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miércoles, 22 de noviembre de 2017

To carry a world on the shoulders

Título: A Lonely Place of Living, partes 1 a 3
Escritor: James Tynion IV
Lápices: Eddy Barrows [parte 1 y 2]; Álvaro Martínez [parte 3]
Tintas: Eber Ferreira [parte 1 y 2]; Raúl Fernández [parte 3]
Colores: Adriano Lucas [parte 1 y 2]; Tomeu Morey y Jean Francois Beaulieu [parte 3]
Rotulado: Sal Cipriano
Portada: Barrows, Ferreira y Lucas
Portada alternativa: Rafael Albuquerque

Por diversas circunstancias, hemos estado ausentes un buen tiempo ya de nuestros títulos preferidos.
Gracias a todos ustedes por saber esperar.
“Detective Comics” —ustedes ya lo saben— se ha transformado, a ratos, en el título puntal del Bativerso.
Vez tras vez, Tynion IV ha reinventado a los compañeros del Murciélago, recuperando el legado de éste y, a la vez, haciéndolo crecer a nuevas alturas.


Estos Caballeros Oscuros —como descubriremos en estos tres números que Drake los llama— o El Equipo —según Batwoman parcamente los nombra— están aquí, no sólo para acompañar a Batman, sino para tener la posibilidad de madurar.
Una verdadera caterva que Tynion ha creado y que, de modo más que efectivo, le ha servido para consolidar un Bativerso contundente y, más importante aún, consistente.
Para que no nos atrasemos más, hemos decidido juntar las primeras tres partes del arco A Lonely Place of Living, para luego abordar su parte final por separado, antes de encarar el arco Fall of the Batmen” en el #969, donde descubriremos que ese futuro que tanto teme Batman-Drake ha llegado —les recomendamos, desde ya, leer lo que se puede considerar el prólogo para el siguiente arco, el Batwoman #6—.
Pero aún no llegamos ahí.
Estamos justo en el momento en que Drake escapa de esta cárcel fuera del Tiempo y el Espacio… y hay mucho que comentar al respecto.
Como recordarán, hacia el final del arco Rise of the Batmen “Detective Comics #940—, Red Robin se inmoló para salvar a los gothamitas condenados por los Batmen. Claro, eso en apariencia —y no por falta de intenciones de Drake— porque pronto nos enteramos que Red Robin había sido trasladado a otro sitio por el, entonces, enigmático Mr. Oz —que, como ustedes ya deben saber, resultó ser Jor-El, el padre del mismísimo Superman [para más detalles lean “Action Comics” #987, The Oz Effect, parte 1]—.
Perdido en ese limbo, solo le veríamos aparecer en un par de ocasiones donde, fiel a su carácter, Drake intentaría encontrar, de modo infructuoso, una salida; mientras, sus compañeros lamentaban su pérdida sin saber de su verdadero destino.
La más afectada, por supuesto fue Stephanie Brown, cuya relación con Red Robin comenzaba a profundizarse —y que ya nos remitía a la versión original de la pareja—.


Recordemos que tras el ataque del Sindicato de las Víctimas —“Detective Comics” #943 - #947—, ella decidió abandonar definitivamente al Equipo —merced a las dudas que The First Victim infiltrara en su mente—y sólo supimos de su deambular en un número suelto entre arcos—The Wrath of Spoiler, #957— y en el anterior especial de dos partes Utopia/Dystopia #963 - #964—.
Pero también resultó afectado Batman, aunque, por supuesto, a su modo esquivo y oscuro. Como ya lo hemos visto en situaciones similares, sentía esta pérdida como si fuese totalmente su culpa. En más de una ocasión lo vimos rozar la verdad sobre el destino de Red Robin —recuerden el conspicuo #950 y su último episodio, pero no sería hasta la revelación de Ascalon en la última parte de Intelligence #958 - #962— que se encontraría con la realidad de que Drake seguía con vida, en algún lado, en algún tiempo…
Pero Tim Drake es Tim Drake, el self-made Robin. Su regreso no podía ser de otra forma más que honrando el espíritu del personaje desde su primera aparición en “Batman” v1 #436 —aunque solo lo veamos como un personaje secundario en flashbacks que recuerdan el asesinato de los padres de Dick Grayson, es una lectura que no puedo dejar de recomendar—.
Un joven altísimamente dotado que, por sí solo, descubrió la verdad tras Batman y Nightwing, justo cuando el Murciélago aún no acababa su duelo tras la muerte de Jason Todd. Un verdadero detective que por sus propios méritos se ganaría portar el uniforme de petirrojo.
Pero Tynion es muy inteligente al momento de elaborar su regreso y nos brinda toda esta información a través del diálogo que Drake mantiene con su captor, quien no sólo repasa los diversos momentos que llevaron a su ascensión como el tercer Robin, sino que revela la verdadera alma del personaje: es un gran altruista que siempre querrá llevar sobre sus hombros el mundo entero.


Interesante aproximación al joven, porque no es movido por el dolor o la tragedia —como sus dos predecesores—, o por la rabia y la violencia —como su sucesor—. Tim Drake es impulsado por su compasión, por su humanidad. Él no busca venganza. Él busca salvar.
En ese sentido, y partiendo de la premisa de que Drake es el más fiel reflejo de Batman, el primero sale ganando a todas luces por tener mejores intenciones que su mentor. Drake puede ser llamado un joven Batman —y no sin razón—, pero obviamente es mucho mejor que el Murciélago que le tomó bajo su tutela.
En este punto, vale ser majadero e insistir en alabar por cómo Tynion ha abordado a cada personaje que se le ha asignado en “Detective Comics”. Con acierto las más de las veces, el discípulo aventajado —aunque a estas alturas sea injusto seguir refiriéndonos a él como un alumno— de Snyder ha tomado a personajes dañados o simplemente desaparecidos tras la aplanadora que significó The New 52 y los ha actualizado, los ha renovado y, al mismo tiempo, los ha traído de vuelta con todo aquello que nos hizo amarlos.
Una muestra tanto de lo gran escritor que es, como de la pasión —y conocimiento— que tiene por estos caracteres.
Y en A Lonely Place of Living simplemente se luce recreando a un Tim Drake prístino, que en iguales partes nos recuerda sus raíces, las fundaciones del personaje, y nos muestra el potencial que aún puede explotarse en torno a él.
Usa el recurso de Mr. Oz de modo magistral, sobre todo tomando en cuenta que es un personaje prestado de otra publicación —acto arriesgado, pero que resuelve con gracia y que nos confirma, una vez más, lo afianzado que está el Universo DC tras Rebirth—.


La prisión es la excusa perfecta para mostrarnos a Red Robin tal cual es: desprovisto de su contexto, de su entorno, podemos conocerlo en esencia, saber cuál es esa motivación primera que hemos mencionado.
En eso, Tynion acierta al brindarnos momentos claves de los inicios editoriales de Drake, recuperando aspectos que “Teen Titans” v4 destruyó “gracias” al deplorable guión de Scott Lobdell —el mismo que actualmente lleva el título “Red Hood and The Outlaws” con un poco más de gracia— y que, por supuesto, nosotros agradecemos —especialmente, los más viejos del fandom, entre los cuales me incluyo—.
Pero la historia avanza: tenemos a Drake, hemos conocido el leif motiv de su actuación… es hora de verlo actuar.
Usando sus superlativas habilidades, el interrogatorio de Mr. Oz le permite usarlo en su favor y lograr entrar en el sistema computacional de su cárcel para enviarle un mensaje de socorro a Batman… y éste le responde… o casi...
Es Batman… y no es Batman.
Tim Drake se encuentra cara a cara con el Batman del futuro, un Batman que no es Bruce Wayne, sino él mismo… dentro de diez años. Un futuro oscuro donde Wayne está muerto. Donde la mayoría de los villanos de la Bati-Galería también han muerto, ejecutados por este Bat-Drake usando como arma el mismo revólver que alguna vez asesinó a Thomas y Martha Wayne delante de su pequeño hijo…
Un Batman que para los más antiguos es un perfecto conocido: Ya tuvimos ocasión de verlo en acción en el arco Titans Tomorrow,  dentro de “Teen Titans” v3 #17 - #19, año 2005—. ¡Qué brillante maneras de unir legado con presente! Nuevamente las clásicas historias de nuestros héroes resuenan en “Detective Comics” y en todo Rebirth.


Tras la sorpresa inicial, no hay tiempo para mayores explicaciones ya que ambos deberán enfrentar al Doomsday que Mr. Oz también mantiene recluido en aquel lugar fuera de toda noción temporal y espacial —“Action Comics” #962—; y que ahora está libre como consecuencia indirecta de la manipulación del sistema que realizó Red Robin.
Huelga hablar del peligro mortal que siempre representa Doomsday en cada una de sus encarnaciones, pero Bat-Drake se guarda más de una sorpresa.
Curtido por su particular y violenta senda en el futuro, ha desarrollado métodos para enfrentar incluso a una bestia apocalíptica como Doomsday. Ya lo dijimos, Drake es un reflejo de Batman, sólo que mejorado. Nuestro héroe siempre tuvo el potencial para llegar a ser tan apto intelectualmente como el Batman que todos conocemos; ahora, este Bat-Drake ha tenido las circunstancias y el tiempo para aguzar aún más esas cualidades que hacen de Tim no sólo uno de los mejores detectives del Universo DC, sino también uno de los más inteligentes que hemos conocido, quizá al mismo nivel de Wayne y Luthor, los epítomes de la inteligencia de la llamada ahora Earth-0 y, con toda seguridad, en todos los restantes mundos del Multiverso. Claro, habrá que ver qué pasa cuando el intelecto de Ozymandias entre nuevamente en juego, aunque eso por ahora es harina de otro costal.
Por todo ello, puede contra Doomsday, venciendo al músculo con la mente.
Esa misma capacidad intelectual, aparte de su decidida cruzada, le ha permitido hacerse con tecnología de una Mother Box y usarla para crear portales y escapar de ese no-lugar y… regresar al hogar de Red Robin.
Pero no todo será tan fácil: Bat-Drake lo ha llevado a casa con una segunda intención en mente: mientras en “Titans Tomorrow”, la razón de este cambio en el futuro se debía a la separación de los Teen Titans, en la continuidad futura que Tynion nos presenta, hay otro motivo para que todo se haya ido al carajo. Alguien mató a Batman. Si elimina a ese asesino, podrá cambiar los acontecimientos que se vienen.


Porque, aunque este Drake del futuro parezca divergir tanto del Drake del presente, la verdad es que ambos comparten más de una similitud y una de ellas es que ninguno de los dos ha deseado nunca ser Batman —recordarán lo acontecido durante el evento Battle for the Cowl del año 2009—.Y sólo podrá hacerlo si elimina al causante de ese futuro oscuro del cual proviene: Batwoman
Recuerden: Batwoman #6 es, a estas alturas, un imperdible para lo que viene.
Drake, fiel a su impronta, intenta detener a su doppelgänger pero Bat-Drake lo inmoviliza y desaparece en la noche de Gotham dejando antes un críptico mensaje para Red Robin: tell Conner you’re sorry.
Nuevamente Tynion nos está remitiendo al pasado clásico de nuestros héroes. ¡De eso se trata Rebirth!
Conner Kent… Quizá desaparecido de la memoria de muchos de los lectores o ignorado por los más recientes llegados al mundo de los cómics… Conner Kent es un gran personaje que no vemos desde antes de The New 52.
Miembro activo de los Teen Titans, era el clon de Superman y Lex Luthor que apareció durante el “Reign of the Supermen”, título que sucedió al histórico Death of Superman de 1992.
En Teen Titans v4 —hablamos de The New 52— sólo vimos a un Kon-El que era el clon de un futuro hijo de Superman y que acabó desvaneciéndose tras el arco de H'El on Earth Krypton Returns de 2012.
Por ello, nuevamente saltamos de alegría ante este guiño que Tynion hace a los lectores históricos de estos títulos —y, sobre todo, ya que ha indicado en una entrevista que podemos estar ante el avance de un nuevo regreso de un personaje desaparecido—.


¿Qué más nos depara A Lonely Place of Living?
La verdad es que ahora todo comienza en A Lonely Place of Living.
Viene el reencuentro con el Equipo, el tiempo de los abrazos, de los reencuentros, pero también el momento de trazar planes para detener a Bat-Drake. Nada es fácil ni regalado en la vida de los superhéroes: no podía ser que sólo Drake volviera al Bellfry y todo acabara ahí, como en una edulcorada película infantil. Esto es “Detective Comics”. Esto es acción y emoción. Esto es un maldito cómic… y nos encanta ello.
Los eventos, pues, se suceden de forma vertiginosa.
Advertida del peligro que se cierne sobre ella, Batwoman no puede traicionarse a sí misma y se niega a quedarse escondida mientras sus compañeros le salvan la vida.
¿Y qué ocurre con Spoiler?
Ignorando que Drake sigue vivo —al final de “Dystopia”, ella huye antes de que Batman le dé la nueva—, menos se entera de su regreso y sigue rumiando su dolor y rencor sin advertir que Bat-Drake la observa desde las penumbras.


Apenas un preámbulo para el primer enfrentamiento en la Wayne Manor contra este Murciélago del Mañana que quedará suspense tras revelarse que si se encuentra ahí, no es por un simple capricho o un sentimentalismo blandengue, sino porque bajo la mansión está la Bat-Cave y, en ella, el último proyecto de Batman para cumplir su objetivo: el sistema Brother Eye que tanto dolor de cabeza le ha causado al Universo DC tantas veces —y cuya última versión, en la deplorable “Futures End” del 2014, fue aún más deplorable—.
Las fichas están echadas. Sólo queda la confrontación final.
Tynion, apoyado magistralmente en el arte por los lápices de Barrows y Martínez, nos ha conducido por el más intenso de los arcos de “Detective Comics” en lo que va de Rebirth.
Mención aparte merecen las portadas del tándem Barrows, Ferreira y Lucas, quienes han emulado no sólo una portada clásica —#965, según la de “Batman” v1 #441— sino también viñetas completas donde tienen lugar los acontecimientos que se nos presentan como recuerdos aquí.

Arriba, a la izquierda, las viñetas originales de "Batman" v1 #440; a la derecha, "The New Titans" #60 [1989]; abajo, en el centro, las viñetas de "Detective Comics" #965

Un hermoso trabajo de homenaje y de rescate del Legado, ese con mayúsculas de nuestro querido Universo DC y del Bati-Universo en particular.
Sí, es un lugar muy solitario para vivir, pero definitivamente, “Detective Comics” es el mejor lugar para estar vivo justo ahora.

sábado, 18 de noviembre de 2017


Aprovechando el estreno de "Justice League" (cuyo análisis pueden leer aquí), Entertainment Weekly publicó una entrevista con Geoff Johns y Ezra Miller donde ambos revelaron jugosos detalles sobre la esperada y tumultuosa película del Velocista Escarlata que, como bien recordarán, pasó a convertirse en "Flashpoint" según se anunció en la reciente San Diego Comic-Con.

El actor bromeó sobre lo que sucede cuando los fanáticos escuchan la palabra "Flashpoint" pues no solamente conlleva efectos equiparables a cualquieras de las "Crisis" que atravesó DC a lo largo de su historia publicitaria sino que además genera la posibilidad de un Multiverso infinito y abrumador, idea que él bautizó como "El Hiper-Universo Extendido de DC".

Pero la bomba la tiró sin dudas el propio Johns, que aparte de ser el mecenas de la serie de TV de Flash y de las películas de DC también es responsable del evento en cuestión, al mencionar que la película va a permitirles trabajar aspectos que no podrían ni pudieron abordar en otros medios, ya sea en la polémica adaptación animada como en la paupérrima adaptación televisiva. Ahí mismo aseguró que se hará énfasis en la trama de Batman y, si bien no especificó qué Batman, creo que todos sabemos que se refiere al Dr. Thomas Wayne dado el contexto.

El padre de Bruce bajo el manto del Murciélago es un concepto fan favourite que se popularizó gracias a "Knight of Vengeance", un tie-in de "Flashpoint" concebido por Brian Azzarello y Eduardo Risso que al día de hoy es considerado un clásico moderno del Bativerso, por lo cual es lógico que todos nos emocionemos siquiera con la más remota chance de verlo en live-action. Y el sentimiento es todavía mayor ante la posibilidad de ver a Jeffrey Dean Morgan encarnando a esta versión del Caballero Oscuro, lo cual sería curioso si tenemos en cuenta que fue considerado para el rol de Batman antes que Ben Affleck y quizás incluso Christian Bale fueran elegidos. JDM tendría entonces lo que nosotros llamamos "el premio consuelo más grande de todos".

Respecto al proyecto en sí mismo, Miller asegura que todavía no leyó un guión concreto y además reconoce que el desarrollo del mismo fue extremadamente caótico, algo que no hace falta repasar puesto que ya lo hicimos hace un tiempo. Asimismo parece emocionado por el rumbo que estaría tomando el film, cuyo director definitivo podría anunciarse muy pronto según Toby Emmerich, presidente de Warner Bros. Pictures. Ojalá los rumores que mencionan a Robert Zemeckis terminen haciéndose realidad.

¿Qué les parece? ¡Anímense a opinar en la caja de comentarios!

viernes, 17 de noviembre de 2017

La víspera del lanzamiento de "Justice League" fue un lapso temporal deliberadamente tortuoso, sobre todo si quienes esperaban de cerca el estreno -rozando la obsesión- eran fans de los cómics de DC o al menos de esta franquicia cinemática. Pero para explicar eso debemos remontarnos a los felices inicios del año pasado. A esta altura es de conocimiento público que "Batman v Superman: Dawn of Justice" -que debió haber sido merecedora del escalafón más alto en materia superheróica- fue objeto de debate, de gran controversia. Muchos la amamos aunque la crítica en su consenso se limitó a masacrarla y esto inevitablemente afectó tanto a la taquilla como a la opinión del público, en consecuencia las antenitas de los ejecutivos de Warner Bros. comenzaron a erectarse. Se sabía de antemano que la secuela venidera iba a cerrar la trilogía que compone de un modo más luminoso y desenfadado ya que hundir a los personajes en el fango para luego hacerlos resplandecer era el paso lógico y el punto al que Zack Snyder siempre quiso llegar, aunque claro, el virus ya había ingresado al sistema. El estudio bajo ningún término quería otro batacazo así que en plena post-producción se le ocurrió potenciar esa idea haciéndola todavía más llevadera y cómica, por lo cual retiraron al responsable original con motivo de una tragedia familiar, introdujeron a Joss Whedon para que se haga cargo de complementar el metraje con nuevos reshoots casi un año después, impusieron una nueva banda sonora y trataron de optimizar este -ahora más que nunca- producto industrial. Y claro, durante esa transición los futuros espectadores se fueron enterando poco a poco de los cambios mediante algunos anuncios, rumores y especulaciones de todo tipo, y mientras tanto sólo les quedaba preguntarse "¿cómo era la cinta antes? ¿Qué le agregaron específicamente y con qué fin? ¿Qué nos va a llegar a nosotros? ¿Distará mucho de lo que veníamos viendo? ¿Qué tanto va a engrandecer o empobrecer al acontecimiento comiquero más esperado de la historia en materia cinematográfica?" Pues bien, la verdad está tocando la puerta de nuestros cines y pasaré a comentársela.

Spoilers a continuación.

Si tardé en iniciar la redacción de esta crítica es porque debí elaborar un conflicto interno sobre cómo encararla. Saben que acostumbro en general a desarrollarme de modo más formal, casi como un narrador omnisciente, pero en esta ocasión no voy a poder. Quiero despojarme de todo velo y hablarles honestamente, con total claridad, como si de cara a cara se tratara porque ésta es la nuestra. Si son lectores de este sitio es porque en menor o mayor medida guardan a estos mitos modernos en su corazón, ocupan algún lugar que les han reservado. Y si son lectores nuestros quiero advertirles sobre lo que irán a ver, que por expectativas erradas no salgan con caras largas de la proyección, porque disertaré sobre la película y resaltaré sus puntos flojos, que no escasean, y seré completamente transparente al decir que no está a la altura de lo que algo con esta nomenclatura requería. No obstante, sobre todo quiero que nada les arruine el momento, que ni lo que lean ahora o de otro crítico les hurte la emoción por este lanzamiento y hacerles recordar que esto -pese a todo- es digno de celebrar, de disfrutar y de hacerlo propio. Para no sentir que les escondo algo me dirigiré entonces a ustedes quizás por única vez en una reseña desde esa perspectiva.

Es humanamente imposible no disfrutar "Justice League" y dejarse llevar casi de manera infantil por su eficiente premisa, no nos vamos a mentir. Y no sólo porque es la reunión definitiva de los campeones más renombrados del mundo de las viñetas, no sólo por ser el sueño de muchos por fin materializado tras el lente de Snyder, sino porque también estamos ante un blockbuster competente que te toma de la mano y te lleva por un sendero lineal, sin bifurcaciones ni metáforas de ningún tipo, pero indiscutiblemente espectacular. Espectacular en el sentido más literal de palabra. No hay un fondo ni una forma muy innovadora, prima la sustancia y el entretenimiento puro. Claro que estamos satisfechos pues la experiencia fue apasionante mientras la embarcación navegó, ¿pero qué tan conformes quedamos realmente? ¿Cómo aplaudir al marinero que hizo sus piruetas exclusivamente en un mar calmado? Hay una sensación latente de que este film esconde otro detrás, uno que encuentra la medida justa de todos sus aspectos, pero que los reshoots censuran sus sutilezas y autenticidades. Habrá pensado Warner "cuánto más masticada esté, mejor"

Sabíamos de antemano que el argumento iba a ser sencillo y el tono ligero, sin embargo pareciera que se había encontrado la vía perfecta para generar esa connotación de una forma fresca y a la vez siendo consecuentes con lo hecho en producciones previas. Por el contrario, en la versión final se difumina todo esto pues el material eliminado y el agregado merman aún más la trama, el mensaje y la dirección de los múltiples protagonistas. No afronta la consecuencias de sus actos y se presentan matices que son resueltos rápidamente o no vuelven a ser tocados. Por ejemplo, se expone un mundo sombrío, melancólico y sumido en la miseria tras la muerte de Superman pero nunca es mostrado -amén de un montaje introductorio al mejor estilo Snyder 
que, como siempre, resulta sublime- y de hecho aquel postulado en cierta manera contrasta totalmente con el tono de este corte final. También resulta nula la interacción de estos héroes con el mundo que habitan y salvan, más allá de un par de civiles rescatados hubiese sido pertinente ver la respuesta de la civilización ante la formación de la Liga o la propia resurrección del Hombre de Acero tan deseada por los habitantes e ignorada por los mismos. Un condimento interesante hasta el momento de esta franquicia había sido el análisis de cómo estos cuasi-Dioses modernos se posicionaban ante la humanidad y ante su propia existencia, y eso podría potenciarse con la formación de este seudo-Olimpo pero se reduce todo a cero. También cabrían esperarse ciertas disidencias a la hora de reunir a seres tan poderosos como eclécticos aunque ellos sencillamente asumen que amigarse y salvar el mundo sin más es algo que deben hacer. Quiero decir, sí cuentan con inquietudes lógicas en un comienzo mas terminan siendo superficiales y al momento de la práctica resulta ser un Dream Team 
casi instantáneo. No está mal que el hilo sea espontáneo, asimismo 
considero que sería más emocionante ver al equipo funcionar si les hubiera costado integrarlo.


Aún así no desesperen ni abandonen toda esperanza, los apartados del film están bien balanceados. Como ya les he dicho, se desdibujan por momentos ciertas personalidades y el objetivo de la historia, no obstante el humor ocupa su lugar indicado dejando respirar al drama y sin interceder en la acción. El inconveniente es que quienes estén con el ojo atento se van a frustrar al localizar con facilidad las tomas intrusas con cambios de iluminación evidentes, cromas nefastos y el abominable semblante de Henry Cavill cuando el CGI esconde o por lo menos intenta esconder su bigote sacrificando sus facciones. Claro que esas cuestiones pueden pasar desapercibidas durante un primer visionado mas no pasará ocasión sin que salgan a la luz. Son este tipo de cosas las que arruinan la película en materia técnica y formal, la descienden de categoría, porque son inconsistencias imperdonables para una superproducción de esta envergadura. ¿Y todo con qué afán? Rara vez consideré que aportaban algo que remediara alguna tara o reforzaran ideas, casi siempre acota remates redundantes, alguna línea fanfarrona para la digestión de ciertos diálogos o secuencias. En fin, cualquier cosa que empuje la historia a su estandarización. Por suerte esto constituye sólo un 20% -que PESA- del total y el resto, si bien está lejísimos de ser perfecto, vale cada ángulo y fotograma.

Agradezco mucho que la piedra angular, la gran justificación de la etimología de este super-equipo utópico, provenga de la imaginación de Jack "The King" Kirby pues la misma es uno de los elementos más apreciados que tenemos en este metaverso editorial. Si bien sería justo alegar que como recurso no está completamente aprovechado dado que se basa en una mitología vasta y profunda que aquí apenas se repasa superficialmente, ya es todo un mérito que esta data quede instalada con los suficientes cabos sueltos y referencias para saber que se desarrollarán a futuro y a su debido ritmo. Sí, queda muy claro el funcionamiento y la historia de las tres Mother Boxes distribuídas en el planeta, sin embargo no se habla nada de su procedencia, no se menciona a Apokolips y oímos de una manera muy aislada el nombre de Darkseid. Algunos podrían argumentar que desarrollarlo un poco más hubiera saturado el guión o que sencillamente es muy temprano para introducir ciertas cuestiones ante la audiencia promedio pero habiendo asado este jugoso corte de carne se podría haber masticado un poco más con el objetivo de que no quede registrado como una invasión alienígena del montón. Es el Cuarto Mundo, después de todo debería trascender el McGuffin.

Empero considero que drenaron al máximo la aparición de las Mother Boxes como hilo conductor definitivo porque son las responsables de que todo sea hermético. No sólo son el arma absoluta con la que los villanos pretenden terraformar y conquistar nuestro mundo sino que se las expone como un instrumento de doble filo. No olvidemos que salvó a Victor Stone de la muerte y le dotó de las habilidades que lo convirtieron en Cyborg, y esto le da un lugar jerárquico por demás de práctico en la trama a la hora de establecer empatía con el público por ser el héroe menos instalado en el consciente colectivo -algo que venimos acarreando desde que Geoff Johns modificó el roster del equipo para The New 52-, y les aseguro que muchos se sorprenderán con lo fructífera que es su aparición. También son de suma precisión para resucitar al Último Hijo de Krypton, decisión dudosa de la cual voy a discernir más adelante, pero la realidad es que así sucede. Y sobre todo es muy convincente para darle credibilidad al discurso algo cliché en virtud de la unidad porque se converge en un flashback relatado por Diana Prince donde nos ubica en un contexto temporal lejano, la denominada Edad de Héroes. Es más precisamente un escenario bélico de magnitudes bíblicas, cuya guerra unió a todas las razas guerreras terrestres -Amazonas, Atlantes y Vikingos- para repeler a las alimañas de Apokolips, y en consecuencia las tres cajas fueron divididas entre estas etnias. No sólo hay un feeling grandioso a "Lord of the Rings" por la leyenda en sí misma, la secuencia de la batalla es tan mastodónica y visceral y, aunque no corre una gota de sangre, se las apaña para sentir la claustrofobia y los horrores de la guerra más allá del ritmo frenético de la secuencia. Y no está de más mencionar la intersección de figuras reconocibles como los Old Gods, entre los que se encuentran Zeus y Hades, y lo más notable de todo esto: La asistencia de Linternas Verde. En síntesis, fundamenta muy bien el motivo por el cual la generación contemporánea de héroes con su alienación y su respectiva descomposición cultural atraviesa el momento idóneo para una invasión de esa magnitud y porqué es tan significativo el surgimiento de la Justice League.

Y si el mensaje de optimismo y esperanza está tan bien logrado, ¿qué pasa con su contraparte? Los héroes fueron llevados a su raíz más básica para que allí se puedan desenvolver con la soltura y la frescura que los fans venían demandando. El antagonista en esta oportunidad también. El malo de turno es Steppenwolf y, sin ningún trasfondo ni capas interpretativas, oír sus parlamentos o atestiguar el sendero de muerte que va dejando con su hacha es intimidante. Su presencia se siente como un peligro real, por ende es sólido, cumple. ¿Podríamos exigir más? Por supuesto, algo de este calibre necesita de un villano que quede marcado a fuego en nuestras memorias y no va a ser el caso, sobre todo porque es una mecha que nunca llega a estallar, lo cual le impide a "Justice League" alcanzar el clímax antes del cierre, pero al Cesar lo que es del Cesar. Brindando escenas de acción tan vertiginosas no se le puede calificar como un mal personaje. 


Sea virtud o pedantería, es un hecho que las cintas que anteceden a ésta -"Man of Steel" y "Batman v Superman"- ensombrecían a sus protagonistas con sus tramas complejas y laberínticas, repletas de lecturas abstractas sobre la significación del superhéroe como símbolo y su relación con el mundo que habitan pero sin llegar a exponer con certeza al encapotado en cuestión. Contrariamente, "Justice League" apuesta por el otro rumbo, despojando a estos seres de la solemnidad seudo-mesiánicas y dejándolas emanar su esplendor e inspirar con su presencia. El plato fuerte son estos personajes que, por fin de manera distendida, demuestran que son dignos de todos los años de historia y publicación que llevan a cuestas. Es la celebración del superhéroe. Van directo al grano, son poderosos y benevolentes, van a salvar el mundo de la manera más correcta posible y sacarán a la humanidad de su pozo escéptico, devolviéndole la fe y la voluntad, porque son su mejor reflejo. Podrían aniquilarnos a todos en cuestión de horas pero el poder no siempre corrompe. Y con ese aura lumínica que desborda carisma, cada uno con su rol bien definido componen una sinfonía dinámica y concreta. Tanto en las batallas como en las escenas más íntimas, da gusto verlos relacionándose e interactuando porque hay mucha química y actitud. Los seis héroes están muy bien trabajados y llevados, incentivan a querer conocerlos más individualmente.

Con su restaurada convicción e ideales más puros en mente, Batman (Ben Affleck) decide formar la última línea de defensa del planeta junto a Wonder Woman (Gal Gadot) en son de frenar esta emergente amenaza alienígena y compensar la sentida ausencia de Superman (Henry Cavill). Conforme la invasión avanza van apareciendo y se van sumando Flash (Ezra Miller), Aquaman (Jason Momoa) y Cyborg (Ray Fisher), algunos más dubitativos que otros. Es lógico pensar que ante este número de protagonistas alguno quede a medias tintas pero los fanáticos de estos guardianes pueden estar tranquilos pues todos están en perfecto equilibrio de relevancia y aprovechamiento del potencial.

Pasan los años y seguimos sin acostumbrarnos a verlo en primera. De más está decir que su puesto en los Teen Titans será siempre mucho más lógico pero aún así Cyborg es una grata sorpresa. Por desgracia omitieron todo atisbo de su pasado como joven deportista y hubiera sido generoso explorar su condición híbrida de humano/maquina, plasmando así el estatus social que atraviesa, y si bien está implícita daba para más. De todas formas intensificaron sus habilidades para equipararlo a sus compañeros, al grado de ser indispensable para el avance de la trama. Y vale mencionar el desempeño actoral de Fisher, construyendo una personalidad taciturna e introvertida que paradójicamente ayuda a identificarse con su dolor y desconcierto. 

Mordaz, irreverente y reaccionario, hicieron un Aquaman acorde al actor que lo encarna y nadie volverá a reírse nunca más de este héroe subacuático. Quedarse con ganas de ver mucho más acerca de él no es algo necesariamente malo aunque es verdad que sus mejores momentos ya los vimos en los anticipos desafortunadamente. Aún así fue interesante ver esta nueva perspectiva sobre un personaje tan antológico, cargada de tetosterona pero con un drama existencial que lo aqueja. Hace la vista gorda como heredero del trono de Atlantis, el cual se acerca imperante a él, mientras que esa civilización no ha sido complaciente en su crecimiento. Como sucede con casi todos los personajes, hay un planteo sintetizado de su mitología pero con eso alcanza para cautivar al espectador. Hay un vistazo no-tan fugaz de Atlantis, escenario que acoge una de las secuencias de acción más ingeniosas por ser bajo del agua, y un cameo de Amber Heard como Mera que rápidamente nos encandila con su belleza. Bestial, bruto e impredecible, Aquaman es la cuota de rock del film.


También hay pizcas de k-pop, nerdismo y un porcentaje importante de simpatía. De todos los senderos posibles para abordar al Velocista Escarlata eligieron el más fácil pero de una efectividad escandalosa. Ezra Miller como Flash no va a dejar indiferente a nadie. Es fiel a la historia de origen, fue impactado por un rayo que le dio sus poderes y lo mueve la necesidad de ajusticiar a su padre, que está preso tras ser acusado falsamente por el asesinato de su madre. Su personalidad no puede ser más adecuada, después de todo dentro del grupo es el más humano. Su inseguridad al no haberse descubierto del todo lo lleva a tropezarse, a tener una necesidad voraz de integración y esos nervios justifican que sea un caudal de gags y chistes, uno más gracioso que el anterior. También se menciona su percepción temporal desvirtuada de las cosas, lo cual se me antojó sumamente interesante. Mención honorífica a cómo resolvieron la ejecución de la Speed Force en materia visual, sublime y único.

Habiendo demostrado en su propio film que es el cast perfecto, Gal Gadot como Wonder Woman es insuperable. Y no me sorprendería en los más mínimo que a estas alturas sea la favorita de la mayoría pues en esta ocasión no nos deja de deslumbrarnos. Fortaleza, sabiduría, gracia y compasión confluyen en una sola heroína. Su introducción, el rescate de rehenes víctimas del terrorismo religioso-radical, es insuperable. También destaco que, si bien se continúa con el arco de decadencia visto en "Batman v Superman", encuentran el modo de retrotraer los acontecimientos del film de Patty Jekins, logrando un cierto maridaje entre estas dos ópticas tan disonantes.

Batfleck por su cuenta es rejuvenecido espiritualmente y se lo aleja kilométricamente de ese ser perturbado y sanguinario que vimos con anterioridad. Calzándose el puesto de líder y estratega, ya no parece estar pensando en su retiro ni en el sinsentido que es su cruzada contra el mal, se lo encuentra envalentonado y listo para retomar las riendas. Es la primera vez que vemos en la gran pantalla al Caballero Oscuro libre de todo demonio y trauma, seguro de su proceder y con cierto dejo de sarcasmo y humor cínico. Es un soplo de aire innovador que costará asimilarlo en un primer acercamiento mas ciertamente es agradecido. Snyder nos regala otra vez secuencias de pelea brutales, tomas elegantes y de mucha fuerza, y alguna que otra secuencia que quedará para el recuerdo. Claro ejemplo es la primera aparición de Batman con aires Burtonianos aunque mucho más salvaje. Aliviado pero atento, este Batman tiene muy en claro cuál es su trabajo. Y esos acercamientos llenos de tensión a Diana esperemos que terminen en algo, ¿eh?

Por último pero no por eso menos importante, el Hombre de Acero. Esperaba con ansias fatídicas su resurrección, consideraba que la misma iba a alcanzar una cuota de epicidad enorme y lo que obtuve en su lugar fue una escena completamente insustancial y sórdida. El giro argumental es un todo asco: la Liga, al no verse rival digno de Steppenwolf, decide revivir a Kal-El utilizando la tecnología de la nave Kryptoniana y una Mother Box recargada por Flash y Cyborg, reciclando así el recurso vapuleado de "Batman v Superman". Pero tal vez el problema real sea sensorial porque esperaba algo que me agasaje todos los sentidos estimulados por el Séptimo Arte, admirar el traslado de este Dios moderno al cine como corresponde, y al final sólo nos ofrecen ángulos cerrados, cortes fugaces que nos permiten entender muy escuetamente los hechos y un sentido tan nulo del misticismo que abruma.


De ahí en más la película solo va a mejor con respecto al protector de Metropolis. Como era de esperarse, Supes recupera la consciencia completamente desmemoriado y despistado, lo que se traduce en una actitud hostil y nos conduce consecuentemente a un enfrentamiento con los miembros restantes de los Super Amigos. No vamos a mentir, es fan service puro mas cumple su cometido agitando a nuestro pobre corazón convulsionado. No es una batalla muy abarcativa pero está muy bien coreografiada y exprime cada plano. Hay un intercambio muy duro de golpes con la Princesa de Themyscira y un momento de suspense puro cuando Flash se le intenta aventajar por detrás a una velocidad impronunciable pero Superman lo mira de reojo en el camino para luego hacer una competencia de rapidez (la primera de tres). La frutillita del postre la tenemos cuando encara al Caballero Nocturno, a quien logra reconocer con rencor y le demuestra que podría matarlo con completa displicencia, devolviéndole la mítica pregunta (ahora capciosa): "Tell me, do you bleed?". Finalmente Lois Lane irrumpe, lo apacigua y lo lleva de nuevo a Kansas donde podrá redescubrirse.

No hay mucho más en el medio que separe esta secuencia de la gran batalla final, donde cada héroe luce todas sus aptitudes y el equipo plasma lúdicamente su perfecta sintonía. Aquí es cuando "Justice League" se deja ver como una oda al superhéroe de endiablado entretenimiento, y por supuesto que Clark no se queda atrás. Una vez calzado el traje es el verdadero Hombre del Mañana, poderoso, contemplativo y bondadoso. Cierra finalmente el círculo alcanzando el status dentro del cual muchos lo esperaban ver. Sonriendo detrás del Sol que ilumina nuestros senderos y el motor de su grandeza. Listo para abrir su camisa y dejar ver su "S" detrás. Henry Cavill está en su mejor momento.

Es un axioma que Zack Snyder pretendía que este fuera su trabajo más cuidado estéticamente de su trayectoria hasta la fecha, y casi lo consigue. La cinematica es maravillosa, hay ángulos exquisitos y secuencias tan bien marcadas que asombra. Mencioné que muchas resoluciones visuales elevan a los personajes al rango mitológico al cual pertenecen y las escenas de acción, si bien escasean en cantidad, están bien logradas. Imposible ignorar la invasión de Steppenwolf en Themyscira casi emulando un encuentro deportivo frenético y lleno de adrenalina, violento por demás. La iluminación en general halla el punto exacto entre fotografía natural, colorida y estilizada pero con una notable impronta comiquera, es envidiable. Lastimosamente es imposible de disimular que la post-producción no fue realizada con competencia, dejando ver muchos problemas de montaje, cromas paupérrimos y un CGI incomprensiblemente deficiente por momentos, ¿cómo es posible que hayan permitido que la película luzca tan barata? Hay cosas que están bien -tampoco es que destacan- pero hay otras aberrantes. La apariencia de la terraformación, los paisajes de Themyscira, los movimientos de los héroes, el propio Steppenwolf, no miento cuando digo que parecen salidos de un videojuego y no de uno de alta gama precisamente. ¿La Warner lavó dinero? No me explico el presupuesto de otra manera.

En cuanto a esa matiz rojiza en los ambientes del último tercio, esa elección cromática está bien para darle un feeling a historieta, pero le hubiera venido como anillo al dedo un poco más de elaboración para evitar que se sature tanto la imagen. En cuanto a Easter eggs y referencias, hay varias mas no abundan ni dominan la pantalla, al igual que las alegorías teológicas inherentes a la marca de autor.


Considero totalmente exagerada y surrealista la obsesión dañina con los recaudos que se toman a la hora de no causar muertes ni daños colaterales, en respuesta al mal recibimiento en ese apartado de "Man of Steel". Entiendo la razón, pero si la batalla final transcurre en un lugar recóndito de Rusia, le quita un peso muy grande al drama. La humanidad a la que la Liga salva es casi invisible, tácita, y sería mejor si estuviera inmersa en este cambio de paradigma histórico. Yo estoy seguro de que el metraje original hacía más énfasis en eso, incluso hasta quizás el escenario era efectivamente Chernobyl -a la par de los distintos rumores- estando más cerca de una zona de conflicto real.  Pero es inevitable que si la productora solicita reducir absurdamente la duración y para emparcharle filmaciones extra para hacerla más familiar y accesible, en el camino se van a perder datos fundamentales para el desarrollo de la trama y sus aristas.

Y con lo anterior no me refiero solo al trasfondo de los personajes, mucho metraje de los adelantos cortados y omitidas otras cosas que sabíamos que estarían para enriquecer la profundidad de este universo. Omitidos están el Vulko de William Defoe, Iris West y Darkseid, cuyo ínfimo acto de presencia hubiera consolidado el guión, y ahora ni siquiera sabemos si volverá a ser abordado -a corto plazo sefuro que no-, una verdadera pena estando los elementos del Cuarto Mundo tan pobremente resueltos. Lois Lane, Martha Kent y Mera también compactadas a lo paupérrimo. ¿Y todo reemplazado por qué? Por diálogos ocurrentes y fanfarrones, gags chabacanos, porque ahora resulta que no podemos estar un minuto sin reírnos y sin perder la atención en el intento.

La película que hoy nos trae a cuento es un producto redondo singularmente, pero en calidad de secuela más agujeros. La escena en que Superman revive absolutamente maniático y es calmado por una Lois Lane acercada por Batman está claramente relacionada con la pesadilla/premonición que este último tuvo en la entrega anterior, cuando en un marco post-apocalíptico en el que Kal-El es un emperador absolutista, Flash le advierte a Bruce que la periodista estrella del Daily Planet es la llave. Y si bien hay un vínculo está diluído y posiblemente haya tenido un tratamiemto más literal. Se tijereteó una línea donde Aquaman admitía haber salvado una vez al oriundo de Kansas, hermoso detalle esfumado que observa de reojo la mítica toma de la ballena en "Man of Steel". Totalmente perdida esta también la implicación de Lex Luthor en el asunto. La excitante tierra que levitaba en el cajón del mesías de DC pierde todo significado, pues ahora nos dan a entender que sí estaba completamente difunto, ergo dosifica descumunalmente la grandeza del personaje.

Lo que Joss Whedon hace con Superman es alevoso por momentos. La factible mejor escena del filme, cuando batalla contra los otros componentes activos de la Liga, pude haber sido aún mejor y fue aplacada. En los trailers vemos como Cyborg defiende civiles de sus ataques. Por otra parte, la escena del maizal fue alterada asquerosamente, sublimando lo visto en el adelanto por bromas y Clark alegando que su acto de altruismo fue estúpido. Y la mayor bazofia es esa seudo-sitcom gratuita en el momento que debería ser ritual, el desentierro de Superman. Ni hablar de lo irrespetuoso que es con Wonder Woman al replicar sus chascarrillos sexuales de "Avengers: Age of Ultron", al hacer caer accidentalmente a un Flash libidinoso sobre la mencionada amazona. Reitero que el largometraje es una celebración divina a estos personajes, pero estas desviaciones que degeneran y le escupen a los valores y principios de la línea filmica son impresentables.


Como últimos dos detalles negativos he de decir, por un lado, que Danny Elfman es una pésima elección como responsable de la banda sonora, su apelación constante a la nostalgia acopla con la intención de modernizar a estos conocidos relatos. Si hay carencia de épica se debe en gran medida a que el metraje no cuenta con el empuje sonoro que merece, ya que este no lo apoya en ningún momento sino que se limita a ambientarlo. Hay muy pocas piezas destacables y que escapen de sus mundanos barrotes. Y sí, rescata canciones clásicas de DC pero están tan mal ubicadas y con un volumen tan escaso que se queda a mitad de camino y no logran generar nada

Para ir finalizando, un conocido estigma de quien ocupa la silla del director: La narrativa es un desastre. En este caso es un mal menor aunque, siendo la trama tan sencilla, es muy contraproducente que el relato se cuente en un orden tan caótico porque densifica el guión más de lo que este puede soportar.

En resumen, sacrificando la solemnidad y la elocuencia, "Justice League" es una aventura que dentro de un terreno convencional deja que sus jugadores luzcan con fluidez sus mejores cartas. Festeja al arquetipo del superhéroe y le permite proyectar toda su luz. La probable despedida de Snyder es un cierre divertido e irreverente a una trilogía conceptual que, de alguna manera u otra, se dirigía a este punto y a su vez es el puntapié perfecto sobre el cual ahora sí el DCEU se podrá cimentar y ramificar. No es vanguardista, no es épica y podría haber dado mucho más si no se hubiera subyugado a un público que lo continúa ninguneando, aunque sin lugar a dudas es la bocanada de aire clásico que siempre recibiremos con felicidad. Miren, en el cielo... Es el amanecer.

Puntaje: 7,50 de 10.

¿Y a ustedes qué les pareció "Justice League"? Esperaremos ansiosos sus opiniones en la caja de comentarios. Estamos seguros de que este estreno dará mucho de que hablar. ¡Jokersaludos!

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Continuando con la previa de lo que será el debut de Batman and his bitches la Liga de la Justicia en la pantalla grandevamos a hacer un pequeño repaso por lo que consideramos como los tres momentos más relevantes del equipo en la pantalla chica

Para ello vamos hablar un poco de tres versiones animadas dado que live-action sólo tuvimos un intento de película/piloto para TV fallido que vio la luz del día: “Justice League of America”, de 1997. Esta bizarra encarnación estaba formada por Flash, Guy Gardner/Green Lantern, The Atom, Fire y Ice. Así es, no había Trinidad, como en los comienzos de la Liga en los cómics allá por la década de los '60. De más está decir que esta propuesta no le agradó absolutamente a nadie. Claro que también está el caso de “Justice League: Mortal”, un ambicioso largometraje del gran George Miller que se esperaba para el año 2009 y se perfilaba como un enfoque mucho más serio en torno a nuestros justicieros, aunque por desgracia el proyecto terminó en la nada debido a varios factores, en particular la famosa Huelga de Guionistas de 2007-08. A modo de consuelo se supone que habrá un documental relatando la historia tras esta fallida película así que algo es algo.

Hecha esta aclaración obligatoria pasaremos a hablar un poco de las series animadas más importantes en la historia de la Liga, “Super Friends” y “Justice League”, y en adición abordaremos también la película animada “Justice League: War”. ¿Por qué? Porque podemos ¡Pasen y descúbranlo!

Super Friends (1973-1986)



La indiscutible iniciadora de todo esto. Basada en “Justice League of America” de Steve Orlando, la serie fue producida por el reputado estudio Hanna-Barbera. En realidad tuvo varios cambios de nombre y formato (lo que incluía reciclaje de capítulos) durante todos sus años de transmisión, lo cual se tradujo en más de un centenar de episodios emitidos a lo largo de trece temporadas.

El grupo base estuvo conformado por Batman, Superman, Wonder Woman o Marvila en la versión latina, Green Lantern y hasta Robin aunque pasaron decenas de personajes y hasta nacieron algunos en el programa, como Apache Chief, Black Vulcan, El Dorado y Samurai. También desfilaron miles de villanos y presenciamos la aparición del icónico Hall of Doom, que si están al día con los cómics del Detective sabrán que fue re-introducido en Rebirth gracias a Metal.



Hablando de personajes especiales creados para la serie, teníamos a los nada carismáticos Wendy Harris y Marvin Knight con su mascota Wonder Dog, un perro parlanchín. Básicamente fue un auto-afano de Hanna-Barbera de una suerte de equipo onda Mystery Inc., como el que acompañaba a Space Ghost en su propia serie animada. Dicho sea de paso, a Marvin le daba la voz el reputado actor Frank Welker, quien hizo lo propio con el blondo Fred de Scooby-Doo, Where Are You!.

Más temprano que tarde los aburridos niños sin poderes y su perro fueron reemplazados por otro trío similar. En este caso se trataba de los alienígenas Wonder Twins o Gemelos Fantásticos, Jan y Zaina, que combinando sus poderes podían convertirse en objetos vinculados al agua y en animales respectivamente, y a la vez estaban siempre acompañados por su mono alien no parlanchín, Gleek.


Justice League (2001 - 2004)


La sensabulosa Batman: The Animated Series trajo una consigo gran adaptación animada del Hombre de Acero y, por lo tanto, no era descabellado imaginar que los genios de Bruce Timm y Paul Dini desarrollarían un show con la Liga. ¡Y gracias a Barbatos que así fue!



En esta producción brillaban los talentos de Kevin “el más grande” Conroy (no hace falta que diga a quien interpretaba, right?), Susan Eisenberg (Wonder Woman), Carl Lumbly (Martian Manhunter), Phill LaMarr (John Stewart), George Newbern (Superman), Maria Canals (Hawkgirl) y Michael “el Luthor de la TV” Rosenbaum (The Flash).

Duraría un par de temporadas hasta ser “renovada” por “Justice League Unlimited” con los mismos actores y basada en los cómics del legendario Gardner Fox. Dicha versión se emitió entre 2004 y 2006, abarcando tres gloriosas temporadas.

La gama de personajes (villanos más que nada) fue muy amplia y a su paso dejó momentos icónicos como el viaje al pasado de la Liga para evitar que Vandal Savage se ayude a sí mismo a cambiar el resultado de la Segunda Guerra Mundial, una versión malvada del equipo de una dimensión paralela que, tras eliminar a Luthor, planea viajar hasta el universo de nuestra Liga y desafiarla, entre otros plots memorables que los invitamos a compartir en los comentarios. En “Unlimited”, claro, se recuerda la muerte de Ace, una desgarradora secuencia que todo fan del Encapotado recuerda hasta el día de hoy por motivos que no hace falta aclarar.


Justice League: War (2014)


Decidimos mencionar esta película porque es la que dio el puntapié inicial al nuevo Universo Animado de DC, esta vez directo a video. Seguramente esto ya lo saben pero como dato de color vale la pena agregar que los responsables del film se basaron en “Justice League: Origin” de Geoff Johns y Jim Lee, el arco inaugural de The New 52 que a su vez sirvió como una fuerte inspiración para la esperada superproducción de Zack Snyder que veremos en estos días.

Aquí tenemos a Jason O'Mara (Batman), Alan Tudyk (Superman), Michelle Monaghan (Wonder Woman), Justin Kirk (Hal Jordan), Christopher Gorham (Flash), Shemar Moore (Cyborg), Sean Astin (Shazam, siendo Zach Callison quien interpreta a Billy Batson) y a Steve Bloom como Darkseid.


En esta oportunidad somos testigos del nacimiento (forzado) de la Liga para enfrentar una invasión de Apokolips en la Tierra como antesala para la llegada del mismísimo Darkseid. La premisa tiene sus vaivenes y ciertas diferencias no muy favorables por tratarse de una adaptación, siendo un producto que dividió bastante al público, algo que pudimos notar fácilmente cuando el colega JokerAnónimo la reseñó hace añosEsta película tuvo una secuela titulada “Justice League: Throne of Atlantis” (2015), inspirada por un crossover homónimo también a cargo de Johns, que sirvió para presentar a Aquaman con la voz de Matt Lanter.

Al día de hoy hemos visto dos cintas más con la Liga dentro del mismo metaverso: “Justice League vs. Teen Titans” (2016) y “Justice League Dark” (2017), además de una trilogía dedicada al Bativerso que incluye “Son of Batman” (2014), “Batman vs. Robin” (2015) y “Batman: Bad Blood” (2016).

Hasta aquí llegamos con este post. Si consideran que dejamos afuera de nuestro repaso alguna otra adaptación memorable dedicada a los justicieros más famosos del mundo, siéntanse libres de nombrarla en la caja de comentarios y contarnos porqué creen que merece estar en esta lista. ¡Nos vemos en la próxima entrega de #EsperandoJL!

martes, 14 de noviembre de 2017

Distopía

Título: Dystopia” 
Historia: James Tynion IV y Christopher Sebela
Textos: Sebela
Arte: Carmen Carnero
Colores: Ulises Arreola
Rotulado: Sal Cipriano
Portada: Yasmine Putri
Portada alternativa. Rafael Albuquerque

“He’s a real nowhere man
Sitting in his nowhere land”
(Nowhere man, The Beatles)

Cuando Tomás Moro creó el término “utopía” para su novela homónima, tomó palabras del griego que significan, básicamente, “ninguna tierra”; tal vez advirtiendo que una sociedad ideal es sólo una ilusión que no puede ser hallada en lugar ninguno.
(Los invito a leer la novela, considerada una de las primeras novelas de Ciencia Ficción de la historia. Recuerden, los cómics no son todo.)
El siglo XX, en su alba, fue una época de ensoñaciones, de esperanza y confianza en el mundo mejor que se avecinaba gracias al saber humano y a la progresiva industrialización.
El asesinato del duque Franz Ferdinand de Austria-Hungría que devino en la Primera Guerra Mundial echó abajo cualquier ilusión en un mundo utópico. La realidad de un mundo cruel nos golpeó y hoy, cien años después, aún seguimos resentidos por la paliza.


Por ello mismo, novelas emblemáticas del siglo pasado como “1984” de George Orwell o “Mundo Perfecto” de Aldous Huxley, nos presentaron una utopía que resultaba, a la larga, sólo una fachada —al modo, para ser más ilustrativos, del vídeo “Shiny Happy People” de R.E.M.—.
Entonces a alguien se le ocurrió un nuevo término que rápidamente fue aceptado: distopía. Una de esas palabras inventadas a partir de otra —al modo de “precuela, derivación antojadiza de “secuela”—, pero que pronto gana su sitial dentro del habla cotidiana, aunque no esté sancionada por la Real Academia de la Lengua Española.
Tynion y Sebela siguen jugando con los términos en un arco que ya no sabemos identificar como uno centrado en Spoiler —verdadera protagonista hasta ahora— o en Red Robin —que se, supone, regresará durante el próximo arco—. 
Decimos eso porque la temática misma de la utopía, de la distopía y la anarquía, más bien tiene que ver con los procesos internos que la protagonista está viviendo, que con el eventual retorno de Red Robin de la prisión del ya no incógnito Mr. Oz —me ahorraré su identidad por si aún no han tenido oportunidad de leer “Action Comics” #987… Sí, DC es más que Batman—.
¿Es eso bueno o malo?
Cuesta definirlo, aunque sí podemos decir que es confuso.
Sin embargo, la trama engancha pero con una trampa: el personaje que realmente se roba nuestra atención es Basil Karlo/Clayface.


Su derrotero no puede sino conmovernos e, increíblemente, conectarnos con él de modo más estrecho que las disquisiciones de una niña como Stephanie Brown que, a esta altura —y tras leer este número— más parece una adolescente enojada tratando de irritar a papá. Poco ayuda a ello, el breve e innecesario encuentro con Harper Row y la Dra. Tompkins que, y no me lo sé explicar, se encuentran en ese sitio.
Clayface, en cambio, se yergue como un personaje más sólido y real.
Si hemos de hablar de un no-lugar —recuerden, significado básico de “utopía”—, Karlo es una suerte de no-hombre. Alguien que aspira a ser alguien —el mismo—, pero sólo puede vivir emulando la realidad de otras personas a través de su moldeable aspecto de arcilla o greda.
Su encuentro con Glory Griffin/Mudface en Arkham, al inicio de este número, nos sorprende porque transforma a Clayface en la más triste de las criaturas: una persona que no tiene redención.
De ahí a su explosiva manifestación ante la Doctora October hay un solo paso, y es uno de los pocos actos que se ve natural, real, en este número.
Nuevamente, su relación con Cassandra Cain es lo que lo salva y, en contra de la opinión de su ex asistente, lo vuelve el más humano de todo el team de “Detective Comics”.


De Brown sólo podemos reseñar que, como se podía adivinar, la utopía tras la que seguía a Anarky resulta ser una simple estafa que no se sostiene sola y que, Batman mediante, se revela como un ardid del misterioso First Victim —de hecho, desde la aparición de Mudface en adelante, el capítulo tiene un hálito a The Victim Syndicate que no es del todo reprochable: más de una vez desde esta misma tribuna hemos hablado de cómo Rebirth se ha encargado de establecer consecuencias permanentes de los eventos previos en los números posteriores de los títulos.
Tal vez sea la hora de cerrar definitivamente ese capítulo, aunque eso parezca ser muchas cosas ocurriendo antes que Red Robin regrese.
Incluso, cuando Drake es por fin mencionado, parece un chiste, justo en las últimas viñetas. Una mención que sólo acentúa el infantilismo de Spoiler en este punto, o quizá un mal manejo de un personaje que, hasta ahora, no tenía desecho.
Si ustedes leen regularmente las reseñas que hacemos de “Detective Comics”, sabrán que, vez tras vez, hemos alabado los guiones de Tynion; pero también debemos reconocer cuando algo afloja y, en el caso de Stephanie Brown y este mini-arco, algo falla con toda claridad.


Por ello, valga repetir que Clayface acaba siendo lo mejor del capítulo y realmente quiero ver qué ocurre con él a continuación —aunque, al mismo tiempo, preferiría que evitaran las portadas engañosas, aunque de cierto modo figurativo, la ilustración de Putri refleje mucho de los procesos internos de Karlo.
Su futuro, de hecho, ha sido motivo de discusión dentro del staff del Blog. Interés que, no les quepa duda, ha sido en desmedro del transcurrir de Spoiler.
El adelanto de lo que viene en el siguiente número, claramente anuncia ya el regreso de Tim Drake. Confiamos en que Tynion retomará la ruta vital de sus personajes en la forma a la que ya nos tiene acostumbrados. Quizá Sebela tuvo algo que ver en el enfoque fallido de este número.
Pero no quiero concluir la reseña sin resaltar el magnífico trabajo de Carnero: las viñetas sobre Clayface yendo berserker son fortísimas, de alto impacto y retratan muy bien esa impotencia y rabia que explota en el personaje. Queremos ver más de ella.
¿Qué piensan ustedes?
Queremos que nos compartan sus opiniones. Cada uno tiene su visión y queremos conocer su opinión.

Hasta el siguiente número.