a las entrañas de justicia de la ciudad, ojalá el desenlace pinte para algo interesante. 

Ahora, si a posibilidades vamos, ¿tener a Batman de alcaide en Arkham? Eso puede ser interesante... 

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