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jueves, 22 de junio de 2017

عزرائيل

Título: “Intelligence”, parte 1.
Escritor: James Tynion IV.
Lápices: Álvaro Martínez.
Tintas: Raúl Fernández.
Colores: Brad Anderson.
Rotulado: Sal Cipriano.
Portada: Eddy Barrows, Eber Ferreira y Adriano Lucas.
Portada alternativa: Rafael Albuquerque

“Hoy la ignominia y el suplicio caerán sobre los infieles.
Aquellos a quienes el ángel de la muerte recoja a la hora de la muerte, ofrecerán su sumisión”.
(Sura 16, versículo 30, El Corán)

Jean Paul Valley —al igual que Bane— nació de la mano de Dennis O’Neil y Joe Quesada allá por el año 1992 como parte de los preparativos que derivarían en la ahora mítica saga de Knightfall. Y su presencia, como Azrael, la espada asesina de la Orden de San Dumas, llegó a ser tan importante que acabó siendo el reemplazante de Batman durante un largo período.
Azrael, por cierto, toma su nombre de las tradiciones ágrafas musulmanes y judías respecto del ángel de la muerte de Alá o Dios. Es aquel llamado a ejecutar la sentencia contra los incrédulos y los infieles.
En su primera acepción comiquera, el personaje guardó mucha relación con su distante origen seudo religioso. La misma Orden de San Dumas hincaba sus raíces en la perenne tradición de Órdenes místicas y secretas.
Tras Flashpoint y el reboot de DC Comics, Valley y su alter ego desaparecieron del mapa y no volvimos a saber de él —y de la Orden, por cierto— hasta la soporífera y eterna “Batman and Robin Eternal”, siendo su regreso a las viñetas uno de los pocos puntos rescatables de dicha saga —si quieren saber de qué iba “Batman and Robin Eternal”, echen un vistazo por nuestros archivos en el Blog—.
Pero The New 52 —y DCYou principalmente, en este caso— tuvo el desagradable efecto de intentar arreglar lo que no estaba roto y el resultado, la mayoría concordamos hoy, fue penoso por decir lo menos.
Azrael, por lo tanto, también sufrió con este “arreglo” innecesario y su aparición quitó mucho del sabor que sentíamos cada vez que aparecía en escena o se le mencionaba en la antigua continuidad.
Mientras O’Neil y Quesada concibieron a un asesino envuelto en la Guerra Santa de una Orden Mística que usaba de la tecnología para ejecutar los juicios divinos de un Poder Superior y Sagrado, Snyder y Tynion IV revirtieron el concepto y transformaron a la Orden en una suerte de Sillicon Valley que usaba la religión como un instrumento, todo basado en códigos binarios y no en manuscritos inspirados por profetas ancestrales. Resultado: este nuevo Azrael era un mero asesino dotado de extraordinaria tecnología en un juego más bien corporativo que espiritual.
De algún modo, nos habían devuelto a Valley a la actual continuidad pero, a la vez, nos habían engañado dándonos gato por liebre —como se dice por mis tierras—.
Y entonces apareció “Rebirth, el glorioso intento de DC Comics con Johns a la cabeza de revertir todo lo perdido después del 2011. Y nos volvimos a encontrar con Azrael, esta vez en el contexto del “Detective Comics” del mismo Tynion que había co-escrito su reaparición meses antes, sin embargo ahora no lo hicimos con cierto resquemor, ni miramos a Valley como una suerte de suplantador del personaje que amábamos: el trabajo del discípulo aventajado de Snyder ya había probado ser uno de los pilares de la recuperación del legado perdido de DC.
Y “Detective Comics” era el sitio donde los personajes que orbitan en torno al planeta Batman estaban reinventándose… o mejor dicho, volviendo a ser lo que siempre fueron. Por lo tanto, aunque fuera en un comienzo sólo como personaje secundario, nos alegramos de verlo rondando en la reinventada continuidad.
Tras el número extra largo —#950— del título, nuestras ganas de saber más de Valley se vieron alentadas por el episodio ahí presentado y por la introducción de un nuevo enemigo que, supimos, serviría como la piedra de toque para que Azrael volviese a ser el que conocimos hace unos 25 años.
Y ahora llegó el momento.


Confiados en la mano de Tynion IV y el brillante trabajo de Martínez junto a Fernández en el arte, acogemos este “Detective Comics” #958, dispuestos a dejarnos llevar una vez más por toda la fuerza celestial del ángel de la muerte.
El arco —bautizado “Intelligence”— arranca con paso firme, como un creyente en medio de una muchedumbre de infieles dispuesto a inmolarse por algún tipo de guerra santa viciada.
Al igual que en el #950, la historia de Valley se encuentra ligada a la de FoxBatwing— y es en medio de un partido de basketball donde aparece el primer ominoso mensajero del futuro que aguarda a Azrael. Nada menos que Nomoz, el maestro de Valley tal y como lo conocimos en Batman: La Espada de Azrael, el título en el que debutó este último.
Hoy reaparece herido, aterrado: una fuerza se ha desatado, una nueva espada se ha alzado para vengar al traidor de la Orden de san Dumas. Es Ascalon.
Al mismo tiempo, Bruce Wayne llega al reabierto casino Iceberg Lounge de Penguin —cada vez más parecido a la versión de De Vito. ¡Me alegra eso!—. Él también tendrá un encuentro con un personaje ligado a la Orden: el hermano Kodo, un hombre también dominado por el terror ante la venida de Ascalon.


¿Dónde nos llevará la historia?
Con un cliffhanger centrado en la aparición de Zatanna deteniendo a Ascalon, nuestro principal interés está en la clara frase de Nomoz: “Un miembro de El Consejo ha estado predicando en secreto… Dice que necesitamos despojarnos de la debilidad de la carne para convertirnos en algo más grande. Convertirnos en pura FE”.
Y el Azrael que extrañamos es ése: el hombre de fe que se niega a ser la espada de Dios. No otro soldado modificado por la tecnología.
Queremos no sólo el legado… Queremos la mística. Queremos la fe.
Que Alá Bismillah nos conceda de la mano de “Intelligence” recuperar al Jean Paul Valley que conocimos hace 25 años.
Esperamos ahora, penitentes, la continuación de este nuevo arco.

¡Shalom alekhum, hermanos!

lunes, 19 de junio de 2017

No se lo crean: es Blockbuster quien le vuela la prótesis dental a Naigüín.
My own best enemy

Título: “Blockbuster”, parte 1.
Escritor: Tim Seeley.
Lápices: Miguel Mendonca.
Tintas: Vicente Cifuentes.
Colores: Chris Sotomayor.
Rotulado: Carlos M. Mangual.
Portada: Paul Renard.
Portada alterna: Casey Jones y Hi-Fi.

Tras la mala resaca que nos dejó el #21 de nuestro querido Naigüín, nos lanzamos a una nueva aventura de Ala Nocturna, una aventura que lleva el significativo nombre de “Blockbuster”, que no sólo es una extinta cadena de arriendos de películas, sino que el primer gran enemigo que Grayson se ganó cuando DC decidió darle un título propio allá por los noventa.
Tenemos de vuelta a Seeley en las palabras, lo que ya es una tranquilidad. Echamos de menos a Fernández, pero tenemos a Mendonca que, sin ser descollante, cumple con una de las funciones básicas de un dibujante de cómics: ser un soporte para el guión. La presencia de Sotomayor, por otra parte, garantiza cierta unidad cromática a “Nightwing”, lo que nos hace sentirnos casi en casa al leer este número.

Naigüín siendo... Naigüín.

Desde la primera página nos encontramos con Roland Desmond camino de su flamante trabajo en el Marcus Casino.
Roland, como la mayoría sabe, es el Blockbuster que tantas veces enfrentó a Naigüín en Blüdhaven en continuidades anteriores, pero además es hermano de Mark, el Blockbuster original que enfrentó a Batman y Robin en los sesenta y que tuvo algunas apariciones durante The New 52/DC You.
Pronto lo veremos —a Roland, me refiero— cara a cara con otro viejo conocido del Bativerso: Tiger Shark, que también tuvo una breve aparición durante Los Nuevos 52, relacionada con el ataque de los Talons y otras yerbas, pero fue introducido por Scott Snyder durante su run original en “Detective Comics” v1.
Ahora lo tenemos aquí, directamente relacionado con Desmond, asociado con The Second Hand —que trafica armas sin que Grayson pueda dar con la pista para detenerlos—, y completamente dispuesto a ser el dueño del hampa en Blüdhaven.

Pobrecito: Tiger Shark no sabe que el animal print ya no se lleva...

¿Qué puede resultar de tamaña asociación? De partida, una amenaza para Tapia, quien ve cómo la violencia vuelve a la zona portuaria de su nueva ciudad base, mientras intenta conseguirse un nuevo trabajo y, a la vez, acostarse con Shawn —que, para desesperación del que escribe, ¡continúa presente en la vida del muchacho!—.
Esta primera parte, como bien podíamos suponer, es una presentación de los actores que tomarán parte en el arco “Blockbuster”.
Entendemos además, que, pese a las intenciones que Tiger Shark pueda tener, Blockbuster es el gran protagonista y, suponemos, se erigirá en el gran némesis del culo favorito de DC.

Para que no se nos olvide quién es, Ala Nocturna no se saca la máscara ni para "eso"...

Como número uno, cumple con su objetivo. Las páginas finales nos anticipan una extraña relación entre él y Naigüín que veremos desarrollarse en los episodios por venir: ¿es esta nueva versión de Blockbuster un aliado o sólo pretende usarlo para sacar a Tiger Shark de la jugada?
Con una movida más extensa bajo la superficie en Blüdhaven, podemos esperar cualquier cosa de las decisiones que tome Ricardo Tapia.
Confiamos en la mano de Seeley para desarrollar una historia que nos mantenga atrapados, que continúe con el trabajo emprendido por “Rebirth” en el sentido de traernos los episodios clásicos que se perdieron con The New 52.
Hasta el momento, vamos bien. Tras la decepción que significó el arco “Blüdhaven, que era la punta de lanza para recuperar el legado del personaje, creemos que Seeley lo hará mejor: el arco anterior, “Nightwing Must Die!”, fue excelente. Nada indica que este no lo vaya a ser también.
Con el optimismo en alto, esperamos la segunda parte de este arco.

¿No les dije? El de la jeta partida es Naigüín.

Y ustedes, los que leían “Nightwing” en los noventa, ¿qué expectativas tienen con el regreso de este archivillano a la galería de enemigos de Naigüín?

domingo, 18 de junio de 2017

La piedra en el zapato

Título: The Wrath of Spoiler.
Escritor: James Tynion IV y Christopher Sebela.
Lápices: Carmen Carnero.
Tintras: Karl Story, Richard Friend y Carmen Carnero.
Colores: Javier Mena.
Rotulado: Sal Cipriano.
Portada: Eddy Barrows, Eber Ferreira y Adriano Lucas.
Portadas variantes: Rafael Albuquerque.

Tal vez muchos de ustedes tuvieron la desgracia de leer “Nightwing” #21.
Un capítulo de relleno de los peores que ha dado a luz este Renacimiento que, aunque parezca que fue ayer, ya lleva un año transformando el entero universo de DC Comics.
Dada la regularidad quincenal de mucho de los títulos más importantes de la casa de Superman, cada cierto tiempo nos hemos topado con episodios que, más que avanzar en la historia, son una suerte de respiradero para los artistas estables —en especial los dibujantes— a quienes los plazos persiguen con inexorabilidad de profecía bíblica.
Hay casos, como escribimos un poco más arriba, que han resultado un desastre —y penosos de reseñar, además—. Otros, sin embargo, a pesar de su mote de “relleno”, resultan bastante buenos y, en cierto modo, necesarios.


Este “Detective Comics” —el número #957— es un claro ejemplo de ello. Ubicado justo entre el arco “League of Shadows y el venidero Intelligence, este capítulo centrado en la ira de Spoiler no puede ser más oportuno… y necesario.
Recapitulemos: tras la desaparición de Red Robin, Spoiler cayó en una profunda depresión. Ella y Drake habían vuelto a conformar la pareja que eran antes de The New 52.
Luego vino The Victim Syndicate, que marcó profundamente a Brown y la llevó a alejarse definitivamente del equipo que la acogía.
Las dudas, el dolor no le permitieron seguir siendo un superhéroe, porque los superhéroes sólo sirven para dejar daños colaterales y en su búsqueda de justicia —o lo que sea—, no miran a quién está a su lado.
Stephanie Brown ya no podía ser parte de ello.
Tras eso, le perdimos la pista, sabedores, no obstante, que volvería a aparecerse por las páginas de este título. Ello porque Tynion IV, desde que se hizo cargo de “Detective Comics” al iniciar Rebirth, ha usado esta publicación como el crisol en que se ha producido el mayor cambio en los personajes ligados al Bativerso.


Le tocó a Batwoman, le tocó a Orphan y, en Intelligence, le tocará a Azrael. Ergo, sabemos que, en algún punto, Spoiler volverá a ser la protagonista de un arco que la redefinirá como actor relevante en el Bativerso.
Mientras llega ese momento, Tynion IV —acompañado por Christopher Sebela— nos regala este capítulo que si bien no es ninguna maravilla, cumple con su propósito de servir de puente entre dos arcos y de husmear un poco en lo que Spoiler está haciendo. “Interesante” es un buen adjetivo para describirlo.
¿De qué trata?
Obviamente es Brown poniendo en acciones sus palabras: ella no es ningún héroe y la Bati-Señal es casi una ofensa para su ideal. Por ello, y pese a los resguardos de Bullock —que de modo desesperante varía de edad entre cada título. Aquí parece un novato…—, uno de sus objetivos es sabotear la señal emblemática del Murciélago.
No corresponde a un tipo en disfraz tomar el lugar de la policía, intentar ejercer su propia ley.
Y lo demuestra cuando un tipo bajo el nombre de Wrath, a quien vimos durante el run de John Layman en “Detective Comics” v2
toma una cadena de televisión buscando sus 15 minutos de fama.


Su plan, atraer a Batman y enfrentarlo delante de las cámaras para así hacerse conocido, es desbaratado por Spoiler quien, de forma anónima, lo derrota y lo deja en manos de Bullock para que sea él, como policía, quién lleve el mérito.
Volvemos, pues, al eterno debate sobre el superhéroe y el súper villano: ¿quién es primero?
Bajo la mirada de Brown, es la actividad de Batman la que genera nuevos enemigos.
Es la presencia de los superhéroes la principal culpable de los crímenes que azotan una ciudad como Gotham.
¿La solución?
Enseñarle a confiar a la gente en sus cuerpos policiales. Demostrarles a los candidatos a súper villanos que no tendrán la publicidad que esperan. Hacerle entender a Batman que él es más un mal que un bien para la sociedad.
Spoiler está llamada a ser la piedra en el zapato de Batman.
Como dijimos, interesante. Un petit bouché para el próximo arco que se haga plenamente cargo de las demandas de Spoiler.


En el plano más técnico, Carnero dibuja de modo eficiente, pero nada distinto de lo que uno ve en tantos semana a semana. Tres entintadores le dan, además, una apariencia irregular al arte del número.
Sin embargo, aún así es un capítulo que se puede leer de principio a fin.
Que nos recuerda que todavía quedan historias por venir y que, de la acertada mano de Tynion IV, seguirán llamándonos a sus páginas. Algo así como una Bati-Señal para nosotros, los lectores.

¿Qué les pareció a ustedes? 

sábado, 17 de junio de 2017

Les traigo malas noticias para los que celebran el final de Scott Snyder guionando a Batman y para quienes están hartos de ver al Hombre Murciélago por todos lados. 

RISE OF THE BATMEN (AGAIN).


Creo haber leído o escuchar en alguna de sus conferencias a Jim Lee y Dan DiDio diciendo que "Dark Nights: Metal" no tendría tie-ins. ¿Lo habré soñado? ¿Manhattan metió mano en la continuidad de nuevo? En fin, cuestión que esta semana nos enteramos que el mega evento veraniengo sí tendrá sus entregas especiales e incluso un crossover como prácticamente todas las sagas Batmaníacas de Snyder.

Se trata de siete one-shots protagonizados por versiones corruptas de Batman que, fusionadas con distintos villanos y miembros de la Liga de la Justicia, llegarán desde el Multiverso Oscuro para atormentar al Universo DC. En concreto son:

^ "Batman: The Red Death" #1 de Joshua Williamson y Carmine Di Giandomenico, con fecha para el 20 de Septiembre.

^ "Batman: The Murder Machine" #1 de Frank Tieri y Ricardo Federici, con fecha para el 27 de Septiembre.

^ "Batman: The Dawnbreaker" #1 de Sam Humpries y Ethan Van Sciver, con fecha para el 4 de Octubre.

^ "Batman: The Drowned" #1 de Dan Abnett y Philip Tan, con fecha para el 18 de Octubre.

^ "Batman: The Merciless" #1 de Peter Tomasi y Francis Manapul, con fecha para el 25 de Octubre.

^ "Batman: The Devastator" #1 de *equipo a confirmar*, con fecha para el 1 de Noviembre.

^ "The Batman Who Laughs" #1 de *equipo a confirmar*, con fecha para el 15 de Noviembre.

Las portadas, que serán ni más ni menos que ultravioleta, correrán por cuenta de Jason Fabok, aunque por ahora sólo podemos observar la silueta de los Caballeros Oscuros.


A eso debemos sumarle, de acuerdo a la sinopsis oficial de DC, que la presencia de estos Batmen infectará a algunos de los villanos de la Tierra y ser formará una resistencia para afrontar la amenaza. Para ello tendremos un evento que incluye a "Teen Titans", "Nightwing", "Suicide Squad" y "Green Arrow", desarrollándose bajo la consigna "Gotham Resistance". El cronograma de lectura será el siguiente:

^ "Teen Titans" #13 de Benjamin Percy y Mirka Andolfo, con fecha para el 13 de Septiembre.

^ "Nightwing" #29 de Tim Seeley y Paul Pelletier, con fecha para el 20 de Septiembre.

^ "Suicide Squad" #26 de Rob Williams y Stjepan Sejic, con fecha para el 27 de Septiembre.

^ "Green Arrow" #32 de ¿Benjamin Percy? y Juan Ferreyra, con fecha para el 4 de Octubre.


"ALL-STAR BATMAN" LLEGA A SU FIN... PERO VUELVE ENSEGUIDA CON FORMATO Y TÍTULO NUEVO.


Si conocen un poco los modos de Scott, sabrán que es un maestro de pegar volantazos en torno a los anuncios que suele hacer. "All-Star Batman" ha sufrido varios cambios que hemos repasado cada vez que hablamos de la serie. Primero dijo que iban a ser 13 números, luego pasaron a ser 20 y más tarde llegó a asegurar que serían al menos 25. Ahora sabemos que será el primer título de "Rebirth" en llegar a su fin debido a una nueva propuesta de DC que se basa en mantener en el centro de la escena a los artistas.

Al parecer la actual serie regular de Snyder fue la prueba piloto para este paradigma antes mencionado, que se llevará a cabo a partir de Septiembre en la línea editorial "Dark Matter", donde el neoyorkino participará escribiendo "New Challengers".

El arco más esperado de "All-Star Batman" es el que ilustrará Sean Gordon Murphy (que, dicho sea de paso, prepara su propio Bat-Book en paralelo) y que, en teoría, marcaría la conclusión del libro. Con este anuncio sabemos que será la primera del flamante formato, que llegará en formato prestige y con una nueva dimensión que permita explayarse un poco más a los artistas. Para hacerla corta, el Batman de Snyder cambia de unitarios mensuales a novelas gráficas.

Si bien el título "All-Star Batman" será cosa del pasado luego de este cambio, las historias supuestamente estarán conectadas con el libro en cuestión y se darán en continuidad. De esta manera, Scott podrá
trabajar con los artistas anunciados cuando supimos de la iniciativa "Rebirth" y que por distintas cuestiones no pudieron participar, entre ellos Paul Pope, Afua Richardson, el mentado Sean Murphy y Lee Bermejo, con quien parece tener algo planeado desde hace rato.

"All-Star Batman" entonces terminará en Septiembre con el número #14, la última parte del arco "The First Ally", y se supone que dentro de unos días deberían anunciarse más detalles sobre los nuevos libros así que estaremos atentos a ello.

viernes, 16 de junio de 2017


Título: The Brave and The Mold.
Guión: Tom King.
Arte & Arte de tapa: Mitch Gerads.
Letras: Clayton Cowles.

Finalmente llegó el crossover entre El Hombre Murciélago y La Cosa del Pantano. Bah, el crossover llegó hace rato, lo que finalmente 
pasó es que nos dignamos a publicar la reseña.

Un hombre bastante desaliñado y entrado en años canta, o más bien parece que recitara una canción, momentos antes de ser asesinado de dos disparos simultáneos a la cabeza. Ya en la escena, Batman y Jim 
Gordon investigan el crimen y se sorprenden al llegar a la conclusión de que el asesino entró por la ventana del departamento... en un piso 84. Para peor, el fallecido era todo un solitario, por lo tanto es muy difícil establecer el móvil y un potencial victimario. Entre tanto, un pequeño paquete en una mesa cercana empieza a romperse y de éste sale paulatinamente Swamp Thing. Ante la sorpresa del buen Jimbo, Swampy les revela que el fallecido, Lloyd McGuinn, era su padre.

Ahora en la Mansión Wayne, Alec Holland relata que su progenitor lo abandonó cuando tenía 5 años y luego tomó el apellido “Holland” 
de su padrastro. Cuenta también que se vieron una sola vez, después de que Alec se volvió uno con El Verde, y que se escribían de tanto en tanto. Si bien no se lo nota acongojado, Swampy enfatiza en que no sabe por qué está en Gótica mas quiere averiguarlo. Mientras tanto, Alfred intenta limpiar cada mancha y rastro que este ser sobrenatural fue dejando a su paso.



Después de un interrogatorio digno del Maldito Batman de Miller, el pobre Kite Man, uno de los pocos villanos que tiene los medios para alcanzar un piso 84 con facilidad, confiesa haber vendidó uno de sus barriletes (o cometas como les dicen en otros lares donde no se habla católico argentino) a una casa de empeño. El dueño de dicha casa de empeño [versito inintencional] informa que un traficante de armas le compró el barrilete, Nat The Gnat [versito intencional de Tom King]. Nat asegura que sólo se limita a vender sus cosillas, él jamás habla y esta vez no será la excepción. Asimismo Batman nota que Nat tiene como colgante un diente de caimán blanco, detalle que evita que le partan la jeta al dealer lo lleva a descifrar quién podría estar detrás del asesinato.

Headhunter es un mercenario conocido por adornarse con los dientes de caimán blanco y es un hueso duro de roer, aunque Swamp Thing sabe que está en el Museo de Arte de Gotham. ¿Cómo lo sabe? Fácil, porque el pasto se lo contó *guiño* Batman y Holland encuentran al asesino observando Snow Storm, un cuadro del pintor británico J. M. W. Turner que curiosamente en muchas de sus obras exploraba la relación del hombre con las fuerzas impredecibles de la naturaleza. Al ser interrogado sobre McGuinn, Headhunter simplemente admite que lo mató por pedante y soberbio después de oírlo cantar en un bar, ya que este viejo borracho que cree saber mucho sobre la vida afirma que su hijo es Swamp Thing y alardea de cómo sabe las respuestas que otros no. Entonces Headhunter lo encontró y lo ejecutó sin más, aunque admite que la canción estaba muy buena. Acto seguido, y mientras entona la misma canción que oímos cantar a Lloyd antes de morir, Swampy asesina a Headhunter apretujándolo y metiéndole sus plantas por cada orificio ( ͡° ͜ʖ ͡°)

Swampy revela entonces que su padre le cantaba aquella canción de pequeño, en especial cuando estaba asustado. Batman está furioso ya que Holland se aprovechó de él y lo usó, convirtiéndolo técnicamente en cómplice de un homicidio. Alec ya no tiene razón para estar en Gotham, así que se desvanece y desaparece mientras Bruce lo acusa de ser un cobarde. 


LO QUE DEJÓ ESTE NÚMERO.

Debo decir que valió la pena la espera. Como ya explicamos sesenta millones de veces, esta historia iba a darse originalmente en el #15 pero King decidió ampliar la historia con Catwoman (ahora sabemos el porqué), así que “Rooftops” abarcó el #14 y #15. Se suponía que Stephanie Hans iba a dibujar el #14Mitch Gerads el #15 pero al final Gerdas se encargó de ambas entregas y Hans proveyó las tapas. Es así como finalmente llegamos hasta esta entrega autoconclusiva (que en verdad podría tener una continuación tranquilamente pero dudo que así sea), con un espíritu detectivesco/noir, que fue la idea desde un principio.

Es imposible para quienes hayan seguido el fantástico “The Sheriff of Babylon” que King y Gerads publican mediante el sello de Vertigo, no recordar tal libro. No lo digo solamente por el arte, claro, sino por la progresión y el estilo de esa serie a comparación de este número. En lo personal no sentí lo mismo con “Rooftops”.

El humor que King tan bien imprime en Pennyworth no sólo estuvo presente en las brillantes viñetas donde el inglés limpia los desechos de Swamp Thing incansablemente, también podemos apreciarlo en la reacción del Comisionado y sobre todo en esa genial secuencia donde el monstruo le pregunta al Detective porque necesita un auto y éste último responde “No sé. ¿Tú para que necesitas un cuerpo?”, y ambos ríen. Adoré.

La canción que tanto Lloyd como Alec cantan y/o recitan a lo largo de esta aventura es “My Wild Irish Rose”, de Chauncey Olcott, un actor, autor y cantante estadounidense de ascendencia irlandesa. La canción data de finales del Siglo XIX y de hecho en 1947 Warner hizo una película homónima sobre la vida del tenor.

Básicamente Swamp Thing busca la ayuda de Batman para encontrar al asesino de su padre y luego ultimarlo, con nuestro héroe quedando como su cómplice. No hay demasiadas vueltas en eso. Es curioso que padre e hijo se comunicaban por carta y finalmente Holland decidió enviarse a sí mismo como un paquete, ¡aunque lo más curioso es que no haya reaccionado para salvar a su padre!

Headhunter es otro personaje clase B traído a los tiempos actuales. Creado en los '90 por Doug Moench y Jim Aparo, debutó como un sicario contratado para matar a Jim Gordon. En este número Jimbo comenta que con un solo balazo hubiera bastado para matar a Lloyd, por ende no entiende la necesidad de disparar dos veces. Pues bien, resulta que Headhunter acostumbra siempre a realizar un segundo disparo contra sus víctimas por mera diversión. Por otra parte, y por más infantil que suene, cabe destacar que su motivo para asesinar a McGuinn es la molestia que le genera que un anciano presumido le quiera “dar lecciones de vida” a alguien que se ha enfrentado contra superhéroes y vivió para contarlo. Que inclusive se haya tomado la molestia de conseguir uno de los juguetes de Kite Man para alcanzar el piso de Lloyd lo dice todo.

Kite Man sigue siendo fetiche de King y es casi el segundo personaje que más ha sufrido golpes y sustos durante su run, superado sólo por Bane y el mismo Batsy.


¿Vale la pena destacar que en su momento hubo otro Headhunter (creado por Geoff Johns y Scott Eaton), un shaman sudamericano con armas de Nth Metal? ¡Santos Easter eggs rebuscadísimos de 
Metal, Batman!

Tom había dicho hace un tiempo que este número estaría relacionado con lo sucedido en “The Button” y que tendría algo que ver con el poder del dichoso Smiley. O nos engañó o hubo un cambio (más) de planes. En todo caso me parece interesante que Batman pregunte a Swamp Thing si sus “padres volverán a la vida” antes que éste huya, refiriéndose a una charla previa donde hablan de la vida y la muerte en relación a la naturaleza. ¿Tendrá eso algún vínculo con su reciente encuentro con Thomas en el mentado crossover?

Artísticamente esta entrega me fascinó, en especial la escena del asesinato de Headhunter. King y Gerads son una dupla en la que DC deposita tanta confianza que hasta le dieron a elegir un personaje para hacer una serie limitada, ergo, el futuro cómic de Mr. Miracle. El libro estuvo dividido indistintamente en capítulos, 8 en total, con medio cómic con la estructura de 9 viñetas por página. Gerads dijo que quería homenajear a Dave GibbonsBernie Wrightson. Quizás la disposición icónica de 9 viñetas sea por "Watchmen" ya que este número viene justo después del crossover watchmeniano, por lo tanto tiene sentido que haya un cierto homenaje a Alan Moore, que tanto hizo por La Cosa del Pantano en su épocaWrightson y Len Wein, los co-creadores de Swampy, son homenajeados mediante el edificio donde vivía McGuinn, llamado Torre Weinwrightson. Además al pie de la primera página se lee “Para Bernie”.

Hablando de homenajes o referencias, Frank Miller siempre presente en la era King. Los datos sobre la vida de Lloyd, según repasa Jimbo, fueron provistos por un tal Super. La descripción nos hace pensar en el vagabundo/mendigo que nombra el grupo SWAT en “Batman: Year One” en la legendaria escena del edificio abandonado.

Bueno, gente, se terminó lo que se daba. Si tienen algo para decir pueden hacerlo libremente en la caja de comentarios. ¡Batisaludos!

miércoles, 14 de junio de 2017

Portada de Eddy Barrows y Eber Ferreira para "Detective Comics" v1 #965, homenaje a la tapa de George Pérez para "Batman" v1 #441.

Uno de los mayores atractivos del reciente crossover "The Button" era que el Murciélago finalmente conocería el verdadero destino de Tim Drake, que para nuestros héroes había muerto durante el clímax del arco argumental "Rise of the Batmen". De hecho el plan era que esa revelación llegara en "The Flash" v5 #22, la conclusión del mentado evento, para después dar cuenta de la búsqueda de Red Robin en las páginas de "Detective Comics" v1 #956. Sin embargo "The Flash" v5 #22 se retrasó por cuestiones de fuerza mayor y tanto ese giro como el final de "Detective Comics" v1 #956 tuvieron que ser modificados a última hora. Luego de una larga espera seguíamos sin una respuesta o siquiera un mínimo avance en la trama y persistía la misma duda: "¿qué va a pasar con Timothy en el futuro próximo del Universo DC?"

Pues gracias a los humeros de ComicBook sabemos cuándo y cómo continuará la cosa. Mientras que en "Action Comics" #987 comenzará "The Oz Effect", saga enfocada en dilucidar la identidad del dichoso
Mr. Oz y su vínculo con el mundillo del Hombre de Acero, "Detective Comics" #965 nos ofrecerá el explosivo primer capítulo de "A Lonely Place of Living". Haciendo a un lado la obvia referencia"A Lonely Place of Dying", la recordada saga que presentó a Tim tras la muerte de Jason Todd en la continuidad pre-"Flashpoint", lo importante es que aquí descubriremos qué fue del Petirrojo Rojo.

La última vez que vimos a Drake fue en "Detective Comics" v1 #947, donde se disponía a huir de la prisión de Mr. Oz pero al final desiste ante la inexplicable aparición de una curiosa figura azul que podría ser tranquilamente su "yo" del futuro (véase "The New 52: Futures End" y en especial "Batman Beyond" v5 #16 para más información) o quizás el propio Doctor Manhattan, que metió mano de lo lindo en el Universo DC como bien sabemos. Ahora bien, de acuerdo a las solicit para el mes de Septiembre encontraremos a Tim en una encrucijada, debatiéndose entre tratar de escapar una vez más de la pintoresca cárcel interdimensional o quedarse ahí en compañía de dicha figura y los demás prisioneros, entre ellos Doomsday, Prophecy y el ahora fugitivo Mr. Mxyzptlk.

Sabiendo que el personaje azulado será vital para el desarrollo de este aventura y del arco personal de Tim, podríamos especular largo y tendido sobre su posible identidad, aunque si "Rebirth" nos demostró algo es que ninguna predicción o teoría está remotamente cerca de la realidad cuando DC se propone tirar toda la carne sobre el asador.

lunes, 12 de junio de 2017

Sí, ya sé: se ven raros... ¡Pero es Naigüín! ¡Y Kid Flash!
Reseña a Regañadientes

Título: “Nightwing” #21 - Split Second.
Escritor: Michael McMillian.
Artista: Christian Duce.
Colorista: Chris Sotomayor.
Rotulado: Carlos M. Mangual.
Portada: Brad Walker, Drew Nennesy y Chris Sotomayor.
Portada variante: Casey Jones y Hi-Fi.

Sí, sí.
Acaba de aparecer “Nightwing” #22 y recién estoy abordando aquel despropósito que fue el número anterior.
¿Leyeron el “Nightwing” #21?
¿Lo disfrutaron?
¿Se durmieron?
Yo, en lo personal, no había avanzado la mitad de éste y ya quería tirarlo al basurero del computador.
Tras todo lo cojonudamente bueno hecho por Seeley y Fernández en el arco “Naigüín mass dái!”, de zuácate nos cae encima este dichoso #21, escrito de la forma más soporífera por Michael McMillan, AUNQUE exquisitamente dibujado por Christian Duce.

Dick y Wally salen de juerga. Interesaaaaante...

Sí, resaltemos eso: Duce se luce. Tiene muy claro cómo abordar la viñeta de un cómic de superhéroe. Sabe darle la dinámica, la pose, la acción. Y ése gustillo aquel a historieta setentera de la Edad de Bronce que tanto nos gusta a quienes nos criamos leyendo monitos en esa década gloriosa de dictaduras fascistas y noticieros controlados.
Duce no es ningún novato en estas artes: hemos tenido oportunidad de verlo repetidamente no sólo dentro del universo de Batman, sino que en diversos números de DC: de hecho, la semana pasada figuró en la cabecera del genial “Wonder Woman: Steve Trevor” #1 —junto con el escritor regular de “Nightwing” que nos abandonó por esa fatídica semana… más bien, hace tres semanas—.
¿Hay algo rescatable de este número?
Aparte de la paga por escribir esta reseña-a-regañadientes, tal vez haya dos cosas por destacar… o, más bien, dos páginas: la primera y la última.

No se entusiasmen: tras la primera página, todo se viene abajo.

La primera, porque cuando comenzamos a leer este número, nos encontramos con una profunda reflexión sobre la verdadera identidad de Naigüín, signado por la tragedia familiar, por la tutela de Batman y, principalmente, por la amistad con Superman. Sí, esta primera página prometía mucho… hasta que pasamos a la siguiente…
Y la última, porque nos anuncia qué se viene en los próximos números de nuestro querido Culo Azul —bien, bien… desde este número… Ya sé que me atrasé bastante, no sean hirientes…—: Tiger Shark y, por supuesto, Blockbuster.
Dentro de todo lo que ha significado “Rebirth en los números individuales de cada personaje, estas dos páginas engloban mucho de lo que DC ha elaborado para rescatar todo el legado perdido; pero el resto del #21

Lo más rescatable: el anuncio de lo que viene.

El resto es un burdo relleno protagonizado por Dick y Wally —el escritor quiere que encontremos gracioso eso— de parranda por Blüdhaven y encontrándose con un nuevo enemigo, capaz de detener el discurrir del tiempo en ciertas zonas para perpetrar robos menores.
¿Y fuera de esto? Nah… Unos cuantos chistes, más relleno, un culo por ahí… y eso es todo.
Lo dijimos: sólo olvidable relleno.
Reconozcámoslo: la quincenalidad de los títulos ha jugado varias veces en contra. Los plazos son ajustados y ha obligado a más de un número a tener estos momentos de absoluta nimiedad, sólo por llenar el cupo de publicación.
De hecho, conversando con Javier Fernández, el dibujante oficial de Naigüín, nos contó que es precisamente esa la razón de que no siempre él o Seeley figuren en los titulares de Ala Nocturna.
A veces, casi ni se nota. Otras, el resultado es aberrante… como “Nightwing” #21.
Se titula “Pérdida de un segundo.

Duce salva el número, pero sólo si ignoramos la historia.

Debería haberse llamado Pérdida de toda una tarde” —lo que me costó terminarlo.
Nightwing #21: -5/10
Por suerte, un hojeo al #22 ya augura que el nivel sube, aunque debamos echar en falta a Fernández.
Naigüín parece hacer honor a sus piruetas por los tejados de Blüdhaven: a veces sube… a veces baja… otras veces, sólo relleno.

Mmm… me pregunto si esta misma reseña-a-regañadientes no es más que un largo relleno para cobrar a fines de mes…

miércoles, 7 de junio de 2017

Nótese la pose de Ra'si al lado derecho.
They’re here!

Título: “Batman '66 meets Wonder Woman '77” #9 al #12.
Escritores: Marc Andreyko y Jeff Parker.
Lápices: David Hahn.
Tintas: Karl Kesel.
Colorista: Madpencil.
Rotulador: Wes Abbott.
Portada: Michael y Laura Allred.

¿No les bastó con la primera súper chorísima historia de Batman y Marvila?
Pues aquí tienen su segunda parte, y es el mayor volón setentero que podamos haber soñado.
Sí, amiguitos. Estamos en los setenta, cuando la mayoría de nosotros éramos niños. ¿Lo recuerdan? Videla, Pinochet, Stroessner… Ah, nuestros queridos dictadores puestos por la C.I.A. en desmedro de los comunistas que querían cubanizar América Latina.
¡Esos eran tiempos movidos!
Y a nuestros héroes de siempre, no les sobró tiempo… hasta canas les salieron. Fíjense ustedes.
Esta nueva historia, más corta que la anterior, bien podría haberse llamado Ra’s al Ghul strikes back, pero considerando que ni siquiera Star Wars se había estrenado, el título resultaría pamplinamente anacrónico —si es que existe semejante palabra… ¡Las cosas que provoca el absinte!—.

Marvila en spandex. Mmm...

Lo que no resulta anacrónico es el arribo de Marvila —más conocida como Wonder Woman— unos diez años después de los eventos del arco anterior. ¡Y la vemos aparecer en una de las tenidas clásicas de la serie de televisión! Y que de seguro también les alteraba las infantiles hormonas. Seeeeee
Pero, ¿qué trae a la Amazona a la ciudad con peor reputación de los cómics?: El crimen. ¿Qué más puede hacer que una súper heroína llegue en motocicleta con traje ajustado y salpicado de estrellitas dirigiendo la vista?
Sin embargo las sorpresas no acaban allí: en una suerte de reinvención de “The Dark Knight —la de Miller, no la de Nolan—, mucha agua ha corrido bajo los puentes gothamitas… esos mesmitos que el pelado Bane voló en la historia ésa —la de Nolan, no la de Miller—.

Naigüín con pantalones pata de elefante. Uff...

Robin ha crecido y con las piernas demasiado peludas para lucir pantaloncitos, ya es Nightwing… Sí, sí, ya sé que los puristas de siempre estarán diciendo que cómo es posible si Ricardo Tapia no llegó a ser Ala Nocturna sino hasta “The Judas Contract en el año ’82… Ups, no debí mencionar el Contrato de Judas: ¿recuerdan lo que les dije sobre cómo el crimen atrae a los héroes? Pues una reseña atrasada puede lanzar sobre ustedes al editor del Blog —lo que es impactante… por la contextura algo pasada del editor— y yo le debo la reseña del cómic del ’82 de “The Judas Contract”. Era para antes del estreno de la película…
Si ustedes no dicen nada, yo tampoco. El editor, aparte de gordo… es sordo…
Y sí. Ahora ya no está el Joven Mantequilla, sino que Naigüín… Y con su traje de travesti de barrio bohemio porteño.
La pelirroja Batgirl es también la Comisionado Gordon —ya se está haciendo costumbre que Barbara siga los pasos de su padre con el correr de los años— y también está medio retirada de las aventuras superheróicas—.

Contrario a lo que dice la reseña, Batgirl es aquí Batwoman... ¡y en moto también!

¿Y Adam West...? Digo, ¿Batman?
Nuestro querido murciélago a-gogó se ha retirado de las canchas luego de que su querido Alfred —el que lo acunaba de niño (¿?)— muriese a manos de… ¡Sí! Del Guasón.
Mmm… los homenajes velados al Batman del Freddy Krueger de los autores de cómics no se detienen…
Pero el sendero de los héroes, aún el de los estrambóticos, está signado por el deber. Si Marvila llega por estos lares, no es para ver cómo el culo de Robin se ha transformado en el maravilloso culo de Naigüín sino porque tiene indicios de que un gran peligro se acerca —algo así como el tráiler de “Justice League, pero al revés—.
La familita al Ghul se ha puesto en movimiento.
Thalia, a quien dejamos encerrada en la Isla Paraíso en la aventura anterior, ha escapado gracias a una ayudita de Gatúbela. Junto a su papi algo trama y la clave es un mapa que nadie puede descifrar… excepto el jubilado Bruno. Pero él ya cambió de giro y sólo le falta un McGinnis por ahí para que “Batman '66 meets Wonder Woman '77” sea el homenaje perfecto a algunas de nuestras más queridas versiones del Encapotado —no, no esperen que también citen de esa versión porno que circula por ahí… Sí, esa que el editor del Blog tiene grabada en su disco duro… Duro… no debí usar esa palabra…—.

Bruno está senil: ya escucha voces...

Cuando Marvila va a verlo, demostrando una vez más que la ubicación secreta de la Bati-Cueva ya dejó de serlo hace muuuucho tiempo —hoy por hoy, cada dos números, algún villano se cuela en el antro aquel—. Decíamos, cuando nuestra taquillera heroína va a pedirle ayuda, Bruno le muestra su papeleta de pensión y la despide con prontitud.
Pero Diana Prince, como candidato político que pierde siempre, no se da por vencida y vuelve con Naigüín que, a falta de compañerito, se ha unido con una Gatúbela que, al fin, se decidió por el lado bueno de la Fuerza —¿se puede hablar de la Fuerza aquí, o van a saltar de nuevo los anti-Mena pidiendo mi cabeza por mis ingenuos comentarios—?
El trío se va a, cómo no, la discoteque de Kyle en busca de una solución, pero no pasan muchas piruetas a lo Travolta en la pista de baile antes que se den cuenta de que nuevamente la familia malosa anda en busca de un Pozo de Lázaro —lo que demuestra que las virtudes del pozo aquel no son más que leyendas porque si Ra’si, así le decimos los amigos, Ra’si, necesita tan pronto un baño de belleza, es porque el agüita aquel es más falsa que infomercial—.

Tipo Súper Amigos, Batman y sus chicas avanzan... Oh, perdón, me dicen que la de la derecha es Nightwing.

Por su parte, Díaz, que tan descriteriado no es —bue… para salir con niñitos exponiéndolos a peligros, sí, pero no para otras cosas—, también comienza su investigación con la Bati-Computadora y llega a la mera mera conclusión: buscan el Pozo de Lázaro que está ubicado ¡justo bajo la Baticueva!
(Permítanme una aclaración: cuando digo Pozo de Lázaro, me refiero al Lazarus Pit. Es que anda taaaanto niñito prendiéndole velitas al inglés que se pierde cuando uno usa ese idioma tan raro que se habla por estos suburbios: el español)
Y justo justo ¡en la disco aparece Thalia y en la cueva Ra’si!
Y se arma la fiesta con alguno de los más setenteros enemigos que uno pueda imaginarse, incluidos unos afroamericanos bailarines con más cromosomas Y que X —por no decir negros gays, que luego saltan los anti-Mena—.
Naigüín haciendo "algo" con
un negro "súperdotado".
Sin embargo, todo esto es necesario para lograr que el taciturno, conflictuado… y canoso Bruno Díaz ¡vuelva a ponerse el manto de Batman una vez más!
Uniéndose a Marvila, a Naigüín, a Gatúbela y a Batichica, conforman unos Súper Amigos que no temerán enfrentarse a Ra’s al Ghul y su hija Thalia para impedir que nuestro ecologista favorito vuelva a ser joven.
En un enroque perfecto con los primeros números del encuentro entre Batman y Marvila, volvemos a los recovecos de las cuevas bajo la Mansión WayneWayne Manor, anglófilos— para el enfrentamiento final, donde nos reencontramos con algunos villanos de la galería clásica de Batsy y WoWo… Que son rápidamente despachados para el enfrentamiento final: Batman vs. Ra’s al Ghul.
¿Qué ocurre entonces?
Una de las mejores bromas que alguna vez vimos en el programa de Batman del ’66: al Ghul logra sumergirse en el Pozo y rejuvenece… y rejuvenece… y rejuvenece… ¡hasta quedar en el target del acosador Bruno Díaz!... Digo, hasta tener la edad de cualquier Robin dando sus primeros saltos desde la cama de su tutor a las azoteas de Gotham.
En un vuelco digno de cualquier serie a-gogó —si es que hubo alguna aparte de la de Batman—, Ra’si acaba como niñito.
Cuento corto: los buenos ganan de nuevo y los malos pierden de nuevo.
Un par de cruces de miradas entre Batman y Thalia —de esas miradas a lo “te pude dar un hijo en otra continuidad”— y las cosas quedan como debía ser… Hasta el próximo peligro que amenace a Isla Paraíso o Ciudad Gótica.
Y con una frase digna de destacar: Perhaps we should talk about a league of our own!
Frase que se despacha la reina actual de todo DC. Wonder Woman, alias Mujer Maravilla, alias Marvila.

Bruno Díaz echándole un vistazo a un candidato a Robin...

¿Será este el comienzo de una nueva serie?
¡Ya estamos esperando los solicits para ver si nos encontramos un “Batman '66 meets Wonder Woman '77 meets Superman '78!
Ya saben: Adam West, Lynda Carter y Christopher Reeves.

Sin rencores, Affleck, Gadot y Cavill. A ustedes los quiero igual. En especial a la exquisita Gadot… mi amada judía… Ups, lo dije de nuevo. ¡Qué maldito que soy!

lunes, 5 de junio de 2017

Hubo muchos eventos relevantes en la industria de un tiempo a esta parte y no es normal que a hitos de esta dimensión se los aplace para cubrirlos en el Blog. Voy a aceptar parte de la culpa dado que últimamente no estoy siendo muy consistente con mis escrituras, pero tampoco voy a asumir toda la responsabilidad porque en este ínterin tuve que reseñar La Mujer Maravilla, la nueva hiper-producción de Warner Brothers, que a escala global definitivamente es más importante. Sin embargo hay una tercera razón, y expresarla a esta altura tan temprana del post sería casi spoilear cuáles fueron las opiniones generales que sacamos tras esta lectura, ¿pero qué más da? Como ya saben The Button fue el primer arco que comenzó a abordar de manera oficial las incidencias que el Universo de Watchmen está teniendo en el de DC y su conclusión, sobre la cual pasaremos a disertar, está plagada de altibajos a nivel argumental, haciendo de éste un producto irregular, tirando por la borda lo que sólidamente venían construyendo las partes anteriores. Sin embargo, y pese a no ser ninguna joya literaria, esta lectura será estrictamente necesaria para cualquier interesado en estar al pie del cañón con la continuidad actual y futura de la editorial, y justamente esa ambivalencia es la que pasaremos a discernir... Pese a que seguro ya están al tanto de todo.

*La advertencia de spoilers más innecesaria de la historia*

Ignoren la ironía intrínseca de lo que voy a decir ahora, aunque me sorprende lo predecible que resultó todo. No voy a actuar como si los componentes previos de esta historia fuera la máxima expresión de la perfección artística hecha relato porque no lo son. De hecho, si uno intenta razonar sobre lo que leía, los sucesos empiezan a hacer agua por todos lados. Pero tampoco dejaban su interés a merced de giros impactantes u homenajes e easter eggs, que los había por todos lados pero hacían valer su mérito por las formas idóneas de abordarlos, por la exactitud de los caminos escogidos para llegar a determinado fin. Concretar un encuentro entre Batman padre y Batman hijo que deje satisfechos a los lectores, que estuvieron esperando esa ocurrencia durante AÑOS, no es algo que a priori se pueda hacer con efectividad, se necesita de talento y mucho overol. Y ese es sólo un ejemplo, The Button mantuvo su vara de calidad alta hasta esta este punto, hasta su clímax, el cual está altamente dosificado de todo lo que nos venía maravillando hasta esta instancia.

 

¿Guiños que sólo los más conocedores y asertivos puedan dilucidar? Prácticamente ninguno, no son clave ni esenciales pero sin dudas eran pequeños aditivos que terminan de darle forma al todo. ¿Giros en el argumento? Nada de interés, cual pasillo todo se desemboca según el transcurso lógico de los eventos, que son simples de prever. ¿Algo de relevancia? Esta respuesta es tal vez lo más dañino para el conjunto, porque la trama es un vaivén, se hace y deshace constantemente y es frustante porque cuando uno cree que un elemento argumental que se está desarrollando tiene potencial de convertirse en algo realmente trascendental, nos hacen retroceder de modo abrupto al punto cero, cuestión que va en detrimento del ritmo narrativo y nos lleva a la redundancia

Hace tiempo que no encaro una disección con un desasociego tan marcado, esas eran mis características de antaño, pero los editores de DC se las apañan para que el fuego reviva. No hay espacio para la tolerancia ante tamaña provocación. Tienen que dejar de vendernos humo con los eventos. Desde The New 52! los eventos son como una bolsa de Lays, hay algunos aperitivos pero el paquete está rellenado mayoritariamente con aire. En Rebirth con las series regulares están operando muy aplicada y competentemente en términos generales, mas Night of the Monster Men fue lisa y llanamente un desastre, ¿y el crossover que nos reúne aquí cómo definirlo? Me parece pertinente que para tratar las implicaciones de la obra magna de Alan Moore en el canon se tomen su tiempo, algo de esta magnitud mínimamente se merece eso, pero si anuncias con bombos y platillos la piedra angular de esta correlación uno espera que al menos sea revelador, obtener un poco más que la abstracta amargura generada por el sabor a nada. Da pena e impotencia ver que una nutrida premisa con una ejecución óptima se va en debacle por un clímax brumoso. 

Normalmente estas conclusiones las voy enumerando una vez descrito y analizado el argumento. Para angustia de su servidor hay poco sobre lo cual pueda desglosarme, por lo tanto no perturbaba la arquitectura del artículo saltarse esa norma. Retomando el cierre a Batman #22, el Caballero Oscuro y el Velocista Escarlata escapan de la realidad alterna bautizada como Flashpoint gracias a la cinta que utilizaron para llegar allí. En su viaje de vuelta se topan con Reverse Flash, en el preciso instante que precedió a su encontronazo con "Dios" a.k.a. el responsable de todos los agujeros temporales que devinieron en todos los sucesos que acaparan actualmente las publicaciones de DC. Como sabemos, esa contienda resulta en el deceso del rival eterno de Barry Allen. En medio de aquella maraña de eventos desafortunados aparece como salvador Jay Garrick, que yacía cautivo en ese limbo consciente que lo mantiene fuera de continuidad como al Wally West pre-"Flashpoint". Asimismo, a diferencia de Kid Flash, su retorno no se concreta y sólo tiene el propósito de devolver a los protagonista a la Batcave para luego desaparecer. Sí, tan insustancial como suena.


Semanas atrás dedujimos que este inesperado e improbable viaje al "terreno Flashpoint" estaba orquestado por este Dios maquiavélico (cuyo nombre no mencionaremos de momento por simple formalidad) para doblegar la convicción de Batman quien, ante el petitorio de su padre, desistiría a su interminable cruzada contra la injusticia en Gotham. Y al parecer esas mismas serán las consecuencias que tendrá todo esto en la vida del Hombre Murciélago. Por último nos ofrecen un vistazo a la mano azul del dichoso Dios y una cita a Watchmen. La misma mano azul que se asomaba en la portada del aclamado one-shot DC Universe: Rebirth #1 y el mismo recurso de citar una frase de la susodicha obra utilizado en el cómic antedicho. En resumen, los mismos guiños de siempreManhattan pero que inevitablemente hacen palpitar un poco más rápido a nuestro susceptible corazón nerd

Sería de necios negar que con el epílogo las cosas repuntan un poco y le dan algunos puntitos plus a la valoración del cómic en cuestión. En una muy curiosa, ingeniosa y creativa secuencia, bajo la composición de viñetas estoica de Watchmen, vemos como el Smiley se forma y distorsiona hasta convertirse en la S que el kryptoniano Kal-El porta en su pecho. No sólo destaco este momento puntual de la lectura por el maravilloso homenaje que le hace a Watchmen sino lo que este tan sutilmente puede indicar. Los colores primarios que componen el diseño del Hombre de Acero se corresponden con el Smiley y el color predominante del Doctor Manhattan, lo que simbólicamente los está uniendo como los polos opuestos que son. Recordemos además que dentro de sus respectivos universos estos dos figuras son equivalentes, conceptualmente disonantes, pero ocupan exactamente el mismo rol.

Para más inri, es una reminiscencia a The Dark Knight Returns, más puntualmente a esa memorable escena donde la bandera de Estados Unidos se convertía paulatinamente en la inconfundible capa del vigía de Metropolis, lo que puede llegar a insinuar que de alguna manera esta realidad alternativa también condicionará a la Tierra Prima en un futuro. Entrando en el terreno de la metaficcional, esto tiene mucho sentido si lo que se busca es el resurgimiento de la luz, el optimismo y la esperanza, ya que aquella obra de Frank Miller junto a Watchmen fueron las que en 1986 marcaron esa ruptura oscura y lúgubre que sumieron a la industria comiquera en un profundo pozo nihilista del que recién ahora está encontrando retorno. Por lo tanto, considerando estas equivalencias de gamas y matices, ya veremos qué nos depara el futuro, cuando el anunciado Doomsday Clock tenga tiempo y lugar.


Puntaje: 5 de 10.

¿Y ustedes terminaron satisfechos con su paso por The Button? ¿Algo que les parezca oportuno y prudente acotar? Ya saben que pueden verse libre de hacerlo en los comentarios de este post. Aprovecharé para agradecerles muchísimo el apoyo dado en la reseña de Wonder Woman, ha tenido un recibimiento sobresaliente. Por mi parte les prometo tratar de volver a mi antigua constancia en el sitio... O al menos volver a redactar algo antes de la llegada del año entrante. ¡Jokersaludos!